Un descuido por la utilización mediática de la pobreza

12/10/2019 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Finalmente llegó el día que todos esperaban en el oficialismo de Juntos por el Cambio. En un gobierno, sobre todo el nacional, marcado por la sucesión de errores no forzados en su gestión, el primer error de campaña de Axel Kicillof fue festejado y amplificado en el mundo virtual de las redes sociales por los ejércitos de militantes “amarillos”.

   Fue el primer tropiezo discursivo del candidato a gobernador por el Frente de Todos, que hasta acá había transitado la campaña electoral sin mayores sobresaltos y donde todo fue ganancia. Podría decirse que, al igual que en sus recorridos de campaña, venía en coche hacia la casa de Gobierno bonaerense de calle 6.

   Esta metida de pata (inconsciente o no), cuando Kicillof señala que hoy los jóvenes que no consiguen trabajo o lo tienen y lo pierden, caen en el negocio de la droga para vivir, fue rápida y contundentemente respondida por los candidatos y funcionarios oficialistas.

   Le soltaron los perros. Desde la ministra Patricia Bullrich, la gobernadora María Eugenia Vidal, ministros y funcionarios, sacaron a relucir los números del Gobierno en su lucha contra el narcotráfico, a modo de diferenciación entre quien lo combate y quien lo considera una prioridad menor, inscribiendo esa declaración en una cuestión ideológica del candidato peronista K.

   Sea cual fuere la intención del ex ministro de Economia kirchnerista al declarar lo que declaró, (“hay gente que se dedica a vender droga porque se quedó sin laburo”, fue su aporte) claramente fue un error que alguna consecuencia tendrá.

   Fue primer error, y por cuenta propia, de una campaña que hasta el momento ha sido muy prolija y “cuidada” en términos discursivos. En rigor, la utilización mediática de la pobreza como insumo proselitista marca el nivel del último cruce sobre el narcotráfico y las drogas entre referentes macristas y kirchneristas.

   El resultado final del 27 de octubre dirá si fue un error grave, o uno más de los tantos que ocurren en los procesos preelectorales. Sobre todo en el contexto de una campaña rara, donde todo parece haberse decidido ya en las PASO de agosto pasado.

   Con candidatos opositores sabiéndose gobierno, y con candidatos oficialistas sabiéndose oposición. Aplicando el “teorema de Baglini”; la prudencia hoy está en la oposición, y las promesas en el oficialismo.

   Y desandando ese camino de futura oposición, la actual gobernadora Vidal visitó días atrás la casa de los radicales en La Plata, de la mano de su vice y titular del partido, Daniel Salvador.

   Allí, ante el pleno de la institucionalidad radical (mesa directiva, bloques legislativos, intendentes), la foto final de Vidal con Salvador, gorra radical y busto de Raúl Alfonsín mediante, da una señal de lo que se viene para el futuro cercano que imagina el vidalismo puro.

   Por un lado reforzar el lazo con los radicales, en tándem con el actual Vicegobernador, y al mismo tiempo, mantener el liderazgo de ese espacio frente al nuevo gobierno. Del lado de los boina blanca, y más allá de este espaldarazo que la Gobernadora le dio a su vice, las cosas no están tan claras.

   En el centenario partido de Yrigoyen y Alem, las decisiones fuertes, los trazos gruesos, siempre se discuten. Y ese debate, todavía no fue abierto. Claro que está la campaña, pero pasada la elección de octubre, los correligionarios hoy descontentos, y otros desilusionados, pedirán su propio “Cabildo abierto”.

   En las diagonales y sobre la coyuntura social no pocos concluyen que el fracaso de la política económica de Macri, fue lo que lleva de vuelta al peronismo al poder. El Gobierno nacional no pudo dividir a la oposición y quedó demostrado que el Frente de Todos era la única herramienta política capaz de derrotar al macrismo.

   En voz baja, distintos actores del oficialismo “amarillo” admiten que dan electoralmente por perdida la Provincia y que la apuesta es sostener “numéricamente unida” la tropa legislativa de Cambiemos y mantener las intendencias municipales “propias” en en caso de perder la gobernación de calle 6.

   En términos objetivos, Kicillof sacó una ventaja porcentual de votos a Vidal que prácticamente dejó al peronismo-kirchnerista muy cerca de retomar las riendas de poder político en la Provincia.

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