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Filme "pochoclero", mínimo y elemental

Es una coproducción promovida por Timur Bekmambetov, el Rey Midas del cine industrial ruso, quien después del éxito de su díptico Guardianes de la noche y Guardianes de día, recaló en Hollywood, aunque mantiene su relación con la base fílmica de su país. Se trata de una película "pochoclera" que se inscribe en el género apocalíptico, hoy de moda, porque parece ser que ya son muchos los que desean que este mundo se termine y pronto.




 Es una coproducción promovida por Timur Bekmambetov, el Rey Midas del cine industrial ruso, quien después del éxito de su díptico Guardianes de la noche y Guardianes de día, recaló en Hollywood, aunque mantiene su relación con la base fílmica de su país.


 Se trata de una película "pochoclera" que se inscribe en el género apocalíptico, hoy de moda, porque parece ser que ya son muchos los que desean que este mundo se termine y pronto.


 El relato comienza con los consabidos tópicos sobre jóvenes turistas norteamericanos en el extranjero. Hay dos varones y dos mujeres.


 Sean y Ben son diseñadores de programas de computación. Cuando llegan a Moscú, verifican que sus productos fueron plagiados. "Es un delito", afirma uno de ellos. "Estamos en Rusia", responde ufano un tal Skyler, quien parece ser el autor de la estafa.


 Esa misma noche toman contacto con Anne y Natalie.


 Mientras dialogan en un boliche, son testigos de una original invasión de alienígenas en forma de medusas luminosas, que descienden profusamente sobre Moscú y simultáneamente en todo el mundo, y reducen a cenizas todo lo que tocan, inclusive a los seres humanos.


 La consecuencia inmediata es el pánico, el caos y la destrucción generalizados. Sin embargo, los cuatro norteamericanos logran refugiarse en distintos edificios, mientras procuran llegar hasta un submarino nuclear estacionado en el puerto.


 Durante la azarosa travesía, se suman el mismo Skyler y una rusa llamada Vika. ¿Llegarán a destino? ¿Caerá alguno consumido por la energía de los invasores? ¿Surgirá algún héroe, como suele ocurrir en esta clase de filmes? Las respuestas están en la película.


 En el camino también tomarán contacto con un grupo de patrioteros mercenarios rusos, que por lo visto descubrieron la forma de combatir a las alienígenas y se niegan a huir, porque consideran que su lugar de combate es Moscú.


 Francamente no se sabe por qué ni para qué se filmó esta película. La historia es mínima, elemental y aunque entretiene ligeramente, está narrada de una manera extremadamente torpe. Y el 3D tampoco mejora el producto.


 Lo único rescatable son algunos efectos visuales, muy pocos, y las actuaciones de los casi desconocidos Hirsch (Sean), Minghella (Ben) y Olivia Thirlby (Natalie).


 Para colmo, alguien afirma hacia el final, muy suelto de cuerpo, que eso que están viviendo no es el fin, sino el comienzo de la verdadera guerra.


 ¿Anuncio de una secuela? ¡Hay que tener coraje! O, quizás, dinero espúreo que es necesario ingresar en el circuito comercial. Y por qué no, "estamos en Rusia", diría Skyler.