De qué se trata la modalidad delictiva

Un informe de "La Nueva." fue importante para avanzar contra "La Liga"

14/11/2018 | 11:01 |

El secuestro de documentación, teléfonos y armas de fuego y la detención de 4 personas fue el resultado de varios allanamientos.

   El 2 de julio pasado, "La Nueva." publicó un informe especial sobre la puesta en marcha del sistema de remates judiciales virtuales en el Departamento Judicial Bahía Blanca, que daba cuenta de cómo, con esta herramienta tecnológica, se buscaba ponerle un freno a "La Liga".  

   ¿De qué se trata? Es una especie de asociación ilícita conformada para obtener propiedades, sometidas a remate judicial, a través de actos simulados o la coacción a posibles competidores.

   Entre el límite de la ley y la impunidad, funciona desde hace mucho tiempo y, si bien tuvo su pico de intervención hace 5 años o más, con otras formas se mantiene vigente en Bahía. 

   ¿La subasta electrónica será la solución? Hay quienes creen que sí. De hecho el espíritu de la ley que la creó, allá por 2010, persigue el fin de la transparencia. Otros tienen reparos. O dudan de su efectividad.

   “Buscamos que todos los que intervengan en las subastas lo hagan en igualdad de condiciones. Todos aquellos que están vinculados al ámbito jurídico han padecido las influencias de estas ‘ligas’, un ámbito donde existe la posibilidad de colusión, y donde los compradores, por su importancia económica o su presión física, se juntan e impiden que una subasta sea transparente, ‘apretando’, como se dice vulgarmente, a compradores de buena fe”, reconocía, con la promulgación de la ley, el entonces legislador bahiense Ivan Budassi.

   Lo concreto es que el Departamento Judicial Bahía Blanca se suma al sistema de Subastas Judiciales Electrónicas. Forma parte de la segunda etapa, junto con Mar del Plata, San Martín, San Isidro y Mercedes. El mecanismo había sido estrenado en La Plata, durante 2015.

   Quiere decir que desaparecen los remates judiciales convencionales, como los conocíamos hasta ahora. Y que de esa manera buscan abortar las prácticas cuasidelictivas que los rodeaban.

   En Bahía quedó habilitado desde el 1 de octubre, aunque todavía no se registró ninguna subasta de tipo virtual, según se supo.

   El caso que ventiló el informe de este diario, y que forma parte de la investigación del fiscal Sebastián Foglia, tiene que ver con un remate realizado, el 12 de junio pasado, a las 11, por disposición del Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 1.

   Es un departamento del barrio UPCN, en el marco de la causa “Consorcio Viviendas 27 de Junio I y II c/Pérez Héctor Horacio s/cobro ejecutivo”. La base era de 376.582 pesos.

   ¿Cómo actuó "La Liga" en ese caso? Un particular ubicado en las primeras filas del salón del Colegio de Martilleros ofertó casi el piso de la tasación aunque, de golpe, otra persona desde el fondo -supuestamente complotada con la primera- redobló la apuesta con un número imposible de equiparar: ¡1.300.000 pesos!

   Después de algunos segundos de silencio e incertidumbre, el martillero -”nervioso y apurado” según describen testigos- cerró el acto y le pidió el dinero al vencedor. 

   El hombre se retiró del edificio y volvió al instante con un cheque no certificado, aunque se le negó ese medio de pago y se produjo una especie de tumulto. Dicen que estaba todo orquestado, con el rol protagónico de un porteño que frecuenta nuestra ciudad y que algunos sindican como barrabrava de River.

   En medio de gritos, ganó el reclamo para que se le otorgara el bien al primer postor, al de la base, y así se hizo, pese a que la ley prevé en esos casos la suspensión del remate.

Ver el informe completo sobre "La Liga"

   “Fue una burda puesta en escena y se llevaron un departamento de 60 mil dólares en 400 mil pesos. Si el acto estaba cerrado, técnicamente no existía la oferta anterior. Si el ganador no puede pagar, debe suspenderse el remate. Eso es ABC”, asegura un testigo del acto y conocedor de estas lides.

   Varios vecinos del consorcio UPCN que estaban presentes y otros particulares quedaron azorados. Y algunos abogados amenazaron con impugnar el acto en la justicia, aunque no se sabe si lo hicieron.

   “¡Es una vergüenza!”, exclamaron los más indignados. Para otros, no hubo nada nuevo: “La Liga”.

Cómo funciona el nuevo sistema 

   Las Subastas Judiciales Electrónicas están abiertas a cualquier persona mayor de edad. Antes de participar en un remate (bienes muebles e inmuebles), los oferentes deben inscribirse con todos los datos personales y un nombre de usuario y contraseña.

   Aunque no hace falta estar registrado para visualizar los bienes muebles e inmuebles que se encuentran en subasta, así como sus características, valores de base y datos judiciales, sí se lo requiere para participar con una oferta. En algunos casos también es requisito realizar un depósito de garantía a través de una transferencia bancaria para obtener el código de postor que permite ofertar.

   Ese código de postor, que varía de subasta en subasta, así como también el nombre de usuario con que se identifica a cada interesado, garantizan que nadie -excepto la Justicia- conozca la identidad de los oferentes a fin de que no pueden ser presionados para que dejen de pujar por un determinado bien.

   Luego de iniciar la puja, la subasta tiene una duración, en principio, de 10 días hábiles. Si dentro de los últimos 3 minutos previos al cierre algún postor presentara una oferta, se extenderá el tiempo de la subasta por 10 minutos y así sucesivamente hasta que por 10 minutos seguidos no se realice ninguna oferta.

   Al finalizar el acto, le llegará al participante un e-mail con los códigos de postores y las ofertas realizadas. El ganador tendrá que concurrir al órgano judicial que ordenó la subasta para firmar el acta de adjudicación.

   La modalidad virtual podría significar una amenaza para los martilleros, aunque dicen que no afectará su fuente de trabajo, porque la ley prevé que sigan interviniendo en el proceso, tanto a través de tareas de promoción de ventas y supervisión del estado de los bienes que salgan a remate como por el hecho de ocuparse de redactar el informe sobre la subasta que debe remitirse a la autoridad judicial. 

   Unos 35 remates judiciales por año se realizan, en promedio, en el distrito Bahía Blanca. La mayoría tiene que ver con bienes inmuebles. 

   Los martilleros tienen más dudas que certezas. No creen que el sistema virtual sea más efectivo o transparente. Creen que cambia para no cambiar.

   Carlos Esteban, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, le pidió a la Suprema Corte que capaciten a los 90 operadores que funcionan en todo el distrito.“Para las cosas grandes puede andar, pero para los bienes muebles, para mi, no es bueno ni práctico. Cómo remato electrónicamente 500 o 700 lotes, por ejemplo pinzas, herramientas o tambores, como en el caso de las quiebras de una cooperativa agrícola”, asegura.

   Entre otros interrogantes, Esteban se pregunta quién se va a hacer responsable de los lotes una vez que esté aprobada la subasta, porque no lo hace el martillero sino el juez. 

   “Yo remato un auto y no lo puedo entregar hasta que lo apruebe el juez y en ese tiempo no sé dónde se va a guardar, porque no tenemos depósito judicial. Hoy, una vez que lo paga, se lo lleva el oferente después del remate”, explica.

   Esteban también está convencido de que los actores seguirán siendo los mismos. “La gente común no se va a anotar”, advierte.

 

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