Pino: “Hay un sector que quiere imponer la ideología sobre la razonabilidad”

3/10/2021 | 06:30 |

El presidente de Sociedad Rural Argentina dijo que se busca permanentemente "un enemigo para llevar adelante la gestión y mostrar eso a la gente". De todos modos, ponderó el pragmatismo del ministro Julián Domínguez al convocar al diálogo. 

El presidente de la SRA, Nicolás Pino, en una imagen de este jueves en Bordeu. / Fotos: Rodrigo García, Pablo Presti y Jano Rueda-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “En esta coalición de gobierno hay un sector que quiere imponer, nuevamente, la ideología sobre la razonabilidad. Se busca permanentemente un enemigo latente para llevar adelante la gestión y mostrar eso a la gente”.

   Esta es la impresión de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), quien dialogó con La Nueva. durante la visita que hizo a nuestra ciudad para reunirse con representantes de entidades afines en la SRBB. También aprovechó para presenciar —este jueves— la jura de ovinos realizada durante la exposición de Bordeu.

Dr. Julián A. Domínguez, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

   De todas maneras, el dirigente ponderó algunas de las primeras actitudes del nuevo ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Dr. Julián A. Domínguez.

   “Es bueno que haya asumido y, enseguida, se haya hecho cargo de los temas carne y créditos. Además, no estuvo solo, sino que lo acompañaron el jefe de Gabinete (por Juan Manzur), otros ministros y hasta cinco gobernadores, lo que pone en valor lo que representa la Mesa de Enlace”, agregó.

“Rescato el pragmatismo del nuevo ministro y, desde el punto de vista personal, me parece que las señales son importantes y que hay que saberlas leer”, sostuvo.

   “Le comenté al propio ministro que asume en un gobierno que lleva dos años de gestión y la relación con el campo no es la más feliz. ‘Vas a tener que hacerlo con hechos palpables, no con anuncios’, le dije. Porque la realidad es que nosotros no confiamos en lo que dice o hace el Gobierno. Es decir, empezamos hace dos años con un crédito desde el sector, pero ya se ha consumido; ahora todo tiene que ser de inmediato; de contado”.

   —¿Sirve la experiencia de Domínguez, quien asumió en un momento semejante al actual en la relación Gobierno-campo?

   —La historia de su paso por el ministerio (NdR: 2009-2011) no fue la más afortunada. Había ROE’s verdes, ROE’s rojos, mucho intervencionismo. Fueron años duros, donde, por ejemplo, la Argentina atravesó la menor siembra de trigo de la historia.

   —¿Ahora hay más probabilidades que esas experiencias se tornen en aprendizajes, tanto para el Gobierno como para el campo?

   —Entiendo que sí, al menos desde el lado que represento. Tenemos experiencia y sabemos cómo encarar lo que viene. O creemos saberlo. Desde el lado del Gobierno esperamos otra respuesta, porque está claro que no la usaron cuando decidieron intervenir los mercados de maíz, de trigo y de carne; lo habían hecho en el año 2006 y todo lo que ocasionó esa medida fue malo.

   “Se perdieron millones de cabezas, se cerraron cientos de plantas frigoríficas y quedó mucha gente en la calle. Y hoy estamos con la misma receta”.

   —¿Cuál es la conclusión de la reunión del 20?

   —Cuando salimos dijimos que nos quedamos con gusto a poco porque esperábamos una apertura de las exportaciones de carne, ya que venimos diciendo, hace varios meses, que es una mala decisión y hoy los hechos nos lo están demostrando.

   “Ahora se logró flexibilizar una categoría para exportar, pero es una medida que, de haberse tomado hace dos meses, hubiese sido más favorable porque la salida de esa vaca de los campos se produce desde marzo a abril, y en el invierno. Es bienvenida, pero es poco lo que puede solucionar. Esto es, muchos productores vendieron sus vacas a precios realmente irrisorios por el cierre de las exportaciones.

   “En cuanto al financiamiento, es muy bueno haber eliminado la declaración jurada de los productores que indicaba que si tenías maíz o soja no podías acceder al crédito.

   “También está la presentación del proyecto de ley del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), de fomento e inversión, pero no es la propuesta que representa las necesidades del campo. Y cuando decimos el campo es muy amplio, porque no es sólo productores, sino diferentes operadores que intervienen en la cadena productiva.

