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Odorología criminal, una técnica pericial de vanguardia

La odorología es una técnica científica pericial que se encarga del estudio del mecanismo de formación de la huella olorosa, así como de los medios y métodos empleados para su capacitación, conservación y posterior comparación con las impresiones olorosas de los sospechosos de un delito en investigación.
"Firulai", detector de cadáveres, uno de los sabuesos con los que cuenta la policía de Río Negro.


 La odorología es una técnica científica pericial que se encarga del estudio del mecanismo de formación de la huella olorosa, así como de los medios y métodos empleados para su capacitación, conservación y posterior comparación con las impresiones olorosas de los sospechosos de un delito en investigación.


 El sistema tuvo su origen en la década del '70, en la ex Unión Soviética, donde se realizaron los primeros experimentos con los olores (vapores) en conserva. Estas investigaciones fueron momentáneamente desechadas, pero Alemania retomó la especialidad y expuso sus avances en el Simposio Internacional de Criminalística, celebrado en ese país en 1972.


 A partir de ese momento fue utilizada en Holanda (uno de los centros más importantes), Bélgica, Suecia, Hungría, Dinamarca, Checoslovaquia, Polonia, Estados Unidos (que cuenta con un banco de olor para combatir el terrorismo), Israel, Italia, Francia e Inglaterra.


 En América Latina, la impulsora fue Cuba, donde, en 1989, se decidió la construcción del Laboratorio de Odorología, con la experiencia de algunos peritos que habían visitado estos países.


 En 1991, se hicieron las primeras pruebas de campo, obteniéndose los primeros resultados. Así se decidió extenderlas a La Habana y, dos años después, al resto del país caribeño.


 En Argentina, la técnica fue perfeccionada por el médico veterinario Mario Rosillo (52), un salteño que desarrolló el método en Corrientes y quien actualmente vive en Viedma, donde coordina el área Canina y la Sección de Odorología Criminal y Banco de Olor Humano del Gabinete Criminalística de la Policía Provincial de Río Negro.


 "Estando en Corrientes, en el año '97, aproximadamente, como jefe de la División Canes, comencé a trabajar en el estudio de perros detectores de personas. Después viajé al extranjero para perfeccionarme y es ahí donde me enteré que la odorología estaba avanzada en Alemania, donde me contacté con especialistas y luego traje esta técnica a Argentina", comentó Rosillo durante una entrevista telefónica con "La Nueva Provincia".


 El especialista explicó que "me puse en contacto con investigadores sobre olfato y empecé a trabajar sobre lo que son los campos de la memoria olfativa del perro. Ahí comencé a hacer los primeros trabajos en Corrientes, participando en la pesquisa de homicidios calificados cuyos autores se pudieron descubrir a través de esta pericia".

Técnica en auge.




 De visita en Río Negro, donde estuvo dictando un curso sobre drogas, Rosillo se vio "atrapado por la provincia" y se quedó a trabajar para la policía, dentro del área de preparación canina, específicamente en perros identificadores del olor humano.


 "Eso es la odorología criminal, el trabajo de identificación molecular del olor humano, una técnica pericial de vanguardia", sostuvo.


 Tras detallar que esta modalidad de investigación "está tomando auge en el mundo", precisó que en nuestro país el único referente internacional lo tiene Río Negro.


 "Significa que otros países saben que la policía de esta provincia está trabajando con esta técnica. De ahí viene que Colombia haya mandado hace menos de un mes a tres oficiales" a capacitarse en el marco del Proyecto Introducción de la Odorología Criminal, indicó.


 "En realidad es acá, en Río Negro, donde se empieza a consolidar la odorología, existe un banco de olor humano instalado en Viedma donde se recogen las muestras de los diferentes delitos", indicó.


 La odorología se emplea en investigaciones de homicidios, violaciones, secuestros y robos calificados, "siempre con el objetivo de esclarecer un caso complejo, con la participación de los perros", añadió Rosillo.


 "Lo interesante es que la Justicia lo está tomando como una evidencia probatoria firme. En este momento estoy colaborando con la Unidad Especial Bora, en General Roca, que es una de las unidades más importante de nuestro país. También ellos tienen una sección perros y esperamos que pronto se concrete odorología en Roca, porque en este momento tiene asiento en Viedma", expresó.


El entrenamiento canino









 El entrenamiento a los perros se centra en la comparación de huellas olorosas obtenidas en la escena de un hecho con otros rastros que funcionan como "testigos".


 Se desarrollan en cámaras de comparación restringidas y climatizadas, sin contaminantes, donde se le da al can entrenado la huella olorosa para que olfatee cinco cilindros con distintos aromas.


 "Se trabaja en conjunto con la participación de los perros de rastros, perros detectores de cadáveres --único en Argentina, que trabaja con un fundamento científico-- y los que hacen odorología", explicó Rosillo.


 "Estos animales --acotó-- son seleccionados, pueden ser de cualquier raza, pero a veces, específicamente, se buscan las que tengan una predisposición al juego y que lleguen a la madurez sexual".


