Para el año 2025 habrá 8.500 millones de personas
La población mundial actual es de aproximadamente 6.000 millones de personas y las estimaciones más recientes de la Naciones Unidas indican que para el año 2025 será de 8.500 millones y superará los 10 mil millones en el 2050.
Si se analiza desde una perspectiva histórica su ritmo de crecimiento, se observa que después de la Segunda Guerra Mundial se produce una explosión demográfica sin precedentes, producto de un aumento de la tasa de crecimiento. Una forma de percibir este efecto es observar como ha ido disminuyendo el tiempo transcurrido para que la población mundial se duplique.
Los motivos de este incremento están vinculados principalmente a progresos en el campo de la medicina tales como el descubrimiento de los antibióticos y vacunas fueron decisivas para el aumento de la expectativa de vida, las condiciones de reproducción y sobre todo para la disminución de la tasa de mortalidad infantil.
El índice de natalidad y supervivencia superó ampliamente al índice de mortalidad, y mejoraron sustancialmente las perspectivas de vida. El mejoramiento en las condiciones sanitarias y alimentarias básicas también han contribuido sensiblemente a este crecimiento y aumento de la expectativa de vida.
El crecimiento demográfico constituye uno de los grandes desafíos que debe enfrentar la humanidad en el siglo XXI.
Dada su complejidad y a que esencialmente se origina en un acto privado y natural, la reproducción, que además constituye uno de los derechos elementales de todo ser humano, resulta de difícil solución. Además, la evolución de la ciencia y la tecnología, que deberán aportar al sostén de este crecimiento, también aumentarán la expectativa de vida de la población. Seguramente el campo de la medicina será uno de los de mayor compromiso y evolución en este período.
Estamos ante el advenimiento de modelos socioeconómicos y políticas sociales destinadas a crear condiciones de trabajo, salud y educación que permitan expectativas de progreso, en términos de bienestar, a nivel individual y familiar.
AñoPoblación MundialTiempo transcurrido para duplicarse
600500 millones
1200 años
18001000 millones
130 años
19302000 millones
46 años
19764000 millones
Expectativa de vida de los argentinos
El envejecimiento de la población argentina, donde más del 10 por ciento de los habitantes ya supera los 65 años, representa un desafío para el sistema sanitario, porque atender la salud de las personas mayores demanda hasta cinco veces más recursos que el resto de la población.
Ya se habla de "cuarta edad" y aunque aumentó la expectativa de vida, para muchos ancianos la vejez representa bajos ingresos, prestaciones de salud deficitarias, y desatención social y familiar.
La expectativa de vida al nacer ya alcanza en el país los 73,1 años en promedio, (69,7 años para los hombres y 76,8 para las mujeres), e incide en forma directa en el incremento gradual del gasto actual en salud, estimado en 70.000 millones de pesos para este año.
En la Argentina, según el censo de 2001, 3,58 millones de sus 36,2 millones de habitantes eran mayores de 65 años. La esperanza de vida para el período 2005-2010 es de 71,5 años para los varones y de 79 años para las mujeres.
El costo per cápita en salud para personas mayores de 65 años es entre tres a cinco veces mayor que el que requiere el resto de la población. Incluso, se considera que un afiliado mayor de 80 años consume, en promedio, 16 veces más medicamentos ambulatorios que un afiliado promedio de hasta 30 años.
Estos mayores costos presionan sobre los sistemas de salud, tanto públicos como privados, que requieren una reingeniería para evitar que colapsen.
La salud es uno de los problemas medulares en la población mayor, y la realidad determina que cuanto más necesitan este tipo de prestaciones, más caras les resultan.
Las políticas de prevención y los avances en la medicina permitieron reducir la tasa de mortalidad en la Argentina más del 6 por ciento, del 8,2 por mil en 1986 al 7,7 por mil en el 2008.
Este aluvión poblacional ha motivado que los especialistas han incorporado una denominada "cuarta edad", integrada por individuos mayores de 80 años, mientras se mantiene una 3° edad que va entre los 65 y los 80 años.
Los pronósticos de los expertos para los próximos años señalan que el país más "envejecido" de Europa será España, mientras que en América Latina esa posición la ocupará Argentina, donde la proporción de personas mayores manifiesta una tendencia creciente y los mayores de 60 años superan ya los 5 millones de personas (2,9 millones de mujeres y 2,2 millones de hombres).
Gran parte del incremento del gasto sanitario es determinado por factores no demográficos, como la intensidad y calidad de la atención medica, el costo de los tratamientos y las nuevas tecnologías médicas.
Ante esta realidad los especialistas recomiendan "profundizar la prevención primaria y establecer criterios de incorporación de nuevas tecnologías sólo en los casos de probada eficiencia" para atenuar el fuerte impacto del envejecimiento sobre el sistema sanitario.