"Superpiojos" cada vez más resistente a todos los productos

9/2/2019 | 07:05 |

 Esta plaga no cede al uso de los tratamientos convencionales de venta libre que, disponibles desde la década de los 80, han ido perdiendo efectividad.

   No hay buenas noticias en la eterna lucha contra los piojos.

    A los elevados niveles de infestación en los niños en edad escolar, se suma el hecho de que cada vez son más frecuentes los piojos resistentes a los tratamientos más comunes.

   Los médicos los apodan “superpiojos”, ya que no ceden al uso de los productos convencionales de venta libre –que incluyen en su formulación los principios activos piretrina y permetrina–, que, disponibles desde la década de los 80, han ido perdiendo progresivamente su efectividad.

   "La tasa de fracasos de estos productos ha aumentado dramáticamente. 

   "Esto lleva a un aumento del costo, de los días que se pierden de trabajo y escuela, y la frustración de nuestros pacientes”, declaró la doctora Ellen Koch, dermatóloga en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. 

   La investigadora es la autora de un trabajo científico cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista especializada Pediatric Dermatology, y que confirma lo que los padres experimentan día a día en la desigual lucha contra los piojos.

   En el marco del estudio, Koch y sus colaboradores examinaron cientos de estudios sobre piojos publicados entre 1985 y 2014. 
Efectividad

   Durante ese período, la efectividad de los tratamientos de venta libre que se emplean para la pediculosis pasó de entre el 96 y el 100% a un actual nivel del 25% en los casos en que el uso de piretrinas o permetrina es combinado con el peinado de las liendres. 

   “Ese nivel no es mejor que el de un placebo”, concluyeron los autores del estudio y agregaron: 

   “Los productos de venta libre tienen más probabilidades de fracasar que de tener éxito para controlar los piojos”.

   El metaanálisis de Koch sí encontró efectividad en productos contra la pediculosis de venta bajo receta (y más onerosos), como la ivermectina, el malatión, el espinosad y el alcohol bencílico. 

   “Los padres deberían ir al médico primero en lugar de intentar tratar por su cuenta a sus hijos con productos de venta libre”, concluyó la doctora Koch.
Defensores del peine

   Sin embargo, no son pocos los especialistas que hacen más hincapié en el uso del peine fino que en los pediculicidas: 

   “Los tratamientos con pediculicidas, al no matar las liendres, deben ser repetidos constantemente.

   La única forma de resolver la infestación de pediculosis es el pasado de peine fino día por medio”, sostiene Sofía De Rosé, la fundadora de la Asociación de Lucha contra la Pediculosis. 

   "Debido a que ninguno de los pediculicidas tiene un 100% de efectividad para matar liendres, su remoción manual después de aplicar el tratamiento es recomendada por algunos especialistas", afirma un statement sobre pediculosis de la Academia Americana de Pediatría de los Estados Unidos, que recuerda que la remoción de liendres (con peine fino o sin él) es más sencilla si el pelo está húmedo.

   Lo cierto es que la pediculosis es, aún así, una lucha sin tregua que está dada por el recontagio permanente que resulta de las altas tasas de infestación en el nivel global y, por supuesto, local.

   Un reciente estudio realizado en escuelas de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, halló que cuatro de cada diez chicos tenía piojos, pero que la infestación era mucho más alta en mujeres que en varones: 55% versus 23%, respectivamente. Incluso estadísticas del Ministerio de Salud bonaerense hablan de tasas cercanas al 80% en los niños en edad escolar.

"Cualquier escolar"

  "Si se busca lo suficientemente a fondo, probablemente se puedan encontrar piojos en la cabeza de casi cualquier escolar del mundo en un día dado", comentó la doctora Bárbara Frankowski, profesora de pediatría en el Centro Médico de la Universidad de Vermont, Estados Unidos.

   Los chicos son muchos más vulnerables a la pediculosis que los adultos. 

   “El pelo de los niños es más fino y más delgado que el de los adultos, lo que permite a los piojos agarrarse mejor” explicó por su parte la doctora Paradi Mirmirani, dermatóloga del Kaiser Permanente, Estados Unidos.

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