"Confío a muerte en mis condiciones"
"De Estudiantes no puedo decir nada, si a la mayoría de los jugadores actuales no los conozco. Sólo jugué con Farías y Colotto".
Mauricio Hanuch es, junto a Leonardo Mas, uno de los jugadores del actual plantel de Olimpo que pasó por el "Pincha", pero hace algunos años.
El "Turco" estuvo casi ocho meses en 2001, pero ese momento coincidió con uno de sus peores en su carrera deportiva.
"En Portugal --jugaba en el Sporting Lisboa-- la estaba pasando muy mal, por eso me quise venir a la Argentina. Pero arrastré muchos problemas, me lesioné varias veces y el bajón que tenía repercutió en todo. Por eso las cosas salieron mal", dijo el ex jugador de Platense e Independiente, quien busca una pronta revancha en el conjunto aurinegro.
--Entonces, ¿no será un partido especial para vos?
--No, ningún partido es especial, sobre todo si me toca enfrentar a un equipo por donde ya pasé. Estudiantes me tuvo en cuenta en su momento y le estoy muy agradecido, pero nada más.
--¿Es el club más grande de La Plata?
--Sin dudas. La historia lo avala, arrastra gente a todos lados y tuvo en sus filas a verdaderos monstruos del fútbol argentino. Gimnasia no le puede hacer ni sombra.
--¿Para tanto?
--Estudiantes es una cantera inagotable de jugadores. Trabaja muy bien en las inferiores, cuenta con un campo de entrenamiento (en City Bell) extraordinario y siempre saca pibes. Es una entidad más grande de lo que muchos creen.
--¿Por qué no sos el mismo jugador que surgió en Platense y dio mucho que hablar en Independiente?
--Futbolísticamente puedo llegar a dar lo que di en esos momentos. Eso no se pierde, aunque deben ayudar otros factores. Y una cosa lleva a la otra: no voy a volver a mi nivel si no recupero el estado físico que tenía.
--¿Pesó la inactividad de casi un año?
--Sí, eso mata a cualquier jugador, así tengas un físico privilegiado. Lo estoy pagando caro, porque en el fútbol argentino no podés jugar si no estás bien físicamente.
--Del 1 al 10, ¿cómo te encontrás?
--En 6, aunque llegando al 7. Hoy en día, el jugador técnico, como mi caso, no triunfa si no corre todo el partido, no sabe presionar y no defiende más de lo que ataca.
"No estoy en contra de eso, pero quiero mejorar. Llegué a Olimpo cuando todos habían hecho la pretemporada, por eso quiero igualar al resto. Día a día voy haciendo un trabajo diferenciado y tengo muchas ganas de demostrar el que una vez fui. Me va a venir muy bien el parate de 15 días".
Un lugar distinto
--¿Cómo es Lisboa?
--Linda y pintoresca, pero el fútbol no se vive con la misma pasión que acá. Se vive tranquilo y nadie te hace problemas. Y me fue bien, sobre todo en los dos primeros años.
"Llegué al Sporting en 1998, cuando iba la cuarta fecha del campeonato. Me hicieron debutar en un amistoso contra Barcelona y la `rompí'. Y ahí nomás me empezaron a llover ofertas, como nunca antes me había pasado".
--¿Cuál fue la más importante?
--Sampdoria (Italia) me quiso llevar a préstamo por un año por un montón de plata, pero cuando se enteraron que era nuevo en el club y que el Sporting no me cedía, se quisieron morir.
--Tuviste dos años muy buenos, pero después no jugaste más, ¿por qué?
--El primer año salí campeón con un gran equipo, que también integraban los argentinos Alberto Acosta y Aldo Duscher. Después tuve un problema con los dirigentes, un representante de La Plata le había hecho juicio al club y me empezaron a hacer la vida imposible.
"Allá hay mucha seriedad y como había problemas de dinero, me `voltearon'. Le dijeron al técnico que me `cuelgue' y no le importaba que clase de jugador era yo. Me amenazaron y me metieron mucha presión para que me vaya".
