Veinte años de prisión para los tres acusados
A veinte años de prisión fueron condenados ayer los tres sujetos que llegaron a juicio como autores del homicidio en ocasión de robo del encargado del campo La Quinihua, ubicado en el partido de Coronel Suárez.
Víctor Oscar Herrera y los hermanos Luciano Martín y Julio Marcelo Pereyra, fueron hallados culpables del hecho cometido en perjuicio de Héctor Facundo Luna (62), según la resolución del Tribunal en lo Criminal Nº 3.
De esta manera, los jueces Gabriel Luis Rojas, Daniela Fabiana Castaño y Raúl Guillermo López Camelo --votaron en ese orden y de manera unánime--, coincidieron con la postura del fiscal Christian Long --quien, no obstante, había reclamado 23 años de prisión para los procesados-- y desestimaron las solicitudes de absolución de los defensores particulares Alejo López Lecube y Sebastián Martínez (este último, en el caso de los Pereyra).
La sentencia descargó la emoción de varios familiares de Luna y, a la vez, el enojo de los parientes de los Pereyra, quienes fueron obligados a desalojar la sala en primer término, para evitar incidentes mayores.
Antes de abordar la cuestión medular sobre la autoría de los tres imputados, el órgano judicial consideró probado el hecho, registrado entre la noche del 24 de marzo de 2007 y la madrugada del día siguiente, dentro del establecimiento rural La Quinihua, en el cuartel decimotercero de Coronel Suárez.
En medio del asalto, Luna recibió un disparo que le impactó en el pulmón izquierdo, provocándole lesiones letales, y a su mujer, presente en el lugar, le sustrajeron la cartera que contenía 65 pesos, documentación y un teléfono celular.
Testimonio
Los jueces dijeron no compartir la valoración probatoria que, para el caso, realizaron los defensores y, en principio, basaron la resolución en un solo testimonio, aclarando que discrepaban con la postura de López Lecube y Martínez, en cuanto a que "el mismo no basta para sostener un pronunciamiento condenatorio".
Se trata de los dichos de Juan Marcelo Vallejos, quien dijo ser primo de los Pereyra y que el mismo 25 de marzo de 2007, Julio Marcelo llegó a su casa y le pidió que le escondiera un arma, porque "me mandé una c..."
Expresó que Pereyra le dijo "fuimos a 'hacer' un campo, me asusté, se me escapó un tiro y maté a un hombre porque hizo un movimiento raro y pensé que estaba armado".
Le aclaró que la víctima "era de apellido Luna" y detalló que su hermano Luciano se quedó afuera de la casa y que él ingresó con Herrera.
También le confesó que iban a buscar dinero que supuestamente había en una caja fuerte, destinado al pago de sueldos.
La defensa cuestionó a Vallejos porque, según dichos de Julio Pereyra, éste le tenía un encono personal porque su mujer le había sido infiel con él, hipótesis que no consideró probada el tribunal.
Los magistrados explicaron que Vallejos declaró "un tiempo después de ocurrido el hecho", y por gestión de la familia de Luna, motivo por el cual se cae su presunta intención de incriminar a Julio Pereyra en el delito ya que, de ser así, lo "habría cumplido presurosa y espontáneamente".
Además, la alegada infidelidad sólo surge de la afirmación del procesado, "no desarrollando la defensa gestión alguna para procurar avalar con prueba independiente" esa posibilidad.
Por otra parte, si el testigo tenía un problema personal con el imputado, señalaron que tampoco se entiende la proyección que hizo a los otros dos (a Herrera no lo conocía), con quienes "ni siquiera se ha mencionado animadversión previa alguna".
Corroboraciones
Los dichos de Vallejos, según el tribunal, encuentran parcial corroboración con la palabra de Susana Bousquet, viuda de Luna, quien, pese a que los ladrones estaban encapuchados, observó que uno superaba la altura de su marido (dato coincidente con Julio Pereyra).
Asimismo, la mujer no escuchó marcharse ningún vehículo después del atraco, lo que avala que se fueron caminando, tal como Vallejos habría escuchado de Pereyra.
También concatenaron al cuadro probatorio la declaración del taxista Rubén Omar Olagaray, pese a que estuvo imputado como partícipe en el robo (sería quien trasladó a los tres sospechosos hasta el lugar) y durante el juicio fue absuelto.
El chofer también manifestó que los tres encausados dijeron que "iban a 'hacer' un campo en el que había mucha plata" y que, en el viaje, observó que portaban armas.
