Ante el desafío de emprender una misión casi imposible

24/8/2019 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

NA

Por
Ricardo Salas

   La profundización de la crisis económica reavivó la crítica de varios sectores de la oposición hacia la estructura de construcción política de Juntos por el Cambio. En ese contexto, no pocos salen a reclamarle a la gobernadora María Eugenia Vidal que deponga la campaña electoral ante la difícil coyuntura económica social en ámbito bonaerense.

   La mandataria viene desplegando un operativo de “evaluación del daño” sobre la carrocería electoral del oficialismo en distintas reuniones con ministros, intendentes y legisladores, con el propósito de dar vuelta la página de acá a las elecciones generales de octubre, después del reciente tropezón en las PASO.

   “Nosotros la vamos a pelear” señalan desde el oficialismo con la esperanza de dar vuelta el resultado durante la elección de octubre, aunque reconocen que existe una influencia enorme de la crisis. 

   El nuevo ministro de Economía bonaerense, Damián Bonari (manejado a control remoto por su par nacional, Hernán Lacunza) va recalculando el paquete de medidas que la gobernadora quiere anunciar para aliviar a la clase media y a las Pymes.

   “Entre el anuncio (tardío y electoralista) para paliar la inflación.y la realidad, hay una distancia que es exactamente igual a la que tiene el Gobierno nacional con lo que le sucede al ciudadano común”, se refleja desde el peronismo legislativo bonaerense tras la medida tomada por el gobierno de Mauricio Macri para bajar el IVA a los alimentos de la canasta básica.

   “Se mide con una vara al PJ y con otra a Cambiemos”, calculan estrategas cercanos al candidato a gobernador por el Frente de Todos, Axel Kicillof, quien ya cuestionó los otros cambios impositivos que son coparticipables y cuya merma de recaudación podrían implicar una fuerte caída en los ingresos de la Provincia y los municipios, que en conjunto perderían recursos por unos mil millones de pesos.

   De manera subterránea en algunos despachos gubernamentales de calle 6 reconocen que subestimaron el impacto de la política económica del Gobierno nacional sobre la Provincia. Esa bien puede ser la razón principal de por qué la gente le dio la espalda en las urnas a Juntos por el Cambio.

   Precisamente, ese resultado electoral complicó gravemente las chances de reelección de  Vidal, una figura imbatible hasta no hace tanto dentro del espacio macrista.

   En la primera linea gubernamental siguen las “caras largas”, pero a unos 60 días para la elección bonaerense y pese al pronunciado margen que distancia a Vidal de los guarismos que logró Kicillof, confían íntimamemente que en octubre crecerá el acompañamiento hacia la gestión. 

   En síntesis, intentan no bajar la guardia, pero saben que la posibilidad de revertir el resultado electoral es casi una misión imposible.

   En tono de catarsis, no pocos intendentes oficialistas tienen la intención de desvincularse de la suerte electoral del presidente Macri para concentrarse en la dura tarea de mantener los territorios municipales al calor del avance nacional y bonaerense del Frente de Todos.

   En el caso de Vidal, la idea es provincializar el mensaje discursivo poniendo en valor su propia gestión gubernamental. Se sabe, la mandamás gubernamental peleará por alcanzar el “milagro” de revertir el resultado eleccionario (más de un millón y medio de votos) pero independientemente de esa contienda, ya decidió seguir haciendo política en tierras bonaerenses como “jefa absoluta” del “universo macrista y vidalista”.

   “Cuando la gente te baja el pulgar, no se vuelve más”, pronostican legisladores del peronismo K, antes de agregar que en octubre el oficialismo recibirá “un urnazo que será la derrota de este modelo que nunca tuvo en cuenta ni a los jubilados, ni a los trabajadores, ni a todos los que luchan por llegar a fin de mes”.

   También expresan su preocupación por la “violencia discursiva” que escogió como estrategia el oficialismo amarillo. “Desde el vamos la campaña que propuso el Gobierno ha sido muy agresiva, incluso en términos personales. Eso habla de la desesperación de un espacio político que tampoco tiene reparo en decir que los van a sacar muertos de la Casa Rosada”.

   “Hay que cuidar a las instituciones, ser sumamente respetuosos; por eso el Gobierno debe aceptar la decisión del pueblo, seguir gobernando con suma responsabilidad y no dedicarse a generar miedo”, concluyó la vicepresidenta pigüense de la Cámara de Diputados, Marisol Merquel.

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