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Francisco De Narváez: "El país está bien, pero va mal"

Sustentado en su exitosa carrera como empresario, Francisco De Narváez dio el salto a la arena política y, desde la banca que hoy ocupa en la Cámara Baja nacional, en representación del Partido Justicialista, procura dar pelea. "Durante la campaña, visité toda la provincia y en cada lugar asumí el compromiso de que volvería, no sólo de visita, sino para preguntar y aprender. Ahora, estoy cumpliendo con la palabra empeñada", sostuvo, a la hora de explicar los motivos de la recorrida que realizó por nuestra región.
Francisco De Narváez: "El país está bien, pero va mal". La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 Sustentado en su exitosa carrera como empresario, Francisco De Narváez dio el salto a la arena política y, desde la banca que hoy ocupa en la Cámara Baja nacional, en representación del Partido Justicialista, procura dar pelea.


 "Durante la campaña, visité toda la provincia y en cada lugar asumí el compromiso de que volvería, no sólo de visita, sino para preguntar y aprender. Ahora, estoy cumpliendo con la palabra empeñada", sostuvo, a la hora de explicar los motivos de la recorrida que realizó por nuestra región.


 De Narváez no duda en reconocer que el bloque Peronista Federal, al que pertenece, afronta hoy serias divergencias internas, "al punto que 12 de los 31 diputados que lo constituimos, y que tenemos una clara vocación de mantener nuestros compromisos partidarios, creamos un sector disidente dentro del peronismo".


 "Estamos dispuestos a apoyar al gobierno en sus decisiones y propuestas legislativas que nos parezcan correctas, pero también procuramos un espacio de oposición que aporte alternativas", añadió.


 Más allá de ocupar este espacio de resistencia interna, el legislador subrayó que "no siento que seamos el furgón de cola del peronismo bonaerense.


 "Es más, soy uno de los cuatro legisladores del bloque que tomamos la decisión de abrir una agrupación interna, denominada Línea del General, que tiene como centro de acción la tarea parlamentaria, que desde la provincia comenzó a desarrollar una tarea territorial que comprende también el resto del país.


 "Muchísimos peronistas, hoy, no nos sentimos ni contenidos ni expresados en el Frente Para la Victoria. El PJ, como todos los partidos políticos, debe sostener el debate de todas sus líneas internas, porque esto le hace bien a la institucionalidad", destacó.


 El diputado del PJ ahondó más sus dichos e indicó que "ni en el Ejecutivo ni, mucho menos, en el presidente, veo una vocación de abrir estos espacios y creo que se ha instaurado un gobierno autoritario que quiere hacer creer que actúa con autoridad, que es muy distinto.


 "Esto se traduce en todos los ámbitos de la sociedad, por lo que estamos frente a un deterioro institucional muy grave", acotó.


 Asimismo, dijo sentir tristeza por la desmesurada ambición evidenciada por el Frente Para la Victoria en la Legislatura, "acerca de sumar voluntades a cualquier costo.


 "A veces, la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer, porque, para que esta metodología tenga éxito, también se necesita que alguien acepte. De todas formas, repruebo la actitud de un gobierno que celebró en la oficina presidencial que un diputado como Borocotó cambie de bancada, mostrándolo como un trofeo", disparó.

Ideales y convicciones.
A su criterio, la provincia de Buenos Aires ha sido el eje de la política nacional, "porque nadie ha querido avasallar espacios que trascienden la puja electoral".





 "Uno puede tener una derrota en lo electoral, como la tuvimos quienes expresamos al peronismo bonaerense, pero no por eso perder los ideales y las convicciones. La actitud del presidente y la intención del Frente Para la Victoria de barrer con todo provocan un deterioro institucional muy grave", afirmó.


 De Narváez dijo no concebir una política que no esté basada en el diálogo y en la búsqueda de consensos, "y mucho menos en términos de amigos y enemigos, a quienes literalmente se pretende no sólo limitar, sino erradicar".


 "Eso, hoy, puede pasar de manera inadvertida por el grueso de una sociedad acuciada por otros problemas que hacen a la subsistencia diaria, pero claramente atenta contra las instituciones, por lo que debemos plantear la discusión de fondo para que se respeten los derechos de todos", manifestó.


