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Esa piel que envejece

La edad produce cambios graduales y progresivos en los diferentes tejidos del organismo. Por lo general, este proceso determina la disminución de la capacidad funcional de los sistemas celulares. La declinación de las funciones biológicas, la atrofia de la mayoría de los tejidos, la mayor vulnerabilidad a infecciones con la alteración del sistema inmune y el aumento de la susceptibilidad al desarrollo de procesos malignos, son parte de los cambios que caracterizan al envejecimiento.
Esa piel que envejece . El mundo. La Nueva. Bahía Blanca


 La edad produce cambios graduales y progresivos en los diferentes tejidos del organismo.


 Por lo general, este proceso determina la disminución de la capacidad funcional de los sistemas celulares.


 La declinación de las funciones biológicas, la atrofia de la mayoría de los tejidos, la mayor vulnerabilidad a infecciones con la alteración del sistema inmune y el aumento de la susceptibilidad al desarrollo de procesos malignos, son parte de los cambios que caracterizan al envejecimiento.


 Dichas transformaciones, expresados más o menos precozmente, se manifiestan netamente en la etapa pos- reproductiva.


 Con la llegada de la menopausia la piel de las mujeres sufre un resecamiento notorio debido a que disminuye el manto ácido de la piel.


 "El factor hormonal es determinante ya que los estrógenos son los que mantienen la elasticidad de la piel", señaló Alejandro Cordero, jefe de la Sección de Cosmiatría del Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, durante la realización del XV Congreso Ibero- Latinoamericano de Dermatología que tuvo lugar en Buenos Aires recientemente.


 Según el especialista, a las modificaciones propias de la menopausia se suman las agresiones del medio ambiente, los factores sociológicos y psicológicos.


 A su juicio, existen dos tipos de envejecimiento cutáneo.


 Por un lado, el envejecimiento intrínseco, que está directamente relacionado con el paso del tiempo, el desgaste natural de las células y la disminución del estímulo hormonal entre otros.


 Por otro, el envejecimiento extrínseco, que es una consecuencia directa de los efectos de la radiación solar crónica sobre la piel y de los radicales libres, que producen el característico tinte amarillento de la piel y las arrugas.

Antes de los 30. En este sentido, el experto subrayó la importancia de la utilización de protectores solares como forma de evitar o disminuir los efectos del denominado fotoenvejecimiento.




 "La prevención comienza a los 20 y 30 años. Hay que usar protectores solares, nunca es demasiado tarde para intentar protegerse del sol", recalcó Cordero.


 Por su parte, Anne Bouloc, dermatóloga y Master en Farmacología de la Universidad XII París, hizo hincapié en la importancia de estudiar las modificaciones de las propiedades biomecánicas de la piel con la edad.


 Lo cierto es que la piel cambia radicalmente con la edad.


 Durante el proceso del envejecimiento, se alteran su composición, su organización estructural y, consecuentemente, sus propiedades biomecánicas.


 Si la piel de los ancianos se encuentra más móvil sobre los músculos y más extensible, es porque intrínsecamente es más rígida que la piel del adulto.


 Las informaciones clínicas y experimentales obtenidas en el climaterio, involucran fuertemente a la deprivación estrogénica como factor contribuyente.


 "En este sentido, nuevos estudios experimentales deben ser desarrollados para lograr una mejor correlación entre los parámetros físicos y la clínica cutánea", manifestó Bouloc.


 Investigaciones recientes demostraron que así como la piel joven muestra numerosos pliegues de baja amplitud, la piel envejecida muestra menos pliegues de mayor amplitud.


 Con la edad, la modificación puede ser explicada por la rigidificación del estrato córneo y el debilitamiento de la dermis superficial.


 A su vez, el incremento del grado de pliegues es más pronunciado en mujeres menopáusicas sin Terapia Hormonal de Reemplazo (THR) comparado con las mujeres tratadas con THR.

Los fitoestrógenos. El envejecimiento fisiológico resulta de la suma de factores genéticos, metabólicos, nutricionales y hormonales como la carencia de estrógenos.




 Para la mujer menopáusica sólo se disponía de la terapia hormonal sistémica de reemplazo.


 Actualmente, han surgido en el mercado preparados cosméticos de acción estrogénica de origen vegetal, a base de fitoestrógenos, que permiten disminuir las manifestaciones del envejecimiento fisiológico al incrementar el colágeno dérmico.


 Existen varias alternativas para el tratamiento del envejecimiento cutáneo.


 Entre ellas se encuentran los productos de aplicación tópica como las formulaciones hidratantes, los protectores como las pantallas solares y los agentes antirradicales libres.


 También hay productos de administración oral y procesos invasivos como relleno cutáneo, toxina botulínica, láser y cirugía plástica.


 "Ahora se suma la utilización de los denominados fitoestrógenos", informó Juan Honeyman, director del Programa de Postgrado en Dermatología de la Universidad de Chile.


 Según indicó el especialista, los fitoestrógenos, de origen vegetal, estimulan la síntesis del colágeno dérmico y no tendría efectos sintéticos.


 Hay gran variedades de fitoestrógenos.


 "Actualmente, los isoflavones derivados de la soja son los más utilizados. La importancia de su utilización radica en que los isoflavones son fotoprotectores y antioxidantes", dijo.


 Está comprobado, además, que el consumo de soja disminuye las probabilidades de padecer cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares.


 En Japón, donde su consumo es muy algo, estas patologías son poco frecuentes.


 "Los isoflavones disminuyen la pérdida de agua, mejoran la hidratación y tienen propiedades antimicóticas", enfatizó Honeyman.


 De acuerdo con lo señalado por Honeyman, estudios realizados recientemente entre 35 mujeres menopáusicas chilenas con productos cosméticos a base de fitoestrógenos, demostraron que su utilización en cara y cuello disminuía visiblemente los efectos del envejecimiento cutáneo, sin que se observaran efectos adversos.

Hay posibilidades de mejorar




 La piel cambia radicalmente con la edad.


 Por informaciones clínicas y experimentales se sabe que en el climaterio se producen los desórdenes hormonales que actúan como un factor más.


 Además del desgaste de la piel (envejecimiento intrínseco) hay un desgaste natural del organismo que incluye, por supuesto, a la piel.


 Pero también se da un envejecimiento extrínseco que es causado, principalmente, por la exposición solar crónica de la piel y de los radicales libres, que puede llegar a provocar cáncer de piel.


 Ambos factores actúan en forma conjunta.


 La piel se pone más amarillenta, más fina, menos elástica, se forman arrugas, pierde el brillo, se forman manchas y alteraciones de la superficie.


 Se atrofia la epidermis y la dermis tiene poca densidad.


 También el envejecimiento cutáneo depende de la humedad ambiental, de la contaminación y de otros disparadores.


 Todo se puede mejorar con tratamientos locales, con cremas, lociones, geles, etc.


 También con ácidos alfahidorxiácidos, ácido retinoico, fitoestrógenos y demás que, utilizados a largo plazo, aumentan la hidratación, atenúan las manchas y mejoran la elasticidad.


 Existen, asimismo, peelings domiciliarios, de consultorio, máscaras, implantes, mosolifting, estimulación muscular, etc.


 En forma conjunta, es sumamente importante realizar una protección solar adecauda permanente, un régimen higiénico dietético apropiado y actividad física.




 María I. Caferri de Paoloni, autora de este comentario, es especialista consultora en dermatología.