Giró la investigación del crimen y hay otro acusado
La investigación por el crimen del camarógrafo Eduardo Alberto González (50), que la semana pasada parecía haberse aclarado, con la detención de un sospechoso, giró de manera sorpresiva hacia otra línea y en las últimas horas se concretó la aprehensión de un nuevo acusado y la liberación del restante.
Se trata de Cristian Maximiliano Rossetti, de 24 años, soltero, quien quedó formalmente vinculado con la causa alrededor de las 22 del lunes, aunque había sido demorado algunas horas antes.
Ese mismo día, en su domicilio de Villa Buenos Aires, ubicado en Guardia Vieja 1051, personal de la DDI secuestró efectos que serían de la víctima, mientras que ayer a la mañana, durante un nuevo allanamiento, los efectivos hallaron --enterrado en el patio de ese domicilio-- un revólver de acción doble, marca DV, calibre 32 largo, serie 7680, que sería el arma empleada en el hecho de sangre consumado hace poco más de un mes.
La hipótesis que apunta a la intervención de Rossetti cobró notable impulso el último jueves, a partir de la declaración testimonial de una joven y otros indicios, al tiempo que la presunta actuación en el acto del vendedor ambulante Claudio Ariel García (28) --cuya captura se concretó el 18 de este mes--, terminó por debilitarse hasta que, a primera hora de la tarde de ayer, recuperó la libertad.
De manera paralela a las novedades que surgieron de último momento, trascendió que el fiscal Christian Fernando Long, a cargo de la causa, ya estaba evaluando en los últimos días la posibilidad de liberar a García, tras determinar que una herida de bala que presentaba en una pierna --en principio se pensó que sería producto del enfrentamiento con González--, habría sido anterior al homicidio.
De la misma manera, se fueron descartando otros datos sospechosos en su contra.
El cadáver del camarógrafo --quien trabajaba filmando en fiestas y otros eventos--, que presentaba tres balazos en la cabeza y golpes, fue encontrado minutos antes de la medianoche del domingo 20 de agosto, en su casa de Castelar 2446, de Villa Loreto.
El hallazgo se concretó luego de que vecinos y allegados se mostraran extrañados por su ausencia y decidieran comunicarse con el teléfono de emergencias 911.
De este modo, acudió al inmueble una comisión policial que encontró el cuerpo sin vida en el baño, hallándose manchas de sangre en el living, lugar en el que se habría perpetrado el asesinato.
Desde un principio se daba por descartado el móvil del robo, teniendo en cuenta que, si bien había faltantes, quien cometió el hecho sería conocido de la víctima, pues la vivienda estaba dotada de alarma y otros elementos de seguridad y no se constataron aberturas forzadas.
Cambio de rumbo
Aquel testimonio que incriminó a Rossetti --del cual no trascendieron detalles-- le abrió las puertas a los pesquisas para, en principio, secuestrar un teléfono celular marca Airam 342, similar al que le pertenecía a la víctima, que supuestamente Rossetti le había vendido a un conocido.
Esa información habría sido corroborada por la policía en una verdulería del barrio Universitario, en la cual trabajaba el sospechoso, según confirmaron los voceros allegados al caso.
"Es más, hasta habría tenido intenciones de canjear esa unidad móvil por otra que estaba rota, supuestamente con el fin de desligarse del aparato", dijo una fuente.
De averiguaciones practicadas en el mismo sentido, los agentes habrían establecido que Rossetti reconoció, ante otros allegados, que habría arrojado a un contenedor unas zapatillas manchadas con sangre, mientras que otros lo habrían visto, en la fecha del crimen, con los puños lastimados.
Tras acreditarse que en otros tiempos el sujeto había colaborado, como ayudante, con el camarógrafo ultimado, la jueza de Garantías Nº 1, doctora Gilda Stemphelet, por pedido
del fiscal Long, ordenó un allanamiento de su domicilio y, en esas circunstancias, se incautaron elementos que lo incriminarían.
La DDI secuestró el conversor de videocasetes A DVD marca JVC que, según el número de serie, sería el equipo faltante del lugar del hecho.
También hallaron dos porta CDs, dos packs de 50 DVDs cada uno, varios blister de pilas tipo AA que también serían de la víctima, y prendas de vestir del acusado que serán sometidas a estudios.
El arma, en tanto, se pudo encontrar ayer, cuando, a partir de las 10.30, una comisión de la DDI --encabezada por el comisionado Antonio Luján Centurión--, volvió a allanar el domicilio de Rossetti, en compañía de efectivos de la Policía Científica.
Después de hacer al menos cuatro excavaciones en el patio, ante la sospecha de que el revólver podría encontrarse oculto allí, se lo pudo localizar bajo tierra, en inmediaciones de una pila de ladrillos.
"Queremos llegar a la verdad"
El comisionado Antonio Luján Centurión, en oportunidad de confirmar públicamente la aprehensión de Cristian Rossetti, aseguró que la hipótesis de su posible intervención en el hecho se venía trabajando.
"Prácticamente antes de (Claudio) García ya teníamos varias hipótesis o líneas investigativas y esta es una de ellas", explicó.
Centurión confirmó que el sospechoso trabajó para González, que en su casa se encontraron "elementos pertenecientes a la víctima, coincidentes con los que le faltaban" y que el arma hallada "podría haberse utilizado en el hecho".
"Lo más positivo de esto es que seguimos investigando y queremos llegar a la verdad, al autor del hecho y no a un autor, entonces, en eso estamos y seguimos trabajando", afirmó.
Preguntado sobre cómo se llegó a la captura de Rossetti, el funcionario policial explicó que "en las actuaciones lo teníamos mencionado con el nombre de pila y llegó a conocimiento de nosotros que determinadas personas indicaban que este hombre era colaborador de González".
No obstante, aclaró que si bien se sumaron declaraciones de testigos, "su novia no lo entregó", sino que "fue el resultado de la investigación lo que llevó a la aprehensión".
¿Motivación sexual? Los investigadores, como pista más firme del móvil del crimen, manejan una hipótesis de índole sexual. Se estima que la tarde del miércoles 16 de agosto --sería el día del hecho-- Rossetti fue a visitar a González, tras recibir una comunicación telefónica de éste y, en esas circunstancias, habría rechazado mantener un contacto íntimo con la víctima.