Voluntariado de la Asociación Israelita

Cada vez más necesidades en la población bahiense

9/11/2019 | 07:00 |

El dirigente Jacobo Frenkel sostuvo que la entidad no tiene tregua y que cada vez es mayor la demanda de las familias más vulnerables.

Por Cecilia Corradetti / ccorradetti@lanueva.com

   El voluntariado Doña Clara Jaratz de la Asociación Israelita de Bahía Blanca, que funciona en Lavalle 54, admitió que crece de manera significativa la demanda en hogares, comedores e instituciones bahienses.

   El referente Jacobo Frenkel, quien integra el voluntariado desde que fue creado, durante la crisis de 2001, detalló que las donaciones “no tienen tregua” y que las necesidades se advierten con gran intensidad especialmente durante los últimos años.

   “Aquella tremenda crisis de hace 18 años dio origen a nuestra entidad y si bien no se ha mejorado demasiado, este último tiempo la situación se agravó”, amplió.

   El voluntariado realiza una labor muy loable ejerciendo de “puente” para cristalizar la ayuda, recaudando elementos y alimentos para instituciones y gestionando todo tipo de colaboración.

   “Desde alimentos, colchones, frazadas, computadoras, bicicletas, aparatología para personas discapacitadas, etc”, ejemplificó Frenkel, para aclarar que no se maneja dinero.

   Se asiste a comedores, merenderos, sociedades de fomento e instituciones que albergan a personas con capacidades diferentes.

   Para seguir generando ingresos, la entidad organizó su clásico té a beneficio, que en este caso tendrá lugar el miércoles 13 de este mes, con el fin de ayudar al Servicio Integral para la Familia (SIF).

   Este evento suele reunir a alrededor de 235 personas que adquieren una tarjeta. Este año, el valor es de 350 pesos que se destinan íntegramente a ayudar al organismo elegido.      

   Se trata de una de las principales fuentes de ingresos, aunque también suelen colaborar particulares y empresas.

   “Agradecemos a la ciudad de Bahía Blanca, que siempre ha sido muy solidaria”, dijo, para valorar, además, la actitud de las 19 mujeres que se desempeñan en el voluntariado “a pulmón”.

   “Ellas cocinan exquisiteces, están muy organizadas y cada cual tiene su misión”, expresó Frenkel, y agregó que en esta ocasión se celebra la edición número 10. En esta oportunidad parte de lo recaudado se destinará a la adquisición de equipamiento informático para el Servicio Integral para la Familia (SIF), un centro de día que trabaja con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial y con sus grupos familiares.

   La institución cuenta con dispositivos de intervención individual y grupal y tiene como finalidad el abordaje integral de la realidad de quienes acuden.

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