Bahía Blanca | Lunes, 06 de abril

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Jugó en Primera de AFA, vive en una habitación y no tiene para comer: el drama de “Patota” Morquio

El relato que sacude al fútbol argentino. El ex zaguero de Huracán atraviesa una situación límite en Buenos Aires: no cuenta con ingresos fijos y pide trabajo urgente para salir adelante.

El fútbol suele estar asociado al éxito, la estabilidad y el reconocimiento. Aunque no todas las historias terminan igual. Algunas, incluso, quedan muy lejos de ese ideal. Y en las últimas horas, un caso sacudió de lleno al lado más crudo del fútbol argentino.

El protagonista es Sebastián Morquio, ex defensor central que supo construir una extensa carrera profesional y dejó su huella en clubes como Nacional de Uruguay, Huracán, además de pasos por ligas del exterior como Rusia, Chile y Perú.

Hoy, su realidad es completamente distinta. Sin ingresos estables y con una familia a cargo, depende de comedores para poder alimentarse. “No tengo ni para cargar la SUBE. Vamos a comedores: si no, no comemos”, confesó en una entrevista con diario Clarín que generó un fuerte impacto.

Tras su retiro en 2011, luego de un último paso por Deportivo Maipú, su vida tomó un rumbo muy diferente al que muchos imaginan para un exfutbolista.

Lejos de la estabilidad, Morquio tuvo que reinventarse constantemente: trabajó como mozo, chofer, guardaespaldas y también como entrenador en Ligas del ascenso. Sin embargo, la falta de continuidad y las condiciones informales terminaron afectando su economía.

Su último empleo fue como director técnico, pero sin contrato formal. Al quedarse sin ese ingreso, la situación se volvió crítica.

Actualmente vive con su pareja y sus hijas en una pequeña habitación de hotel en el barrio porteño de Congreso. El espacio es mínimo y no cuenta con comodidades básicas.

“No tenemos ni cocina ni heladera”, contó. La escena es tan cruda como real: cinco personas compartiendo un ambiente reducido, con lo justo para subsistir.

Aun así, el mensaje que transmite está lejos de la derrota: “No me puedo dar el lujo de deprimirme. Tengo una familia para sacar adelante”.

En medio de la crisis, decidió hacer público su presente a través de redes sociales. Lo hizo con un mensaje directo: no pide dinero, pide trabajo.

“Busco laburo de lo que sea. Y lo que no sé, lo aprendo”, escribió. Y dejó en claro que quiere salir adelante dentro de la ley: “No soy chorro, punga ni narco”.

El caso de Sebastián Morquio generó una fuerte repercusión y volvió a exponer una realidad incómoda: no todos los futbolistas logran sostener una estabilidad económica tras el retiro, incluso habiendo tenido una carrera en clubes importantes.

Mientras tanto, reconoció que recibió el apoyo de personas vinculadas al fútbol, que lo contactaron y le tendieron una mano. También comenzaron a aparecer algunas propuestas laborales, aunque su objetivo es claro: conseguir un trabajo estable, en blanco y con un ingreso fijo.

Una historia que conmueve, pero que también interpela. Porque detrás de los flashes y el recuerdo de los domingos en la cancha, hay realidades que muchas veces quedan ocultas… hasta que alguien decide contarlas.