Final para un capítulo de la historia suburbana
Una nueva y lamentable pérdida ha sufrido el patrimonio histórico de la ciudad, con la demolición de las instalaciones del antiguo surgente que diera inicio al barrio parque Patagonia.
Como consecuencia del progreso urbanístico y la necesidad de incorporar valiosas tierras al mercado inmobiliario, ya no queda nada de la enorme cisterna destinada a enfriar el líquido extraído del acuífero profundo, desde donde fluía a una temperatura de 60 grados centígrados.
A exactamente 55 años de su construcción, tampoco perdura huella alguna de la vivienda del casero y de otras construcciones complementarias levantadas sobre la calle Pilmayquén, a escasos 100 metros de la avenida 14 de Julio.
Sólo puede advertirse, adecuadamente cercado, un pequeño cobertizo destinado a servir como sala de bombas, la cañería subterránea y una añosa palmera.
La desaparición del surgente motivó el malestar del titular de la Sociedad de Fomento del Barrio Patagonia, Edgardo Alarcón, quien recordó que la entidad había realizado gestiones, sin éxito alguno, para lograr que el predio fuese declarado solar histórico.
"No le puedo objetar nada a un emprendimiento particular, pero si el municipio nos hubiese dado respuesta en su momento, esto podría haberse evitado", argumentó.
En tal sentido, volvió a hacer referencia al proyecto de la entidad que propiciaba un trueque de tierras para garantizar que dicho predio, de unos 3 mil metros cuadrados, fuese preservado.
"Estamos doloridos, porque esto significa perder parte de nuestra historia. El barrio nació gracias al surgente y ahora todos hemos perdido una referencia importante", indicó.
Dijo que, en la actualidad, sólo permanece en el lugar una casilla donde está alojado un equipo de bombeo y la cañería de 800 metros de profundidad.
"Están en un predio de 600 m2 que quedó como reserva, pero, en realidad, perdimos un terreno mucho mayor que, hasta la década del 90, se usaba como punto de recreación y de encuentro familiar.
"Allí --agregó--, por ejemplo, la comunidad festejaba el Día de la Tradición con carreras de sortijas, etc.".
Los orígenes
La historia del surgente se remonta a diciembre de 1948, cuando quedaba integrado el directorio de "Patagonia Sociedad Anónima Lavaderos de Lanas", sociedad formada para construir en nuestra ciudad el lavadero de lanas más grande del mundo.
El proyecto a concretar contemplaba la realización de una obra de trascendencia excepcional para la ciudad y el sur argentino, ya que el lavadero sería el de mayor capacidad y rendimiento de todo el planeta.
Para su ubicación, los fundadores adquirieron un campo en el kilómetro 673 de la entonces ruta 3 norte, hoy avenida 14 de Julio.
El presidente de la sociedad, Luis Luro, dirigió la primera tarea: Una perforación de 800 metros, que permitió contar con un surgente del cual fluía agua a una temperatura de 60º C.
Los trabajos se iniciaron en julio de 1949, mediante un equipo Mathews. Aquel día, directores de la compañía, accionistas e industriales participaron de la bendición del pozo, a cargo de monseñor Germiniano Esorto y del presbítero Jorge Mayer, y luego compartieron un banquete en el club Argentino.
Sin embargo, pese a las expectativas creadas, las obras no pasaron de ese trabajo.
Con el tiempo, el campo se subdividió en lotes, que salieron a remate en 1951, martillo de Souto, Arrechea, Harriet y Compañía mediante. Era el nacimiento del barrio parque Patagonia, que precisamente adoptó su nombre del fallido emprendimiento lanero.
Los primeros adquirentes se enamoraron del lugar y no tuvieron mejor idea que comenzar la plantación de árboles. El surgente se encauzó, entonces, por una acequia de la calle Amancay, de donde las cañerías llevaban agua caliente a las solitarias viviendas y llenaban sus piletas de natación.
El excedente fluía por la mencionada acequia hasta una gran depresión del terreno ubicada en el centro del barrio, donde se formaba una extensa y vistosa laguna. Allí, en la actualidad, está emplazada la plaza del sector, denominada Patagonia Argentina.
Tan importante fue el crecimiento del barrio que el rendimiento del pozo comenzó a decaer, hasta el punto que, en 1968, había más de 300 bombas impulsoras instaladas.
Finalmente, tras algunos intentos destinados a recuperar su caudal inicial, la llegada del servicio de agua corriente supuso el golpe de gracia para el antiguo surgente.
Con él se fue un pedazo de la historia del barrio Patagonia, creado "para la casita de fin de semana" y hoy convertido en uno de los sectores donde mejor se cotiza la tierra.
Las razones, según Mario Oscar Macagno
"Ya no podíamos mantener ese surgente y los propietarios del nuevo loteo nos pedían que les sacásemos ese adefesio. Hoy, algunos se acuerdan de la historia, pero nadie se acordó al momento de mantenerlo".
De esta manera explicó el martillero Mario Oscar Macagno, de Macagno Inmobiliaria, la decisión de demoler las instalaciones del surgente.
Luego, dijo que, no obstante ello, se ha preservado la cañería de 800 metros de profundidad, la cual fue ofrecida a distintas empresas, sin lograr interesados.
"La Sociedad de Fomento ha intentado que la Municipalidad hiciera algo; incluso, se lo ofrecimos al entonces intendente Jaime Linares, pero la comuna nunca nos contestó.
"Yo --agregó-- soy vecino del barrio y le he dicho a Alarcón, con quien tengo muy buena relación, que si la Municipalidad se mostraba interesada podíamos hablar del tema, pero, hasta ahora, nadie me ha dicho nada".
Según Macagno, ante la indiferencia por el futuro del surgente, el directorio de la empresa Patagonia SA, la misma que, a mediados del siglo pasado, decidiera su construcción, resolvió (durante una reunión de accionistas realizada en la ciudad de Buenos Aires) demoler todas las instalaciones complementarias, debido al elevado costo de mantenimiento.
"La firma ya está en vías de desaparición en la ciudad porque, salvo este nuevo loteo que se está realizando entre las calles 14 de Julio, Pilmayquén, Tres Sargentos y Agote, no tiene otros bienes en Bahía Blanca", indicó.