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Terrorismo

El ministro de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, ha vuelto al estribillo que define todo su desempeño en la conducción de la policía de la Provincia: "Nosotros no vamos a bancar a ningún policía que haya tenido participación en la represión". Así hizo referencia al comisario inspector Jorge Luis Tejerina, al cual él mismo acababa de poner al frente de la Dirección de Antecedentes. Lo que parece haber impresionado sobremanera al ministro es que una de las tantas asociaciones que medran con los derechos humanos, le haya hecho llegar una lista de los oficiales que habrían tomado parte en la lucha contra la subversión marxista.


 El ministro de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, ha vuelto al estribillo que define todo su desempeño en la conducción de la policía de la Provincia: "Nosotros no vamos a bancar a ningún policía que haya tenido participación en la represión".


 Así hizo referencia al comisario inspector Jorge Luis Tejerina, al cual él mismo acababa de poner al frente de la Dirección de Antecedentes. Lo que parece haber impresionado sobremanera al ministro es que una de las tantas asociaciones que medran con los derechos humanos, le haya hecho llegar una lista de los oficiales que habrían tomado parte en la lucha contra la subversión marxista.


 En esa lista está el comisario que ahora el ministro engloba bajo el término, para él abominable, de "represor". Sin embargo, la represión es el recurso obligado cuando se han agotado los preventivos, y constituye un deber inexcusable de la policía y del propio ministro.


 Con más razón y necesidad cuando hubo de ser aplicado a las bandas de delincuentes que asesinaban por la espalda a los conscriptos de facción en una esquina o ponían bombas en cualquier reunión, con el designio de hacer el mayor número de víctimas inocentes, para mejor crear el terror en la población.


 Que llamen represor, en tono despectivo, a quienes cumplieron con el deber de combatir por todos los medios disponibles a esos infames terroristas delata alguna forma de complicidad, que mejor harían en confesar con franqueza para no seguir engañando a la opinión ingenua.