Un paseo por el pasado
El origen de Villalonga se inscribe en el contexto de la llamada Argentina agroexportadora, que entre 1880 y las vísperas de la I Guerra Mundial, orientó su economía hacia la exportación de productos agropecuarios, verdadero motor del crecimiento nacional.
Tierra, mano de obra y capitales contribuyeron a fomentar la expansión económica, mientras que la inversión extranjera, fundamentalmente británica, se concentró en los ferrocarriles y puertos.
En esta etapa, el ferrocarril jugó un papel decisivo al permitir el vuelco de la producción agropecuaria hacia el mercado externo, y su trazado fue uno de los factores determinantes en la especialización de ciertas áreas para la producción externa.
El tren no sólo dinamizó las comunicaciones y la economía, sino que produjo modificaciones en la estructuración del espacio, en tanto que la zona de Villalonga también se vio afectada por esta transformación.
Entre 1898 y 1913, en Villalonga se abrió una primera etapa en la ocupación del suelo, debido a los resultados de la campaña del general Roca.
Después de 1880, con la ley 817 se distribuyeron tierras conquistadas al indígena, dividiéndolas en lotes de 10 mil hectáreas, lo que determinó la concentración de grandes extensiones de tierra en manos de muy pocos propietarios.
La actividad económica predominante era la ganadería lanar, que se criaba en grandes estancias y que sólo realizó un pequeño grupo de pobladores, ubicado en Los Pozos.
Este asentamiento debió ser en un principio --1870-- uno de los tantos fortines que se levantaron entre Carmen de Patagones y Bahía Blanca.
Si bien no existió un procedimiento oficial que determinara la creación de este paraje, al finalizar la década de 1890, el lugar ya contaba con unas pocas casas y una oficina de correos.
Luego, surgieron allí otras instituciones como la escuela primaria, el destacamento policial, el club Valentín Vergara y algunos comercios.
Hacia 1910, comenzaron las obras de construcción del ramal ferroviario Bahía Blanca-Carmen de Patagones, que se realizó en sucesivas etapas.
El 23 de noviembre de 1913, el ferrocarril llegó a Villalonga; en diciembre a Stroeder, y en 1922 se inauguró la línea de Carmen de Patagones.
La habilitación oficial del ferrocarril en Villalonga fue el 5 de octubre de l924, pero desde 1921 ya realizaba movimiento de cargas y pasajeros.
El 14 de septiembre de 1914, el gobierno provincial informó que la estación llevaría el nombre de Villalonga, en memoria de José A. Villalonga, contador del Ferrocarril del Oeste y funcionario del ministerio de Obras públicas.
Con la llegada del ferrocarril, se produjo el desplazamiento de la población desde Los Pozos --que de a poco fue deshabitado--, hacia el lugar donde hoy se erige la población, junto a la vía férrea.
Era natural que la gente quisiera establecerse a la vera del ferrocarril, que equivalía a estar cerca del medio de transporte y comunicación más utilizado en esa época.
A partir de ese momento, podemos hablar de una segunda etapa, que se extiende desde 1913 hasta 1930, durante la cual se produjeron cambios socioeconómicos importantes.
La explotación agropecuaria pasó de ser ganadera lanar a agrícola, con predominio de trigo y forrajeras.
Por otra parte, comenzaron a llegar hacia 1910, gracias al impulso dado por el Estado Nacional a la inmigración europea, alemanes del Volga, vascos, italianos, españoles, judíos y sirios.
El aumento de la población, producto de la inmigración y de la expansión agropecuaria, favoreció el crecimiento del pueblo y el desarrollo del comercio vinculado al sector rural.
Es importante destacar que en el caso del pueblo de Villalonga no existió un acto fundacional previo a la instalación de la población en el lugar, sino que la conformación del núcleo urbano se produjo espontáneamente, a medida que los pobladores abandonaban Los Pozos y levantaban sus viviendas y comercios frente a la estación del ferrocarril.
En 1929, la señora Francisca Urquijo de Sexe presentó el proyecto de fundación del pueblo sobre tierras de su propiedad, ante la dirección de Geodesia y Mapa, dependiente del ministerio de Obras Públicas de la provincia.
El 29 de mayo de 1929, el Poder Ejecutivo provincial resolvió aprobar el proyecto. Esta última fecha es la que se toma como fundación oficial de Villalonga.
Marisa Petersen y Liliana Piccolini, autores de este comentario, son profesoras de Historia, radicadas en Villalonga.