Bahía Blanca | Miércoles, 01 de febrero

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Veinticinco años de la independencia de Ucrania

Escribe Yurii Diudin
Veinticinco años de la independencia de Ucrania. Notas y comentarios. La Nueva. Bahía Blanca

Hace un cuarto de siglo, el 24 de agosto de 1991, a raíz de profundas transformaciones geopolíticas ocurridas tras la desintegración de la ex-Unión Soviética, nacía un nuevo estado independiente – Ucrania. Este día coronó un largo período de la lucha por la independencia y fue el cumplimiento del sueño más entrañable de muchas generaciones de ucranianos, los cuales, a lo largo de su historia milenaria, durante muchos siglos estuvieron bajo el dominio extranjero y pocas veces gozaban de una verdadera libertad.

Aquel histórico 24 de agosto Ucrania se quedó libre con sus tierras fértiles que le habían traído la fama del “granero de Europa”, con su gente trabajadora y bien educada, pero también con la industria pesada de siderurgia, metalmecánica, industria naval, aeronáutica y aeroespacial que fue heredada del estado anterior. El Acta de Declaración de la Soberanía Estatal de Ucrania aprobada por el Parlamento Ucraniano aquel día fue apoyado por más de 90% de los ciudadanos ucranianos que participaron del referéndum nacional el 1 de diciembre del mismo año.

No podemos dejar de recordar con gratitud que la República Argentina fue el primer país latinoamericano en reconocer la Ucrania independiente el 5 de diciembre de 1991 y establecer relaciones diplomáticas con nuestro país el 6 de enero de 1992. Y el papel fundamental en este reconocimiento lo jugaron centenas de miles de descendientes ucranianos que viven en la Argentina, esa numerosa y fuerte comunidad que tanto había luchado por aproximar la soñada independencia de la patria de sus antepasados.

Pocos pensaban en aquel lejano 1991 que el camino hacia la verdadera independencia de Ucrania sería duro y penoso y que el país aún tendría que pasar por pruebas difíciles pagando el precio más alto que se puede imaginar – las vidas de sus mejores hijos e hijas. Como consecuencia de la “Revolución de la dignidad” o el llamado “Euromaidán” de finales de 2013 – principios de 2014 cuando todo un pueblo se levantó contra la injusticia y la corrupción, fue derrocado el régimen criminal del ex-Presidente Yanukovych quien manchó las manos con la sangre de los jóvenes que manifestaban por sus aspiraciones europeas. Este levantamiento democrático sirvió de punta de partida para una nueva etapa en la vida del país.

Pero el camino hacia la democracia no fue fácil ni pacífico. Desde febrero de 2014 estamos obligados a luchar contra la agresión externa llevada a cabo por el país vecino, Rusia, la cual, tras anexar de manera ilegal e ilegítima parte del territorio ucraniano – la Península de Crimea, sigue fomentando el conflicto en el Este de Ucrania con el apoyo directo e indirecto a los paramilitares pro-rusos, tanto de forma militar, como logística y financiera. Sin este apoyo, sin la participación directa de soldados y oficiales rusos en el conflicto bélico en el suelo ucraniano, podríamos haber puesto fin a ese conflicto hace mucho tiempo.

Para todo el mundo queda evidente que el mayor obstáculo en el proceso de paz en Donbas es la reticencia del Kremlin en cumplir con sus obligaciones, asumidas bajo los Acuerdos de paz de Minsk, y ejercer su influencia para que las observen también sus títeres secesionistas en las regiones ocupadas del Este ucraniano. Por esta razón las duras sanciones políticas y económicas impuestas por muchos países democráticos contra Rusia, según las declaraciones de sus líderes, quedarán vigentes hasta que Moscú asuma la responsabilidad y finalmente llegue a cumplir con sus compromisos.

Esta guerra “híbrida” y no declarada que está moviendo la Federación Rusa contra nuestro país está dificultando en gran medida la tarea de desmantelamiento del antiguo régimen obsoleto y corrupto, pero definitivamente no está en condiciones de detener el avance de Ucrania hacia la civilización y el progreso. A pesar de las enormes dificultades que está enfrentando mi país, el Gobierno Ucraniano, junto con nuestros socios europeos, está empeñado en encontrar una solución pacífica del conflicto, en los ámbitos de los Acuerdos de Minsk, que le permita realizar todas las reformas que son necesarias para retornar al camino del desarrollo sostenible y ocupar su digno lugar en el seno de las naciones europeas.

Entre las transformaciones que están siendo implementadas con éxito en Ucrania, podría mencionar las reformas del sistema judicial y de seguridad, del servicio público, del sistema tributario y aduanero, la lucha anticorrupción y la descentralización del poder público, entre muchas otras. Y los primeros resultados de esos cambios cada día se hacen más visibles tanto para los ucranianos como para la comunidad internacional.

Con la sangre que sus hijos e hijas han derramado en el EuroMaidán y en Donbás, Ucrania ha roto definitivamente el “cordón umbilical” que la ataba al antiguo imperio y demostrado su firme compromiso con los valores democráticos, reafirmando su identidad europea y su vocación europea. El pueblo de Ucrania hizo su elección y escogió el camino de transformar a fondo y edificar un nuevo Estado europeo moderno y fuerte.

Al celebrar los primeros 25 años de su existencia como estado soberano e independiente, la Nación Ucraniana está firmemente determinada de seguir avanzando por este camino. Nos queda mucho por hacer, pero estamos determinados a superar este camino, lo que por supuesto sería mucho más fácil en condiciones de paz.