El renacer de un gigante abatido
Hay algo refrescante en la fatiga mundana que tiene Nick Nolte en estos días: su justa introspección, su lucha por lidiar con "la vida real", su impaciencia con practicar el juego de Hollywood...
"Siempre dije que tenía problemas de abuso de sustancias (psicotrópicas). Es algo con lo que uno tiene que lidiar, lo cuida y lo mantiene bajo control", expresó.
"De vez en cuando, uno pierde. Ya vieron mis fotografías. No hay nada oculto ahí", dijo irónicamente el actor de voz áspera.
Nolte se inscribió inmediatamente en un centro de rehabilitación tras su arresto, que terminó con una petición de no impugnación por conducir ebrio y bajo los efectos de drogas, tres años de libertad condicional y una orden para asistir a clases sobre los efectos de conducir en estado de ebriedad.
Nolte pasó 28 días en una clínica, "donde uno se vuelve muy humilde y aprende a lavar su ropa interior".
"Ahora, el truco de la sobriedad es no recaer. Se trata de estar vigilante, es como tener una enfermedad. Si uno tuviera cáncer en la piel y se lo cauterizaran, uno lo lavaría y limpiaría a diario", dijo en una entrevista el nominado para el Oscar en dos ocasiones.
Un hombre cambiado
A los seis meses, Nolte se ve como un hombre cambiado. El pelo de loco de la famosa foto de la policía ahora está corto, la camisa hawaiana fue remplazada por una oscura y un elegante abrigo de piel negra.
Nolte da un sorbo ávidamente a una taza de café, pide permiso para fumar y refleja que un actor "realmente no tiene otra opción que interpretarse a sí mismo".
El personaje, Bob, en su película más reciente, The good thief (El buen ladrón), se acerca mucho a la personalidad del actor.
Nolte encarna a un perdedor adorable y romántico, que bebe, juega al azar y se inyecta heroína, en la zona de penumbra del submundo de Niza, antes de participar en un último asalto a un casino que podría rescatar su fortuna maltrecha.
Un día, Katharine Hepburn le dijo que era un "desconsiderado y tonto que se emborrachaba en todas partes".
"He vivido esa vida, aparte de la heroína. Así que hay un poco de Bob, un poco de mí. Ambos nos estamos haciendo viejos y tenemos un poco de problemas para funcionar", dijo Nolte.
La carrera de Nolte ha logrado jugosas recaudaciones de taquilla en películas de suspenso como El abismo y comedias como Un loco suelto en Beverly Hills hasta el filme romántico El príncipe de las mareas y el dramático Un milagro para Lorenzo.
Entre cuentos y apuestas
Sin embargo, en los últimos diez años Nolte se alejó de las grandes realizaciones de Hollywood para optar por películas independientes y de menos presupuesto que encajan mejor con sus preocupaciones.
"Tengo 62 años, creo. He mentido por tantos años. Siempre me he salteado la edad. Cuando contaba 40, dije que tenía 50, pero ahora que tengo 60 no quiero tratar de saltarme a los 70", se rió.
"Así que me siento atraído por los filmes que abordan por lo que mi psiquis está atravesando, no las grandes películas de estudio que se dirigen a un público particular de 12 ó 14 años. No puedo aceptar eso", agregó.
Nolte dice que la actuación le da más placer ahora que cuando alcanzó la fama en la miniserie de televisión de 1976, Hombre rico, hombre pobre y avanzó para convertirse en uno de los hombres más conocidos de Hollywood.
Asimismo, se transformó en alguien notable para relatar cuentos: Que tenía 15 años cuando aprendió a leer, que su primera (de tres) esposa era una trapecista en un circo, y que vivió en un prostíbulo mejicano.
La vida real, al igual que la fama, es algo con lo que el actor tiene problemas.
"La vida real se rige por reglas extrañas que son muy curiosas. Soy tímido, así que se me dificulta la socialización. No me siento cómodo con mucha gente", expresó.
"Cuando uno tiene éxito se eleva a otro plano. Luego le ponen mucho dinero en la mesa, diciendo `haz lo mismo otra vez', y yo pensé, `no puedo hacerlo'", indicó.
Nolte comparte una afinidad por las apuestas en el juego y el póker con su personaje Bob, quien goza finalmente de un golpe de suerte que lo conduce a la redención de su persona.
Sin embargo, para Nolte el mayor juego de apuestas es la vida misma.
"En tren de ganar en la vida, sobrevivir y hacer lo mejor que uno pueda, todos tenemos triunfos y... fracasos", sentenció.
Talentoso y reincidente
Pocos saben que cuando tenía 21 años, Nolte fue condenado a 45 años de cárcel por la venta de documentos falsos. Afortunadamente para él y la industria del cine la sentencia fue suspendida.
Debido a su impresionante físico, los primeros papeles del actor estaban orientados a personajes de acción y fue el thriller cómico 48 horas, al lado de Eddie Murphy la producción que lo instaló en la memoria de la gran masa.
Desde entonces, salvo la segunda parte de esta cinta y Un loco suelto a Beverly Hills, ha tenido roles en los que debió demostrar que no es lo que alguna vez dijeron de él: "una versión disfuncional de una figura hollywoodense, alcohólico retirado y farmacodependiente, tres veces divorciado e incapaz de evitar que su miseria personal se refleje en su trabajo".
Prueba de ello son los coestelares que tuvo con Susan Sarandon, en Un milagro... y con Barbra Streisand en El príncipe..., que le significó la nominación al Oscar a mejor actor.
Tras Camino sin retorno, el actor conformó el elenco de La delgada línea roja, una de las cuatro películas que filmó en 1998.
Por su papel en El príncipe... recibió en 1992 el Globo de Oro y el premio de la Asociación de Críticos de Los Angeles. El Círculo de Críticos de Filmes de Nueva York volvió a premiarlo en 1998 por su rol en Días de furia, mismo trabajo que le valió el galardón a mejor actor, otorgado por la Asociación Nacional de Críticos de los Estados Unidos.
Filmografía.
1972: Dirty Little Billy.
1975: Retorno al condado Macon.
1977: Abismo.
1978: Dog soldiers.
1979: North Dallas Forty.
1980: Heart Beat.
1982: Cannery rowy 48 horas.
1983: Bajo fuego.
1984: Escuela del desorden y La solución final.
1986: Un loco suelto en Beverlly Hills.
1987: Weeds y Traición sin límites.
1989: Historias de Nueva York, Tres fugitivos y Adiós al rey.
1990: Cada cual a su juego, Otras 48 horas e Intriga.
1991: El príncipe de las mareas y Cabo de miedo.
1992: Las reglas del juego y Un milagro para Lorenzo.
1994: Uno contra otro, Dispuesto a todo y Blue Chips.
1995: Jefferson en Paris.
1996: Abuso de poder y Sombra del pasado.
1997: Una luz en el corazón, Camino sin retorno y Días de furia.
1998: La sombra de la noche y La delgada línea roja.
1999: Desayuno de campeones, Simpático y The best of enemies.
2000: Nuestros años dorados y Trixie.
2001: Investigating sex y Double Down.
2003: El buen ladrón.