Ocurrió a fines de abril

Seguirá detenido hasta el juicio el acusado de balear en la cabeza a un taxista

14/7/2018 | 07:55 |

La Cámara Penal confirmó la prisión preventiva de Luis Maximiliano Muñoz.

Fotos: Archivo LN.

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   El pasado 27 de abril una gran cantidad de taxistas de nuestra ciudad se manifestaron por las calles céntricas reclamando seguridad, luego que Sergio Miguel Asenjo fuera baleado en la cabeza por un delincuente que lo asaltó tras abordarlo en la terminal de colectivos.
   Afortunadamente el trabajador, quien fue padre cuatro días después del hecho, se recuperó y pudo salir adelante.
   La policía arrestó por el hecho a Luis Maximiliano Muñoz, quien deberá aguardar detenido el juicio oral.
   Es que en las últimas horas la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal confirmó la prisión preventiva del procesado.
   Los magistrados de la Sala II, Guillermo Emir Rodríguez, Alfredo Hernán Mones Ruiz y Guillermo Petersen, no hicieron lugar a la presentación realizada por el abogado defensor de Muñoz y confirmaron la decisión de la justicia de Garantías decretando que permanezca privado de la libertad.
   Como se informara, el imputado habría subido al vehículo del trabajador minutos antes de la 1, pidiendo ser trasladado hasta Pronsato y Alvear, donde según la investigación lo asaltó y baleó.
   "Tuvo suerte, estuvo a milímetros de que le entre al cerebro", comentó en ese momento la doctora Graciela González Prieto, quien cumple funciones en el área de Terapia Intensiva del Hospital Municipal.
   Según se indicó, el proyectil ingresó por el hueso occipital del cráneo y dejó secuelas en la visión, además de producirle un coágulo.
   Los camaristas señalaron que “el auto de prisión preventiva reúne los requisitos exigidos”, manifestando que para arribar al fallo tomaron en cuenta la declaración de la víctima y de los testigos que observaron cuando el acusado bajó del rodado y escapó.
   Por otra parte, valoraron que en la vivienda de Rizzo al 800, donde residía el imputado, secuestraron prendas de vestir coincidentes con las mencionadas en los testimonios.
   Precisamente, durante el procedimiento incautaron un jean que tenía manchas de sangre.
   En tanto, en un bolsón de arena hallaron enterrado un tupper que tenía en su interior un arma calibre 22 envuelta en un trozo de tela.
   Indicaron que todo ello reviste "una entidad probatoria suficiente para acreditar prima facie la intervención en el hecho que se le atribuye".
   Agregaron que a partir de ello "encuentra justificación en el caso la medida de coerción personal aplicada".


   “Muchas veces me niego a transportar gente, pero ese día no me pareció que corriera riesgo. Él no era lo peligroso, sino el arma que llevaba, y decidió dispararme. Dios juzgará su acción”, describió Asenjo sobre lo ocurrido.
   El trabajador reiteró que “Dios obrará en el corazón y en la vida de ese jovencito. Cada cual toma sus decisiones, como hice yo en ese momento que estaba trabajando de taxista y decidí llevarlo”.

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