El verdadero acuerdo entre Macri y los K

1/11/2015 | 00:12 |

Por
Fernando Monacelli

Por estas horas, solo los ingenuos están expectantes sobre un arreglo entre Macri y Massa para la segunda vuelta del próximo 22 de noviembre.

En cambio, los que entienden cómo se corta el bacalao en la Argentina, siguen las alternativas del verdadero acuerdo -mucho más humanitario que político- que cerraron antes de las elecciones el núcleo duro de Mauricio Macri y la elite de "Los hijos de la Madre de la Derrota", Scioli, Aníbal, Pérez, Zannini, Wado, Kicillof, Carta Abierta, en fin, el grupo que se hace llamar en voz baja "Los Derrotables", (no confundir con "Los Extraditables" de la Colombia de Escobar Gaviria)

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¿De qué se trata este acuerdo vigente? Un solo objetivo: mantener a Cristina en sus cabales, dentro de los posible.

Las acciones comenzaron antes de la elección, el día en que se conocieron las primeras encuestas reales y los K entraron en pánico, previendo el brote psicótico de la jefa. No tardaron en actuar. La primera medida fue rogar a las encuestadores que se equivocaran a favor de Scioli. Funcionó a la perfección: las burradas de las encuestadores y opinólogos convencieron a todos. Luego vino la acción de ocultar resultados, al menos hasta que CFK se durmiera en el Calafate a eso de las 11:50 del domingo pasado, con una buena dosis de Rivotril que la tumbó hasta el jueves a la tarde, cuando se despertó y habló en la tele, como si nada hubiera pasado. Éxito.

Actualmente, estamos en la etapa tres del acuerdo. Scioli se da por perdido. Es más, promete ser "más Scioli que nunca", cosa de que ningún confundido nuevo le ponga la boleta. Por su parte, ni Macri ni ningún otro referente del Pro en el país le dice a Cristina que el kirchnerismo desapareció y que ya no es ni siquiera la jefa de su cuñada en Santa Cruz, que ahora es gobernadora y Ella, nada.

¿Qué sigue? La dramaturgia. CFK se muda al Calafate, junto a todos los desempleados de La Cámpora que cobrarán un sueldo similar al de siempre para actuar el mismo papel que hasta ahora, es decir, aplaudir, cantar y vivir en un relato de ficción que haga feliz a Ella y libere al resto de sus entorno de tener que aguantarla en un insulto inabarcable como el horizonte sureño.

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