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Al borde de la muerte por una araña doméstica

Graciela Cinti se recostó en su habitación de la amplia casa que ocupa, desde hace más de 20 años, en calle Chancay al 500. Eran las 13.30 del 19 de febrero de 2004 y el termómetro estaba cerca de los 25 grados. Igual decidió cubrirse con una manta durante los 15 minutos que duraría su breve siesta. Lo hizo y, de inmediato, sintió un dolor agudo en la cara interna de una pierna.
Al borde de la muerte por una araña doméstica. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 Graciela Cinti se recostó en su habitación de la amplia casa que ocupa, desde hace más de 20 años, en calle Chancay al 500. Eran las 13.30 del 19 de febrero de 2004 y el termómetro estaba cerca de los 25 grados.


 Igual decidió cubrirse con una manta durante los 15 minutos que duraría su breve siesta. Lo hizo y, de inmediato, sintió un dolor agudo en la cara interna de una pierna.


 Una pequeña y no demasiado aterradora araña, tal vez sintiéndose amenazada, la había mordido.


 Graciela saltó de la cama como impulsada por un resorte, pero aun así tuvo tiempo de atrapar a la araña y tomar una muestra de ella.


 Pese a que no advirtió una herida que la preocupara, la mujer le comentó lo acontecido a una sobrina suya, casada con un guardaparque que trabaja en Tornquist.


 Una hora más tarde, accedió a un diagnóstico nada alentador: "la araña es mortal".


 Recién 20 días después y tras salvarse gracias al suero que le colocaron en el Hospital Municipal, Graciela tuvo ánimo para contar la escalofriante experiencia que atravesó, cuando aquella pequeña siesta de rutina terminó poniendo en riesgo su vida.


 Luego de la advertencia de su sobrina, de inmediato acudió al nosocomio, llevando consigo la araña.


 "Apenas llegué al hospital comenzaron a administrarme algunos sueros, además de aplicarme la antitetánica y suministrarme otros medicamentos. Sin embargo, no tuve una respuesta concreta y debí regresar al día siguiente, para ver cómo evolucionaba la herida. Allí me dí cuenta de que me estaba salvando de milagro", señaló Graciela.


 El comentario de Graciela tiene que ver con lo mucho que fue averiguando por Internet sobre esta araña y las posibles consecuencias de su accionar, que suele afectar, por caso, al hígado, provocando anemia hemolítica.


 Recién el domingo pasado, como ella misma menciona, "nació de nuevo", cuando la herida, que para entonces había tomado un color violáceo, respondió positivamente al cuarto suero que le suministraron.


 Ahora tiene que estar atenta a que su fiebre corporal no supere los 38º, además de tomar los medicamentos recetados y, por espacio de tres meses, controlar la herida.


 Graciela segura que lo que le ocurrió puede pasarle a cualquier persona. "Mi casa es una vivienda amplia, muy limpia, sin la presencia de baldíos cercanos y, desde que vivo aquí, jamás ocurrió algo similar", sostuvo.


 "Esta araña puede estar en cualquier jardín y aparecer en el interior. Lo importante es saber actuar. Tratar de conseguir la araña, ponerse hielo en la herida y concurrir al hospital", agregó.


 La experiencia, de alguna manera, tiene un final feliz. Graciela se recupera agradeciendo a Dios estar viva, ha aprendido mucho sobre arañas y desea que su experiencia sirva a otros.


 Por otro lado, quedó maravillada y emocionada por la atención que recibió en el Hospital Municipal (ver aparte).

Para conocerlas bien




 Si bien la araña de los rincones o de los cuadros resulta, a simple vista, más inofensiva que la viuda negra, su ponzoña puede ser fatal si el paciente no es tratado dentro de las 48 horas de la inoculación.


 Es pequeña, no alcanza los cuatro centímetros de diámetro con las patas extendidas y tiene un color acaramelado.


 Su mordedura puede generar una afección local, con dolor intenso y variación de la coloración de la zona donde se produjo la herida.


 Esta lesión original puede ulcerarse y llegar a la necrosis (muerte) del tejido afectado.


 En muchas situaciones, estas características se acompañan de un cuadro general que comienza con fiebre, un estado pseudogripal y dolores musculares y articulares.


 Además, en pocas horas, la persona afectada nota una diferencia de color en la orina, porque comienza a eliminar sangre.


 Este es el signo más evidente de que padece un defecto de coagulación importante. Luego se suma una insuficiencia renal, pudiendo llevar, incluso, al deceso del paciente.