--¿La situación era inaguantable?
--Sí. Estaba solo, lejos de mi familia y anímicamente me estaba viniendo abajo. Tenía otras ofertas de Portugal, pero me quería volver a mi país. Me equivoqué, pero no me arrepiento de nada.
--¿No pensaste en los euros?
--No, porque siempre que salí a préstamo, el Sporting siempre se hizo cargo de mi contrato. Me respetaron los dos años y después rescindimos en buenos términos.
--¿Cuánto dinero perdiste por venir a Olimpo?
--Mucho (risas), el necesario como para poder seguir haciendo una diferencia económica. Siempre se pierde viniendo de allá para acá, pero necesitaba una revancha y acá la estoy encontrando.
"No vine a robar"
--¿Es un desafío haber venido a Olimpo?
--No, lo tomo como una revancha personal. Tuve muchas ofertas de España y algunas de la Argentina, pero Olimpo me sedujo en muchos aspectos más allá de lo económico.
--¿Es la vidriera para volver a triunfar?
--Sí, sin dudas. Castillo, Carrario y Tavio pueden dar fe de eso. En cualquier equipo de Primera, si te va bien, seguro que tenés una oferta mejor después. Te ve todo el mundo.
"Si le preguntás a Ledo, seguro que antes de este torneo recibió ofertas de 500 o más jugadores. Por eso me siento un elegido, alguien que consiguió trabajo en medio de una `jungla' de jugadores que son ofrecidos sin que muchos, ni siquiera, se enteren".
--¿La lesión ya es tema olvidado?
--Sí, muchos creían que venía `roto', pero yo me recuperé totalmente. Confió a muerte en mis condiciones y sé que le puedo ser muy útil al equipo. No vine a robar, pero si no me pongo bien físicamente, no puedo jugar ni con los jubilados.
--Si te apuro, ¿como termina Olimpo?
--Entre los diez primeros. Hay excelentes jugadores, mucho recambio y una mentalidad ganadora.
--Se te nota convencido.
--Sí, porque conozco lo que hay y sé que todos vinieron a triunfar. Nos estamos armando, pero con el tiempo vamos a marcar diferencias. ¿Qué equipo juega bien y gana? Boca sólo. Rafaela está entre los primeros y todos sabemos lo que es y lo que tiene.
--¿Sos bueno en los pronósticos?
--Casi siempre acerté. El técnico sabe lo que quiere y tiene con qué demostrarlo. Vamos a salir adelante.
El mejor de todos
En un ejemplar de "El Gráfico" de 1998, César Luis Menotti definió a Hanuch como "un jugador que tenía el metro de Diego Maradona para picar con la pelota".
"Siempre se lo voy a agradecer. Fue el mejor entrenador que tuve --en Independiente--. El sabía que yo venía de una familia muy humilde y me preguntaba mucho de mi vida, de mis ideales y de lo que quería ser como persona. Me aconsejaba constantemente y me decía como tenía que manejarme. Me hizo querer a mis `viejos' y me hizo valorar los sentimientos", señaló el "Turco".
El día negro
El martes 29 de junio de 2002, en un entrenamiento del Sporting Lisboa, Mauricio Hanuch se rompió los ligamentos cruzados y también los externos de su rodilla. "Quise darme vuelta y picar, pero se me trabaron los tapones. Fue un golpe al corazón, creía que no podía jugar más al fútbol", dijo.
Por acá pasó
1993-1998, Platense (52 partidos y 10 goles); 1998-1999, Independiente (34 cotejos, 3 tantos); 1998-2000, Sporting Lisboa (34 encuentros, sin goles); 2001, Santa Clara de Portugal (12 partidos, 4 conquistas); 2001, Estudiantes de La Plata (12 compromisos, sin goles) y 2002-2003, Sporting Lisboa (2 juegos, sin goles).