 Como legislador y dirigente político, De Narváez asumió la obligación de advertir que se está desperdiciando una oportunidad muy importante, por la que se ha pagado un costo social enorme.


 "No se está pensando en la Argentina de los próximos 10 o 20 años, sino en la del calendario electoral. Por eso, la dirigencia debe avalar lo que le parece correcto y, sobre todo, anticiparse a los que viene.


 "La Argentina está bien, pero va mal, y algo parecido ya se vio entre el 97 y el 98, cuando nos parecía que funcionaba correctamente y después se comprobó que no era tan así", resaltó.


 Según su opinión, el país, después de superar la crisis, "hoy está de pie y en un proceso de crecimiento que aplaudo y adhiero, a partir de que el gobierno nacional ha tomado decisiones acertadas, como el superávit fiscal, el tipo de cambio alto y competitivo y el control de gestión en algunos aspectos de la macroeconomía que me parecen acertados.


 "De todas formas, no ha logrado utilizar esa bonanza en la microeconomía y no hay previsión para cuando llegue el tiempo de las vacas flacas. Por eso no tenemos matriz energética ni está planteada una reforma tributaria de fondo; seguimos con impuestos de emergencia y no se estableció una reforma laboral y del sistema social en serio.


 "En esta dinámica, el presidente es un constructor conflictivo y, muchas veces, esos conflictos se crean en forma innecesaria", señaló.

Tres temas preocupantes

* El sector ganadero. "La prohibición de exportar carne vacuna determinada por el gobierno es ridícula, porque no se tomó la decisión de implementar un plan para el sector ganadero que brinde un horizonte determinado al productor, sino que se instrumentaron políticas equivocadas con fines claramente electoralistas y coyunturales".
* Reembolsos para los puertos patagónicos. "Estamos dispuestos a debatir la ley por la que los puertos bonaerenses, como el de Bahía Blanca o el de Mar del Plata, reciben un tratamiento distinto respecto del que tienen los patagónicos. Estas prerrogativas en desmedro de nuestras estaciones portuarias representan un tema puntual que pretendo instaurar en la Legislatura".
* El conflicto con Uruguay. "Como dijo Félix Luna, me duele ver a un pueblo, expresado en dos países, en este grado de conflicto. En esta dinámica confrontativa y de no anticipación, el gobierno hoy está mejor encaminado de lo que lo estaba hace algunos meses.








 "Cuando se presentó el aval del Poder Legislativo a la instancia de recurrir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, tuve la oportunidad de expresar en el recinto que debíamos retomar el diálogo, abrir un espacio de tregua, convocar a especialistas ambientalistas y buscar, a través del diálogo, la solución de esta historia.


 "Soy optimista, pero también es verdad que, frente a los ambientes diplomáticos e informativos del mundo, nos mostramos como un país que no sabe resolver sus conflictos internos y externos sin antes recurrir a un desgaste que daña las relaciones y las instituciones".

El Bahiagate y los aportes para la campaña






 De Narváez reconoció haber seguido el Bahiagate a través de los medios nacionales, "y he tomado un poco más de conocimiento del tema a partir de mi recorrida por esta región.


 "Esta modalidad de recaudar para las campañas causa preocupación, porque se sigue practicando y nos hace mal a todos. Como político, no puedo sentirme ajeno a esta situación y debo ser parte de un proceso tendiente a que estas cosas no sucedan", indicó.


 Según el legislador, "la ley electoral permite los aportes de personas y empresas, con un límite y un proceso de recaudación y registración que debe cumplirse, y cuando eso no sucede, la justicia tiene que actuar con total rigurosidad, porque es un muy mal ejemplo para la sociedad".


 Desde su rol de empresario, admitió haber aportado dinero para financiar campañas electorales.


 "Lo hice dentro de la ley y, además, he tenido la responsabilidad partidaria de conducir los procesos de inversión y recaudación, y nunca tuve un problema", resaltó.


 Finalmente, el diputado nacional justicialista se refirió al discurso instrumentado por referentes kirchneristas, acerca de que el Frente Para la Victoria representa una nueva forma de hacer política.


 "No hay una nueva y una vieja política, sino una buena y una mala política. Lo que pasa en Bahía Blanca representa lo que no debe hacerse en política y celebro que la justicia esté actuando en este tema", concluyó.