Un puntaltense se destaca en el equipo de Tiro de la Armada

14/5/2018 | 09:27 |

El cabo principal Diego Moreyra representa deportivamente a la institución desde hace 5 años. Es el número 50 a nivel panamericano.

De raíces correntinas, Diego cuenta la historia de su vida. Su papá Guillermo, en su juventud, viajó de Itatí a Puerto Belgrano, sur de la provincia de Buenos Aires, para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio; hizo la conscripción en la Infantería de Marina integrando la compañía Delta durante 14 meses.

 

Aunque su papá estuvo en la Armada poco tiempo, le gustó tanto Punta Alta --ciudad cercana a la base naval-- que se quedó. Unos tatuajes le impidieron formar parte de la Institución en esa época, pero no imposibilitaron transmitirle a su hijo Diego la pasión por la Infantería de Marina.

 

A excepción de sus padres y su hermana 3 años menor que él, todo su entorno familiar vive en Itatí, Corrientes. Diego nació en Bahía Blanca hace 36 años pero se proclama puntaltense, ya que siempre vivió allí. “Papá nos contó que vendió unas vacas que tenía en su provincia y se instaló en Punta Alta; él es un infante de Marina nato”, aseguró. Trabajó en restoranes, panaderías y como albañil; y su mamá Delia --que también es correntina-- se dedicó al trabajo doméstico.

 

Diego Moreyra se incorporó a la Armada Argentina en el 2002 como personal de Tropa Voluntaria: estuvo 4 años en el Batallón de Infantería de Marina N°2 (BIM2) y tuvo la oportunidad de integrar el Batallón Conjunto Argentino en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en la República de Haití. Al año siguiente decidió ser parte del personal militar permanente de la Fuerza, rindió para ingresar en la Escuela de Suboficiales de la Armada y siguió la misma especialidad que le apasionaba en sus años de marinero: la Infantería de Marina.

 

“Me gusta subirme al helicóptero, al buque; entrar por las ventanas, cumplir roles de combate; pero lo que más me atrapó de la especialidad es la capacidad de liderazgo, de soñar con conducir alguna vez una fracción de hombres y tener un pelotón a cargo”, sintetizó el Cabo Principal Moreyra. Ya como suboficial, volvió a Haití dos veces más durante su carrera. Actualmente se encuentra destinado en el mismo batallón donde dio sus primeros pasos en la carrera de armas y donde cumple la función de Abastecedor de Mortero en el BIM2.

 

Moreyra también conforma el Equipo Representativo de Tiro de la Armada, oportunidad que no dejó escapar cuando llegó a su destino la circular para postularse y realizar las pruebas. “Me anoté por curiosidad en el 2013 y hasta el día de hoy sigo en el equipo; aún le pregunto a mi encargado por qué me seleccionaron, porque recuerdo que en la primera prueba no le di a nada”, contuvo la risa. “Me respondió que el tirador se hacía tirando y lo importante era la predisposición y la buena actitud para aprender”, dijo, para más tarde darse cuenta que él tenía toda la razón.

 

“Soy fusilero, tiro a 300 metros; aunque aprendemos a tirar con varias armas como pistola y carabina. Un par de veces al año participamos en los clásicos Torneos Interfuerzas entre Ejército, Fuerza Aérea y la Armada”, contó. Luego de ingresar al Equipo Representativo, para obtener más tiempo de entrenamiento, seguir participando en estos torneos y representar mejor a la Armada, Diego se acercó al Tiro Federal de Bahía Blanca, institución que siempre invita a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad a participar de concursos en el ámbito civil.

 

“Así fue como fui a uno en particular, de recorrida de Tiro Dinámico y que a diferencia del militar, es en más de una dirección con diferentes blancos y móviles, y me encantó”, sostuvo. En Tiro Federal hizo un curso dictado por integrantes del equipo nacional de Tiro Práctico del país, capacitación que lo habilita a hacer tiro en todos los niveles, incluso internacional.

 

Su entusiasmo personal lo llevó a comprar su propio arma; y el gran tiempo dedicado a la disciplina lo llevó a ser juez en torneos de nivel intermedio: “Me postularon ante el Instituto Nacional de Oficiales de Campo como aspirante a Oficial de Campo, aprobando todos los exámenes. Ser juez me ayuda muchísimo para seguir en carrera y solventar mis propios gastos”, expresó.

