Bahía Blanca | Sabado, 21 de marzo

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TGS avanza y define los próximos pasos para su gran proyecto en Bahía Blanca

Comienzan a conocerse nuevos detalles del proyecto de líquidos del gas (NGL), que incluye obras clave en Vaca Muerta y Bahía Blanca, con impacto directo en el puerto y la logística regional.

Más detalles del megaproyecto de líquidos del gas natural (NGL) que TGS anunció la semana pasada en Nueva York comenzaron a conocerse en las últimas horas, en un contexto en el que la iniciativa empieza a consolidarse como una de las apuestas más ambiciosas del sector energético argentino.

El plan, que demandará una inversión estimada en torno a los 3.000 millones de dólares, apunta a capturar y valorizar los componentes licuables del gas de Vaca Muerta, al tiempo que resuelve un problema técnico creciente en los sistemas de transporte.

“Es un proyecto que venimos soñando hace más de diez años”, explicó el CEO de TGS, Oscar Sardi, al repasar el proceso que llevó a la compañía a este punto. Según detalló, la estrategia comenzó a tomar forma en 2018, cuando la empresa, en conjunto con la provincia de Neuquén, avanzó con una inversión cercana a los 300 millones de dólares para mejorar el transporte y acondicionamiento del gas.

Desde entonces, el sistema fue creciendo de manera sostenida. Hoy supera los 180 kilómetros de extensión y la capacidad de tratamiento pasó de 5 a 28 millones de metros cúbicos por día, con inversiones acumuladas que ya superan los 700 millones de dólares.

Ese crecimiento, sin embargo, dejó en evidencia una oportunidad y una limitación. Actualmente, el gas que se produce en Vaca Muerta se inyecta al sistema con todos sus componentes, incluidos los líquidos valiosos como el propano, el butano y las gasolinas naturales, que terminan siendo consumidos sin capturar todo su valor.

“Vimos una oportunidad claramente monetaria: cómo recuperar esos líquidos que hoy se están consumiendo”, señaló Sardi, durante su participación en Vaca Muerta Insights, evento organizado por el La Meñana de Neuquen y Econojournal.

 Pero el desafío no es solo económico. A medida que crece la producción de gas rico, con alto contenido de condensados, los gasoductos troncales comienzan a acercarse a límites de especificación.

“Si seguimos incorporando gas sin este tipo de procesamiento, los sistemas pueden empezar a estar fuera de especificación”, advirtió, en referencia a un problema que impacta tanto en la producción de gas como en la de petróleo.

Sobre esa doble necesidad —monetizar y ordenar técnicamente el sistema— se diseñó el proyecto NGL. La iniciativa contempla, en primer lugar, la construcción de un gasoducto específico en Vaca Muerta para transportar gas seco, evitando la mezcla con corrientes ricas en líquidos.

En paralelo, prevé la ampliación y reconversión de la planta de Tratayén, que pasará de un esquema de acondicionamiento a uno de procesamiento. Allí se realizará la separación de corrientes: por un lado, el gas seco continuará su camino hacia los sistemas de transporte; por otro, la fase líquida será capturada.

Esa corriente líquida, compuesta principalmente por propano, butano y gasolinas, será enviada a través de un poliducto de unos 570 kilómetros de extensión y 20 pulgadas de diámetro, que atravesará cuatro provincias desde Tratayén hasta Bahía Blanca.

En nuestra ciudad el proyecto suma ahora definiciones concretas. Tal como se anticipó la semana pasada, en Bahía Blanca se construirá una nueva planta de fraccionamiento frente a las instalaciones actuales, sobre la traza de la ruta 3 sur, en la zona de General Cerri.

A esto se agregará una nueva playa de tanques de almacenamiento en Puerto Galván, que se desarrollará sobre terrenos ganados al mar, ubicados detrás de la ex refinería de Esso. Desde allí se organizará la logística de exportación de los distintos productos.

Este esquema permitirá separar, almacenar y despachar propano, butano y gasolinas hacia mercados internacionales, consolidando a Bahía Blanca como nodo clave del negocio de líquidos del gas.

El impacto logístico también será significativo. Se estima que el puerto podría sumar del orden de 100 buques anuales vinculados a esta operatoria, lo que implicará una reconfiguración del movimiento marítimo asociado a productos energéticos.

En ese escenario, no se descarta que el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca deba avanzar en la construcción de una cuarta posta de inflamables para acompañar el crecimiento de la demanda y garantizar la operatoria.

El proyecto prevé un plazo de ejecución de aproximadamente 45 meses y un impacto significativo en el empleo. Según estimaciones de la compañía, durante la construcción se generarán unos 4.000 puestos de trabajo directos y alrededor de 15.000 indirectos.

En términos económicos, el desarrollo apunta a generar exportaciones por unos 1.200 millones de dólares anuales, tomando como referencia valores promedio de los últimos años.

La iniciativa será presentada bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo que permitirá mejorar la competitividad de los productos en el mercado internacional.

Tras su presentación en el Argentina Week en Nueva York, el proyecto comenzó a avanzar en su etapa decisiva. Según explicó Sardi, el primer paso será cerrar en los próximos 45 días los contratos vinculantes con las productoras.

En paralelo, TGS ya trabaja con bancos internacionales para estructurar el financiamiento, un proceso que demandará más tiempo pero que quedará comprometido en los acuerdos. “La responsabilidad de conseguir el financiamiento es de TGS”, remarcó.

El desarrollo también requerirá un fuerte trabajo coordinado con provincias y municipios, debido a la cantidad de permisos y autorizaciones necesarias para avanzar con la obra en los plazos previstos.

En este esquema, el acompañamiento de YPF aparece como un factor clave. “Tener a YPF al lado nuestro es muy importante”, destacó Sardi, en referencia al rol de la petrolera en el desarrollo de Vaca Muerta.