Roxana en las alturas
--¡Ayyy...! Iooo estoy tan dormida hoy... --exclama mientras se acomoda y una sonrisa franca deja al desnudo su perfecta dentadura blanca.
Roxana Carabajal se despereza y trata, en vano, de contener otro bostezo. Está contenta por esta carrera de cantante solista que la muestra cada vez más encumbrada, pero triste por las distancias que la separan de su hijito.
Todo al mismo tiempo y, claro, también muy cansada por el largo viaje que inició el 31 de julio en su gira por el sur que la trajo hasta acá para presentar el disco que tituló Fe.
Costos de la vida de artista.
A Bahía llegó desde Neuquén, en la misma combi que antes la llevó, junto con sus músicos, a Pico Truncado, Puerto Santa Cruz, Calafate, Río Gallegos, Río Turbio, Trelew, Puerto Madryn y Rawson, entre otros lugares.
--Todito por tierra --enfatiza y se "despierta" no bien empieza a contar maravillas del Glaciar Perito Moreno y de las ballenas que vio en El Doradillo. También se conmueve al evocar la fiesta de chacareras y nostalgias que hace poquito compartió con sus paisanos en Río Gallegos, tan, pero tan lejos de su Santiago querido.
--Agradezco esta oportunidad de disfrutar las bellezas de mi patria. Estoy ansiosa por contárselas a mis "viejos", que no tienen la posibilidad de ir al sur. Ese sur tan distinto en su paisaje al de mis pagos.
Cuando habla de sus "viejos", Roxana se refiere a sus abuelos, y cuando lo hace de sus pagos, se trata de Santiago, donde asegura que están sus raíces pese a que nació en Buenos Aires.
--He sido criada por mi "papi", Carlos Carabajal (mi más grande referente), y por mi mamicita, en el barrio Los Lagos. Sí, en mi caso, la figura paterna está dada por mi abuelo. Tuve una niñez linda y de mucho folklore. Terminé el secundario y de la mano de mi "papi" y de mi tío Peteco pronto me encaminé por la senda musical, junto a mi madre verdadera que, para mí, es como una hermana.
Esa tan dolorosa lejanía
A los seis años Roxana subió a un escenario por primera vez. Profesionalmente canta desde los 17. Y ahora han pasado cinco años desde que se inició como solista, después de integrar el grupo del tío Peteco.
--Vivir de lo que me gusta es un privilegio y en esta etapa de mi carrera tengo un montón de gente que me apoya y cree en mí y en mi estilo.
--¿El apellido crea presiones y condicionamientos?
--Al contrario: me abrió muchas puertas. Los Carabajal han luchado desde hace largo tiempo por ganarse un lugar dentro de la música popular y hoy son como los hermanos Abalos o Los Chalchaleros. A mi generación, le toca la responsabilidad de mantenerse, que tampoco es fácil. Y hay que hacerlo con gran respeto.
--¿Qué deja la mamá por la cantante?
--A mi hijo, que tiene cinco años. En esta gira sufro momentos de gran tristeza y hasta de desesperación. Del hotel al escenario y de allí a la combi. Viajar y cantar, pero no puedo bajar los brazos. Debo arreglármelas para tener energía frente al público y entregar todo. A veces no sé de dónde sacar esas fuerzas.
Su niño se llama Lautaro y Roxana dice que está con su padre, Sebastián Iborra, del que se separó hace poco tiempo.
--Atravieso por una etapa diferente en mi vida sentimental. Tomar distancia es básico en la intimidad de una pareja. Con Sebastián estuvimos juntos durante 10 años. Nos conocimos de chicos y luego fue mi representante artístico. Pero ya no estoy enamorada de él. Hoy, mi hijo y la música son mis únicos amores.
--¿Qué tipo de preguntas no contestarías?
--Me cuesta responder sobre mi vida privada.
--De la intimidad, entonces, no se habla.
--Tengo una historia bastante particular que no puedo terminar de definir y que tiene que ver con mi origen.
Roxana indica que lleva el apellido de su madre biológica, Graciela Carabajal, también cantante, y que conoció a su padre a los 20 años. Sólo acepta decir que él es una personalidad del deporte nacional y que en ese reencuentro la admitió como hija, aunque su familia nada sabe de eso.
Punto y aparte.
Una sucesión de flashes le enfatizan los lunares, sobre todo el que luce casi en el entrecejo, y entonces recuerda que Juan Saavedra, un bailarín al que admira, le dice que es como su tercer ojo.
--A propósito de flashes, ¿así se manifiesta la felicidad?
--¡Uuuuy, qué difícil se me hace esta! Bueno... soy feliz cuando estoy como mi hijo y cantamos en familia las chacareras de mi "papi", de Peteco o del Cuti.
--¿El hoy vale más que el mañana?
--Vivo intensamente el presente, aunque tenga que trajinarlo tanto. El futuro es incierto y a veces me da un poco de miedo.
--¿Para qué sirve tu canto?
--Para dar momentos de alegría. No hay secretos.
--¿Qué te alejaría de esta tierra?
--Volver a enamorarme.
La última respuesta la deja callada. Y como aturdida por el silencio y la paradoja, siente que el corazón podría llevarla detrás de un nuevo amor, aunque el alma siempre la empujará hacia Santiago.
Santiago del... feudo
Madre de ciudades y cuna de la chacarera, Santiago del Estero no trasciende últimamente por sus tradiciones. Su nombre aparece más asociado a drogas, homicidios, mutilaciones; jueces, policías y gobernantes muy cuestionados. Para Roxana, todo ello resulta el fruto de una situación de muchos años.
--Desde que tengo uso de razón es una provincia que ha vivido bajo un régimen feudal, con una familia que ejerce el poder desde hace más de 50 años. Y muchos están atados por un sueldo.
--¿Hay un submundo tan macabro?
--Creo que sí. Los santiagueños tenemos fama de dormilones. Somos sumisos, reservados, tranquilos y trabajadores. Los gobernantes se aprovechan de eso y parte del pueblo se acostumbró a ese régimen. Pero ojo que la paciencia se agota, como en aquel Santiagueñazo de 1993, cuando la gente se hartó y quemó las casas de muchos políticos y hasta la gobernación.
Seis respuestas
1. El hogar: "Siempre me manejé sola".
2. La religión: "No creo en la Iglesia, pero sí en un ser supremo que nos guía y en un juicio final".
3. Los detalles: mide 1,72 metros y pesa 55 kilos.
4. La imagen: "No soy muy coqueta y sólo `me produzco' para cantar, porque el escenario es un lugar sagrado".
5. El dinero: "Me da bienestar, pero no quiero hacer una fortuna. Tal vez me gustaría, para más adelante, tener una casa en Santiago con las cosas básicas. Hoy la plata no me alcanza para comprarme un `techo' o un auto".
6. Los Carabajal: "Siempre seguiremos juntos. Incluso después de esta vida, que no termina con la muerte. Seguro que en alguna parte nos reencontraremos para cantar...".
Ricardo Aure