Su coincidencia con Vallejos, lejos de tornarlo "sospechable", genera una "recíproca validación que no debe soslayarse", indicaron los magistrados.
Acerca de sostener la prueba, básicamente, con un testigo, aludieron a un fallo del Tribunal de Casación provincial, en cuanto a que "todos los aspectos dinámicos de la expresión testimonial --precisión en las respuestas, tranquilidad en el continente, hilación en el relato-- son plenamente apreciados por el tribunal, que hasta puede optar por los dichos de un único oponente".
Por último, en cuanto al rol de "campana" que habría asumido Luciano Pereyra, indicaron que no tuvo participación secundaria, sino que es "evidente su importancia", en razón de la cercanía de otra vivienda --a no más de cien metros--, que estaba iluminada y donde se encontraba uno de los hijos de Luna.
"En síntesis, hubo de parte de la defensa un desembozado ataque al ministerio fiscal, al que prácticamente se lo sindicó de constructor y propiciador de prueba falsa, lo que lejos se encuentra de ajustarse a la verdad procesal y comprobada en este debate", concluyeron los jueces.
Como agravante para la conducta de los encausados, mencionaron la nocturnidad, dado que recalaron en la zona rural varias horas antes y a una distancia prudencial, y recién actuaron de noche, "lo que evidencia una procurada elección de esa circunstancia, en cuanto fue capaz de aumentar la sorpresa, mermar la obtención de auxilio por parte de la víctima y permitir sortear con mayor éxito la persecución policial".
Por tales fundamentos, se les impuso a los Pereyra y a Herrera la pena de 20 años de cárcel a cada uno, por el delito de homicidio en ocasión de robo mediante arma de fuego.
Hubo incidentes al término de la lectura
Luego de aplaudir el cierre de la lectura de la parte resolutiva del fallo en voz de la secretaria del Tribunal en lo Criminal Nº 3, doctora Alejandra Frascarelli, los familiares de la víctima, visiblemente emocionados, expresaron sus sensaciones, tildaron de "asesinos" a los tres acusados y se abrazaron entre sí y con el fiscal Christian Long.
El personal policial que se abocó a la vigilancia de la colmada sala del segundo piso del Palacio de Justicia, debió retirar de inmediato a los padres y allegados a los Pereyra, porque reaccionaron ante los gritos y uno de ellos cuestionó al fiscal, cara a cara, por la investigación.
Con advertencias, los parientes de los acusados se dirigieron hacia los pasillos, aunque uno de ellos, ya en el hall de acceso al recinto, tuvo un fuerte intercambio verbal con un policía.
Los tres procesados, que no emitieron ninguna opinión luego de conocer la sentencia, fueron retirados rápidamente por efectivos del Servicio Penitenciario Bonaerense.
"Esto es lo que se tendría que hacer, ojalá que haya muchos jueces así y muchos doctores (por el fiscal) que defiendan a la gente honesta", fue la primera expresión pública de Susana Consuelo Bousquet, la viuda de Luna.
"Sé que no voy a recuperar a mi marido, pero siento alivio", aseveró, en diálogo con "La Nueva Provincia".
Dijo, por otra parte, que en la jornada de ayer debió estar presente más gente de Coronel Pringles.
"No quiero que siga ocurriendo y hoy tendría que haber habido mucha gente de Pringles, porque nosotros no somos de Pringles. Lo poquito que nos conocieron, a mi esposo, lo tenían como un gran señor, un excelente hombre. Hoy tendría que haber mucha gente de Pringles para que esto no ocurra más en Pringles", recalcó.
Preguntada si había tenido dudas del resultado del debate, reconoció que "pasan tantas cosas que, la verdad, no sabía", pero dijo que "confiaba" en la justicia y rescató el apoyo invalorable de sus hijos.
"Se hizo justicia"
Fabricio Luna, uno de los hijos de la víctima, también manifestó su conformidad por el fallo.
"Siento alivio, entiendo que, en cierto modo, se hizo justicia. Uno ve otros casos, que no se llega a cumplir con la justicia y el temor te queda, pero, por suerte, acá se hizo justicia", enfatizó.
Fabricio aceptó las condenas de 20 años de cárcel, teniendo en cuenta que el fiscal había reclamado 23 aunque remarcó que, a su criterio, el taxista Rubén Olagaray "sigue siendo un cómplice" de los detenidos.