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Cybers: un fenómeno que resiste y mantiene el espíritu

Tuvieron su auge hace una década, pero la llegada masiva de Internet a los hogares hizo cerrar decenas.
Los principales clientes son adolescentes y jóvenes que juegan en red.

Federico Moreno / fmoreno@lanueva.com

Una máquina, por favor. Esa frase tan popular a inicios de siglo cuando uno quería revisar su correo electrónico, chatear con amigos y extraños o simplemente navegar por Internet, parece extinguida. Sin embargo, en el centro permanecen en pie y con considerable concurrencia tres cybers, esos locales con decenas de computadoras provistas de internet y casi siempre de videojuegos de última generación.

Gino, empleado en Lamadrid al 100 del que parece el más frecuentado de estos locales, le contó a “La Nueva.” que la asistencia de adolescentes y jóvenes es tal, que el cyber abre todos los días de semana y, salvo los domingos, el horario es de 8 de la mañana hasta las 5 de la madrugada siguiente.

“Algunos vienen a imprimir algo desde Internet, pero la gran mayoría a jugar. Hay chicos desde los 9-10 años, hasta hombres de 35 aproximadamente. Les gusta jugar en grupo, se conocen todos y a la noche directamente piden comida al delivery y pasan de largo. Ahora hay un juego en particular que es el que juegan casi todos, el Liga de Leyendas (LoL por sus siglas en inglés)”, explicó.

El negocio, en el que también se venden snacks, golosinas y gaseosas, cuenta con 30 computadoras con placas de video y sonido capaces de soportar los exigentes requisitos de algunos videojuegos para PC. Si bien los domingos abre a las 15, si es día de torneo se lo puede ver lleno en horas del mediodía, con los chicos lejos de las pastas o el asado en familia.

“Algunos vienen a jugar acá porque en la casa no tienen una computadora como estas, otros porque les gusta jugar en grupo y otros por ambos motivos. A veces se arma griterío por el fervor del juego, pero yo trato de mantenerlos calmos a todos, hay otras personas que están en sus cosas y merecen silencio”, agregó Gino.

Matías, de 19 años y próximo a comenzar el Profesorado de Educación Física, pasó durante 10 años por unos cuantos cybers, muchos de los cuales desaparecieron.

En la actualidad, al menos dos veces por semana se acerca al cyber de Lamadrid desde Alem al 2500 y se queda unas 5 horas. “Hoy no estoy jugando porque no está libre 'mi' máquina, la número 30, que da contra la ventana. No me gustan las del fondo porque estás más encerrado, me gusta ver a la gente por la calle, aunque a veces me distraiga y me 'maten' en el juego”, comentó.

“Hoy estoy viendo jugar a mi hermano y a mi vecino. El objetivo del LoL es destruir las torres del equipo contrario. Antes jugábamos contra equipos chilenos, pero ahora hay un servidor en Argentina y jugamos contra gente de acá. Si tus compañeros están lejos podés hablar por Skype, porque si escribís por el chat del juego estás malgastando dedos que necesitás para pelear”, dijo, y agregó que también le gusta jugar al básquet en el Parque de Mayo.

Mientras que en la época de furor de los cybers --cuando no era común tener internet en casa y menos aún banda ancha-- la hora de una máquina rondaba los 2 pesos, hoy cuesta 22. Sin embargo, para estos “gamers” –-aficionados a los videojuegos-- existen promociones.

“Un chico que juegue mucho puede tranquilamente gastarse mil pesos por mes”, graficó Gino, también aficionado a los juegos.

“Yo conozco a uno que en un tiempito se gastó 15.000, con eso se podría haber comprado una PC y jugar en la casa”, añadió Matías.