 No se trata de una especie agresiva y sólo muerde cuando se siente atacada.


 Es un arácnido de hábitos generalmente intradomiciliarios (87%) de caza nocturna, solitario y de distribución mundial.


 La mordedura normalmente ocurre dentro de la casa y, por lo general, sucede de noche o al vestirse en la mañana (77%).


 Especialistas consultados por "La Nueva Provincia" señalaron que son dos los cuadros clínicos que puede provocar una mordida de araña de rincón: el cutáneo, que ocurre en la mayoría de los casos (68%) y el cutáneo visceral (32%).


 La presentación de uno u otro cuadro tiene relación con las dimensiones del arácnido (a mayor tamaño, el inóculo del veneno también es mayor), el sexo del ejemplar, ya que la cantidad de veneno de la hembra adulta es mayor que la del macho, y factores individuales como la inmunidad natural adquirida, el estado fisiológico, la presencia de enfermedades concomitantes y la edad de la persona atacada.


 También se describe una mayor frecuencia de mordeduras en niños y mujeres, lo cual podría estar relacionado en los menores de edad en su incansable afán de jugar en rincones y, en las amas de casa, porque normalmente están a cargo de la limpieza de los hogares.


 En nuestra ciudad, de acuerdo a distintas fuentes consultadas por este diario, fueron varias las personas atacadas por este tipo de arácnido durante los últimos años.

Cómo prevenirse




 Al habitar las arañas lugares limpios y ser bastante resistentes a los insecticidas, debe cuidarse bien donde se mete la mano.


 Es decir, si va a sacar algo de un cajón, de un mueble o de cualquier lugar cerrado, oscuro, que no se remueve diariamente, hay que tener la precaución primero de ventilar, iluminar, mover los objetos con algún palo o sacudir prendas que uno vaya a utilizar.


 La limpieza manual de las habitaciones permite eliminar las otecas, una especie de bolsa algodonosa en la que la hembra pone los huevos.


 Ante la sospecha de una mordedura por araña de rincón, lo más importante es la premura de atención en un centro asistencial, habida cuenta que se ha visto que el desconocimiento de este factor condiciona un cuadro más grave.


 Sin embargo, también resulta de interés llevar a la araña para su identificación, así como la aplicación inmediata de hielo en la zona afectada.


 En la unidad de urgencia, una vez verificado el diagnóstico, se procederá a aplicar los protocolos farmacológicos establecidos, según el cuadro clínico y las horas de evolución.

Una experiencia conmovedora




 Más allá de la circunstancia que la obligó a asistir al Hospital Municipal, "porque no tengo obra social", Graciela pudo comprobar el grado de atención que ofrece el nosocomio.


 Por un lado, su sorpresa de que contara con todos los sueros necesarios para la herida que ella había sufrido y, por otro, el trato que, "sin distinción de rango social", recibe cada paciente.


 Pero sin dudas, el hecho que incluso le quebró la voz fue la actitud de los médicos y auxiliares.


 "Cuando me dieron el alta, los médicos y empleados estaban donando sangre porque se necesitaba y no tenían. Esto habla del don de gente que hay allí. Son cosas que deben saberse y que, lamentablemente, uno conoce cuando le pasan estas cosas", subrayó.

Tres especies para tener en cuenta




 Las arañas son, en general, muy benéficas para el ecosistema, debido a que controlan la proliferación de insectos. Sin embargo, en la naturaleza y, especialmente, en nuestra ciudad, existen tres especies que es preferible eliminar, por cuanto suponen un peligro cierto para el hombre.


 Viuda negra (Latrodectus mactans): Suele estar en el campo y sus ataques son accidentales, teniendo como víctimas a trabajadores rurales. Es de color negro y presenta una característica mancha rojiza en la cara inferior del abdomen. Su veneno es neurotóxico y ataca el sistema nervioso.


 Araña de los rincones o de los cuadros (Loxosceles laeta): De color café parduzco, mide alrededor de cuatro centímetros y medio con sus patas extendidas. Es de hábitos nocturnos y teme mucho a la luz. Se suele esconder detrás de los cuadros, muebles o huecos de paredes. Su veneno es citotóxico, por lo que destruye primero los tejidos.


 Araña lobo (Lycosa pampeana): Habita en los jardines. Es de color pardo con líneas blancas, que atraviesan verticarlmente su cuerpo. Es más agresiva que las anteriores, aunque su veneno no resulta tan peligroso. En la mordedura suele formarse una pápula pálida, la que se rodea de una zona eritematosa dolorosa y, a las pocas horas, aparece el edema.