 

Tan ingenioso como dedicado, el Cabo Moreyra encontró la manera de asistir a la mayor cantidad de torneos posibles, trabajando. Ya es federado en el deporte y esta experiencia fuera de la Armada no sólo aumenta su nivel de competitividad en el ámbito civil, sino que al mismo tiempo comparte sus conocimientos con el Equipo Representativo de Tiro de la Armada que ya logró ganar el primer puesto y una copa para la Institución el año pasado.

 

Diego habló de los resultados obtenidos durante estos 5 años por el equipo: un tercer lugar en abril del 2014 en el segundo Interfuerzas en Bahía Blanca, en el que participó con los suboficiales segundo Martín Saavedra y Enrique Sandoval; en diciembre de ese mismo año, en el 72° Campeonato Nacional con Fusil Standard en Buenos Aires obtuvieron un tercer puesto por equipo junto al Cabo Principal Rubén Rodríguez. La misma suerte en el 2015 en General Roca en el primer Interfuerzas, junto a Rodríguez y al Cabo Principal Esteban Castro.

 

“Y el premio mayor fue en octubre del 2017 en Paraná, Entre Ríos, esta vez nos trajimos la copa con Rodríguez; se encuentra exhibida en el Comando de la Infantería de Marina (COIM) y este año para la misma fecha debemos defenderla; si la ganamos 2 veces más seguidas, se queda en la Armada o bien tenemos que ganarla 5 veces de manera intercalada. En este torneo obtuve un primer puesto en pistola y salí segundo mejor tirador del torneo”, explicó con alegría. El próximo encuentro Interfuerzas de Tiro Olímpico es en Puerto Belgrano para fines de octubre de este año.

 

A nivel personal, Diego participó en marzo del Argentina Open 2018 en Mar del Plata, primer Nacional y cuarto Selectivo para el Campeonato Panamericano en Jamaica a disputarse en julio próximo. “Tuve la oportunidad de conocer a grandes tiradores argentinos como Luciano Garbero, que es como el Messi del Tiro”, sonrió.

 

Del torneo que participaron 95 tiradores prácticos, Diego quedó número 50, y estrenó categoría nueva: B en Master, que para los expertos en la materia se traduce en un deportista que realiza un promedio de 5 mil tiros al año. “Es un hobby demandante, en tiempo y dinero, además de hacer los arbitrajes preparo mi propia munición que es todo un arte de precisión; estoy entrenando 3 veces por semana para competir en el próximo Nacional de Tiro Práctico 2018”, expresó.

 

Diego combina las actividades de Tiro --en el Polígono de Puerto Belgrano, el Federal de la ciudad vecina y sus intervenciones como Oficial de Campo-- y su trabajo y entrenamiento como infante de Marina.

 

Cuando se le preguntó cuál era la razón que lo llevaba a continuar en la actividad, fue contundente: “Es una cuestión de autosuperación, veo el progreso por haberme entrenado y esforzado; la práctica sirve muchísimo y eso me incentiva a seguir; el secreto se resume en entrenamiento y dedicación”.

 

Su señora Elba está contenta y orgullosa de su actividad, “somos buenos compañeros; nos conocemos de chicos, fuimos novios, nos separamos y nos volvimos a elegir; ella es licenciada en Enfermería, estudia la maestría, y es jefa de enfermeros en el Hospital Penna de Bahía Blanca; se mantiene tan ocupada como yo”, expresó con admiración.

 

El tiempo que le resta se lo dedica a sus amigos y familiares; es padrino de las hijas de su hermana y viaja asiduamente a Corrientes, la tierra natal de sus padres donde se encuentran sus tíos y primos. “Nos criamos en la Nueva Bahía, en las calles Jujuy y Reconquista, pero mamamos Corrientes desde chicos y viajamos seguido; típico de allá es el chipá con mate y cuando hacemos asado en casa, el chamamé vuela los vidrios de las ventanas”, soltó.

 

De Punta Alta nombró a su querido Jardín de Infantes 911, la Escuela Primaria 23 y la Escuela Media 2, “hice 3 veces tercer año del secundario, es que ya estaba en la Armada y entre las comisiones a Haití y las campañas al terreno, lo terminé en el 2007, pero lo terminé”, sonrió. Hasta los 17 años jugó al fútbol en el Club Sporting y antes en Juventud Unida, detalló, refiriéndose a otros de los buenos recuerdos de su querida ciudad.

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