 Agregó que "el animal tiene que hacer una discriminación de olores: dentro de un frasco va el olor del sospechoso, en otro los olores testigos humanos, entonces el perro tiene que diferenciar cinco olores. No es fácil y esto lo hacen en siete u ocho segundos aproximadamente; la preparación es sumamente delicada".


 El área de odorología en Río Negro cuenta con tres canes.


 "Es suficiente para esta zona. Después, como le decía, acá en la zona del Valle de Roca se está previendo la conformación de un banco de olor y de un grupo canino de odorología, porque, en este momento, nosotros tenemos que venir de Viedma a trabajar a Roca", donde se está por implementar esta técnica, comentó.


 Diversos métodos.


 "Lógicamente, al ser una técnica pericial así, tiene sus cuidados, no sólo en la selección canina sino también en la selección del guía, porque ese perro trabaja solo", precisó.


 En la escena de un crimen, cuando se levantan huellas, "puede ser por método directo o levantando las huellas. Si tenemos una prenda o un botón, les colocamos gasas y se las llevamos al laboratorio, donde se levantan esas gasas y se ponen en frascos esterilizados; esa es una forma indirecta (la de las gasas) y la directa es llevar esos elementos secuestrados al laboratorio y allí se les aplica las gasas y se las hace oler la perro".


 "Si una persona es estrangulada con una soga, es difícil sacar muestras, pero en esa soga quedan moléculas de olor humano de la persona que tomó esa soga y de ahí se sacan con gasas y se extraen las moléculas que son esterilizadas y luego expuestas al perro cuando se tiene un sospechoso", amplió.


 El animal, cuando llega al presunto responsable, del delito se sienta, lo que significa que "hay correspondencia entre el olor base y ese olor".


Campos de memoria









 Para el médico veterinario, todas las policías del país tendrían que contar con este nuevo sistema de investigación.


 "Son dos entidades de la fuerza que deberían trabajar juntas: la Policía Científica, que es la que levanta las huellas de olor con gasas esterilizadas en el lugar del hecho del crimen, y la parte canina", indicó.


 Quince años de experiencia avalan a Rosillo en esta nueva modalidad investigativa. En los próximos meses tiene planificado viajar a Barsovia, donde se va a reunir con especialistas de Holanda, Estados Unidos (el FBI), Alemania e Israel, con el objetivo de armar un protocolo internacional de odorología.


 "Nosotros en Argentina nos basamos en los campos de las memorias del perro, en general la técnica, en pautas generales, es igual en todos los países mencionados, por eso queremos hacer un protocolo único", indicó.


 Resaltó Rosillo que la odorología "es una rama de la Policía Científica, es una técnica científica-pericial porque tiene fundamentos científicos en cuanto al levantamiento de huellas".


 Recordó una pericia que realizó con una gota de sangre, con efectivos de Colombia, que les permitió "identificar a la persona que pertenecía esa sangre solamente tomando muestras de una ropa, o sea que en un delito complejo eso es muy importante".


 "Hemos resuelto homicidios en Viedma con solamente sacar muestras del piso o de una silla. Donde no se pueden hacer ADN u otras pruebas criminalística, ahí está odorología", resaltó.


El objetivo: combatir el terrorismo









 Los últimos estudios elaborados por la Oficina Federal de Investigaciones estadounidense han permitido determinar cómo el olor humano persiste aún después de explosiones mecánicas y las que le siguen a los incendios.


 "Ellos tienen una agencia que ha producido un elemento que se llama STU-100, que es un elemento que absorve olores humanos exclusivamente. Eso se le da al perro para que pueda discriminar mejor, es decir, evita otra contaminación. Con ese elemento, que es para odorología, el FBI está detectando quien fabricó una bomba después de haber sido explotada, pueden absorver el olor de los restos de esa bomba. Eso ayuda mucho en estos momentos la parte de combatir el terrorismo", detalló el funcionario de la secretaría de Seguridad y Justicia de Río Negro.


 Si bien ha participado en casos como los secuestros de Fernanda Aguirre (el 25 de julio de 2004) y de Cristian Schaerer (21 de septiembre de ese mismo año), entre otros casos, "no es muy ético decir las carátulas de los expedientes, pero hemos esclarecido varios gracias a esta técnica", aseguró Rosillo.


 Mencionó que "este sistema es muy interesante porque uno tiene un fundamento científico de por qué el perro realiza esa actividad y se puede lograr a través de la escamación del olor humano, que es única para cada persona".


 "La forma de trabajar del perro es emocionante. Si son restos de un animal rasca los huesos y si son humanos rasca y ladra, porque está preparado para ladrar".

Grisado

Los sabuesos. "Corbata" (un mestizo, de odorología), "Mateo" (pastor alemán), "Panchi" (Golden Retriever), "Firulai" (detector de cadáveres, labrador), "Venus" y "Sureño" (de rastros, Bloodhound), son todos de Viedma y han participado en numerosos casos criminales que pudieron resolverse con su intervención.