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El museo Mulazzi incorpora historia

Merced a las actividades que se generan permanentemente a través del museo municipal José Mulazzi de Tres Arroyos, dirigidas sobre todo a las generaciones más jóvenes, se logró instalar en la comunidad una conciencia de preservación de los tesoros arqueológicos hallados en esta zona. No solamente se percibe un mayor interés por temas arqueológicos sino que también hay una marcada valoración por la historia y el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
En uno de los túneles del museo se exhibe en una cuadrícula como los arqueólogos buscan restos fósiles en el suelo. (Rodrigo García-LNP)


 Merced a las actividades que se generan permanentemente a través del museo municipal José Mulazzi de Tres Arroyos, dirigidas sobre todo a las generaciones más jóvenes, se logró instalar en la comunidad una conciencia de preservación de los tesoros arqueológicos hallados en esta zona.


 No solamente se percibe un mayor interés por temas arqueológicos sino que también hay una marcada valoración por la historia y el patrimonio arquitectónico de la ciudad.


 La institución trabaja en gran medida con escuelas del medio y no sólo los alumnos concurren al museo, sino que también su personal se hace presente en los establecimientos educativos para difundir los resultados de las investigaciones.


 "Si queremos generar una conciencia de protección de nuestro patrimonio arqueológico, primero la gente lo debe conocer, porque nadie ama lo que no conoce. La labor nuestra es generar el conocimiento y la valoración de este patrimonio", expresó Marisa Martín, subdirectora del museo municipal José Mulazzi de Tres Arroyos.


 En este distrito, dijo, existe una vasta trayectoria en la materia, ya que a unos cinco kilómetros de la ciudad cabecera se encuentra el sitio arqueológico Arroyo Seco, un importante yacimiento que brindó referencias sobre los primeros habitantes de esta zona.


 "Hace casi 30 años que se trabaja continuamente en este sitio, lo que ha generado en los habitantes de Tres Arroyos un interés muy marcado por la arqueología", manifestó la museóloga.


 Por otra parte, afirmó que las amplias dimensiones del edificio permiten desarrollar una gran variedad de actividades como espectáculos y muestras transitorias, y está previsto que, en el futuro, el salón mayor de la planta baja sea utilizado para exhibir animales grandes.


 En los túneles que rodean a este salón --comentó-- se encuentra la muestra arqueológica, que cuenta con una videoteca y sitios de descanso.


 "También hay un patio arqueológico, donde los chicos salen para jugar a ser arqueólogos. Allí hay cuadrículas y herramientas para que ellos hagan sus propios hallazgos", contó.


 "El museo cuenta, además, con bibliografía sobre arqueología argentina y se están preparando nuevos sectores para exhibir la historia local. El primero de ellos estará terminado el próximo 24 de abril", añadió.

Asociación




 El museo José Mulazzi está bajo la órbita municipal pero, paralelamente, posee una Asociación Amigos del Museo conformada por personas que colaboran para concretar los proyectos de la institución, y quienes aportaron dinero para poder efectuar la muestra de historia tresarroyense.

En unos meses se exhibirá la caparazón de un gliptodonte




 Según Martín, en junio o julio próximos en la sala mayor del museo un paleontólogo llevará a cabo la restauración --en público-- de la caparazón de un gliptodonte encontrada en el arroyo Claromecó, a pocos metros de la confluencia de los tres arroyos (Orellano, del Medio y Seco).


 Este animal tenía similitudes con el armadillo, era herbívoro, abundaba en esta zona y se extinguió hace aproximadamente 7 mil años, así como convivió con los primeros hombres de esta región y con otros animales. Pesaba alrededor de 150 kilogramos y medía unos tres metros de largo por unos 70 u 80 centímetros de alto.


 "Como a este hallazgo se le dio una importante difusión por la radio, muchos interesados decidieron visitar el museo para conocer la caparazón de este animal", comentó.


 La museóloga recordó que la caparazón fue hallada por un pescador en noviembre del año pasado, e inmediatamente después las autoridades del museo dieron aviso a los paleontólogos de la Universidad Nacional del Centro, institución con la que se trabaja permanentemente.


 Expresó que, de forma urgente, llegó al lugar el decano de la casa de altos estudios y paleontólogo, José Prado, para corroborar si efectivamente se trataba de una caparazón de gliptodonte, duda que más tarde se disipó.


 Para que un grupo de paleontólogos dirigido por Prado pudiera extraer la caparazón --afirmó-- fue necesario realizar un desvío del arroyo con máquinas municipales, ya que estaba bajo el agua y debía secarse.


 "La extracción (de la caparazón) fue dificultosa, porque estaba en el agua y, además, el día anterior había llovido; entonces el arroyo la tapó, por eso fue necesario sacar agua con baldes", explicó.


 "También fue difícil subir el ejemplar de aproximadamente 300 kilos (mojado) por la barranca del arroyo y se necesitó la fuerza de varias personas", agregó.


 En tanto, confirmó que la caparazón depositada en el museo se encuentra en buen estado y bastante completa, porque antes de su extracción había sido consolidada, aunque sus bordes no están enteros debido a que era la parte más expuesta.

Huellas




 Martín precisó que en la zona de El Caracolero, en Claromecó, se descubrieron formas en las rocas similares a huellas humanas y de un animal extinguido que sería un megaterio, así como se encontraron huesos debajo de una roca supuestamente pertenecientes a una especie desaparecida, lo que confirmaría la convivencia entre seres humanos y megaterios.


 Las autoridades municipales de Tres Arroyos aceptaron que el doctor Mariano Bonomo, profesor de la Universidad Nacional de La Plata, lleve a cabo el análisis de las huellas por su gran conocimiento de la zona costera del partido, donde anteriormente realizó estudios.


 "Cuando se trata de huellas humanas es muy importante tener en cuenta la secuencia de la pisada para confirmar su autenticidad. También hay que considerar el cambio permanente del paisaje en la costa; es posible que en un tiempo las huellas estén cubiertas", señaló.

Gerardo Monforte/Enviado especial