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"El perseguidor", con el sello de Cortázar

En la continuidad del ciclo de cine argentino organizado por la subsecretaría de Cultura de la UNS, el próximo jueves se exhibirá El perseguidor (1962), de Osías Wilenski, con la actuación de Sergio Renán, Inda Ledesma, María Rosa Gallo y Zulma Faiad. La función se realizará a las 20, en el salón de actos del edificio del Rectorado, avenida Colón 80, solicitándose el aporte de un alimento no perecedero.




 En la continuidad del ciclo de cine argentino organizado por la subsecretaría de Cultura de la UNS, el próximo jueves se exhibirá El perseguidor (1962), de Osías Wilenski, con la actuación de Sergio Renán, Inda Ledesma, María Rosa Gallo y Zulma Faiad.


 La función se realizará a las 20, en el salón de actos del edificio del Rectorado, avenida Colón 80, solicitándose el aporte de un alimento no perecedero.


 El filme recrea el cuento homónimo de Julio Cortázar, incluido en su libro Las armas secretas, que narra la historia de un saxofonista radicado en París, llamado Johnny Carter, quien entre penurias económicas, amores, delirios persecutorios, drogas y alcohol, entrevé una suerte de conocimiento especial.


 "Un pobre tipo que se da la cara contra las paredes, y no se convence, y vuelve a empezar", según la definición de Cortázar. Y esta dolorosa búsqueda --de la divinidad, en última instancia-- sólo se le revela durante algunos momentos de improvisación musical.


 Cortázar se habría inspirado en el saxofonista negro norteamericano, originario de New Orleans, Charlie Parker. Inclusive, el cuento lleva una dedicatoria que dice: "In memorian Ch.P." Aunque con buen tino el escritor Mario Goloboff ha señalado que Johnny Carter combina el nombre y el apellido de otros dos saxofonistas famosos de la misma época: Johnny Hodges y Benny Carter.

Drama íntimo.






 No es extraño que esta historia le haya interesado en 1962 al director, porque entonces era un eximio pianista formado en la Julliard School of Music de Nueva York. A Wilenski le atrajo el drama íntimo de un jazzman que, según el cuento de Cortázar, busca una "creación musical inalcanzable". O si se quiere, la exploración introspectiva de un intérprete lanzado a la búsqueda de lo esencial y lo perfecto del arte musical.


 El perseguidor constituyó el cierre de una etapa en la labor creativa de Cortázar y la apertura de otra nueva, que coincide con lo que el autor denominó "descubrimiento de mi prójimo, de mis semejantes. (...) Quise renunciar a toda invención y ponerme dentro de mi propio terreno personal, mirarme un poco a mí mismo. Y mirarme a mí mismo era mirar al hombre, mirar a mi prójimo".


 "Hasta ese momento --añadió el autor-- me sentía satisfecho con invenciones de tipo fantástico. Pero cuando escribí El perseguidor había llegado el momento en que sentí que debía ocuparme de algo que estaba mucho más cerca de mí mismo. En ese cuento dejé de sentirme seguro. Abordé un problema de tipo existencial, de tipo humano, que luego se amplificó en Los premios y sobre todo en Rayuela".


 Es posible asociar la película de Wilesnki a la producción del nuevo cine argentino de los años sesenta, tanto desde el punto de vista temático, como por su estilo narrativo, en cuanto rompe con los moldes clásicos que estuvieron vigentes hasta mediados de la década del cincuenta.


 Wilenski se inició en el cine en 1955 con el cortometraje Moto perpetuo. Después de El perseguidor, realizó los cortometrajes Ramón Gómez de la Serna (1964) y Pate Katelin en Buenos Aires (1969), y el largometraje de ficción Dale nomás (1974), con Hugo Arana y Mario Luciani.


 El perseguidor fue estrenada en Buenos Aires el 10 de marzo de 1965 y al día siguiente, la película fue secuestrada por orden de un juez de menores ante un pedido del padre de Zulma Faiad, por haber protagonizado --siendo menor de edad-- una escena de streeptease. La actriz fue sobreseída, pero Wilenski fue condenado por ese hecho a seis meses de prisión en suspenso.


 Una de las bazas de este filme es la música creada por Rubén Barbieri e interpretada en saxofón por Leandro Gato Barbieri.