Contra la ofensiva antiargentina
BUENOS AIRES -- "Se cumplen 25 años de la negativa de Gran Bretaña a negociar la disputa por la soberanía de las islas Malvinas", es la síntesis que hacen en el gobierno de Néstor Kirchner para significar el cuarto de siglo desde la guerra del Atlántico Sur que arrojo 649 muertos argentinos y 250 soldados ingleses caídos.
El gobierno nacional no realizará actos fuera de lo tradicional porque considera que es el Reino Unido, ya sea en Londres o en las usurpadas islas del Atlántico Sur, "el que va a festejar el 14 de junio de 1982", cuando logró la rendición de las fuerzas argentinas en el archipiélago.
También defiende su decisión de no compartir ninguna ceremonia con el gobierno inglés, el mismo que se niega sistemáticamente, y pese a las reiteradas resoluciones de las Naciones Unidas, a sentarse a negociar por Malvinas.
La Casa Rosada y el Palacio San Martín, el ala política y diplomática del gobierno, comparten los mismos términos: la administración de Tony Blair tuvo algo que ver en la ofensiva antiargentina que se vio reflejada en varios medios de prensa británicos en los últimos días, cuando hablaron de la amenaza del gobierno de Kirchner, una posible segunda invasión y otras cuestiones.
"Para qué vamos a compartir un acto que el Reino Unido presenta como el triunfo y el fin de la disputa por las Malvinas a partir de su victoria en el conflicto. Además, nosotros somos los malos. Al menos así nos presentaron en la prensa británica, pero son ellos que se niegan a respetar a las Naciones Unidas", se escuchó decir a un alto funcionario.
Y para dejarlo claro, sostuvo: "No hay que confundir firmeza con agresión. Lo nuestro es firmeza y nos queremos remontar a los '70, cuando había una excelente dinámica de negociación entre ambos países y una aceitada relación entre las islas y el continente".
Hoy por hoy, el reclamo de soberanía no ha avanzado un ápice, y sólo se estima que podría hacerlo si Gran Bretaña cediera a la intransigencia de negociar. Está claro que, así como en la Argentina es un año electoral también habrá a mitad de año comicios regionales en el Reino Unido.
No obstante, el gobierno nacional pegó dos veces en menos de 48 horas esta semana: primero, al dar por finalizado un acuerdo de cooperación en materia de hidrocarburos en las islas. Y a los dos días, al anunciar sanciones para las empresas que operen en el Atlántico Sur con un permiso de los isleños y no de la administración de Néstor Kirchner.
¿Casualidad? En absoluto. La Casa Rosada quiere dejar en claro que hay una disputa que el triunfo bélico de 1982 no puede soslayar y que la Argentina continuará reclamando por la vía dura la soberanía de las islas y no habrá ninguna "política de seducción como en los `90".
Hay otro ítem que puede profundizar aún mas la disputa: La pesca. Los isleños, con la anuencia de la administración de Blair, profundizaron los roces a partir de la decisión de comercializar --por 25 años-- las licencias de pesca, en el área delimitada unilateralmente por Gran Bretaña como zona de exclusión.
El hecho de que los recursos ictícolas en el caso de algunas especies disminuyeran peligrosamente, agravó el problema. Por eso no fue casual que las reuniones de la comisión de pesca argentino-británica estuviera suspendida durante varios meses.
Hay en el Congreso un proyecto, que podría ser aprobado en las próximas semanas, y que promueve las sanciones a aquellas empresas que adquieran las licencias para pescar "en una zona en disputa".
En el caso de los vuelos charter, que fueron suspendidos en noviembre de 2003, si bien la falta de ellos afecta a los kelpers, aún no ha significado un real problema como para retomar las conversiones que en 2004 estuvieron a punto de arribar a una solución, pero que no se plasmó porque los isleños rechazaron que los aviones provinieran de una línea aérea argentina. Querían una línea de cualquier otro país menos la Argentina.
Las voces críticas argumentarán que desde la Declaración conjunta de 1999 donde se acordó, entre otros puntos, el ingreso de los ciudadanos argentinos continentales a las islas, la construcción de un monumento a los caídos y los vuelos, "no hubo avances".
Sin embargo, el único avance que interesa a la Argentina, según lo fija la Constitución Nacional, es la recuperación del archipiélago por vía pacífica y diplomática. Pero hasta el momento, la otra parte, el Reino Unido, no quiere dialogar al respecto.