La reunión de los representantes del campo con Domínguez.

   “También dijo el ministro (Domínguez) que, a partir de la semana que viene (por el lunes 4), los técnicos de las entidades de la Mesa de Enlace van a participar, junto a sus pares del ministerio, en el seguimiento de los temas propuestos. Acá no es sólo carne, sino trigo, hidrovía y demás”.

   —¿Volverán a juntarse?

   —El ministro propuso una reunión mensual, con los cuatro integrantes de la MdE, para tratar estos temas también en forma política.

   —Al margen de la coyuntura, ¿qué momento atraviesa la ganadería?

   —Este año pasó momentos disímiles, desde precios buenos en cuestiones como la genética; precios razonables en la venta de terneros y malos y cambiantes en lo que respecta al producto final; esto es, el engorde.

“Se ha puesto muy caro producir un kilo de carne en la Argentina por una sencilla razón: hacerlo cuesta $ 200 y en el Mercado de Liniers se pagan entre 180 y 200 pesos”.

   “La ecuación no da. Se genera mucho novillo en proceso de recría, de engorde y los feedlots están en el 50 % de su capacidad. Esto marca, si miramos la foto de hoy, que las expectativas de los ganaderos no es buena hacia adelante”.

   —¿Cuál es la diferencia entre la Mesa de Enlace y el Consejo Agroindustrial Argentino?

   —Las entidades de la MdE están dentro del CAA. Justamente, la SRA fue la última que entró. Hay diferencias sobre algunos puntos, pero se debe tener en cuenta que son 64 cámaras donde cada una cumple su rol y, a veces, los intereses de las entidades gremiales no son los mismos respecto de otras instituciones.

Los cuatro integrantes actuales de la MdE: Nicolás Pino (SRA); Jorge Chemes (CRA); Carlos Achetoni (FAA) y Elbio Laucirica (Coninagro).

   “Si es bien operado, el CAA tiene que ser una buena alternativa; ahora, entendemos que el CAA fue una herramienta que usó el Gobierno para desactivar una MdE que, hoy, se encuentra trabajando en forma cada vez más sólida”.

Tranqueras adentro

   —¿Cuál es su definición de campo?

   —Es una actividad productiva que, gracias Dios, uno puede transitarla. Es un lugar donde se invierte, es inquieto, se tecnifica y es el mayor aportante de las divisas que tanto necesita la Argentina. El campo convive con la ciudadanía, porque nuestro producido se vuelca en las ciudades y en los pueblos del interior. Hay un derrame de trabajo genuino.

   “Ahora, desde el sector tenemos una deuda pendiente en cómo comunicamos ese ida y vuelta. En eso tenemos que trabajar mucho, desde la MdE, para lograr una mayor comprensión de la sociedad respecto de lo que hacemos”.

   —¿Cuánto creció la dirigencia del campo desde la crisis de 2008?

   —Fue creciendo y acomodándose a los tiempos que le toca vivir a la Argentina. Estamos permanentemente en gimnasia, porque este es un país cuyos gobiernos desde 2008 a hoy nos van cambiando el arco de lugar en forma permanente. Pero vamos evolucionando.

   —Ambos sectores, el campo y el Gobierno actual, admiten una grieta. ¿Se puede zanjar?

   —Tenemos que hacerlo. El campo no puede ser el enemigo de la ciudadanía, ya que está relacionada con el sector agropecuario. ¿Por qué? Porque trabajamos y vamos a seguir produciendo acá. Yo no puedo levantar mi porción de tierra y llevármela a otro país.

   “Tenemos que plantarnos en la libertad que tenemos para hacer nuestro trabajo”.

   —¿Por qué la ganadería argentina no ha crecido en producción al mismo nivel que la agricultura?

   —La ganadería, como todos saben, es de ciclo largo; una apuesta hacia adelante. La agricultura se maneja con valores diferentes porque se trata de commodities. Es una actividad que requiere, y tiene, mucho más crédito para desarrollarse.

   “Cuando uno compra una jaula de terneros los plazos siempre son cortos, a 30 o 60 días. En la agricultura el tema financiero es diferente. Y es atractivo también para otro tipo de jugadores, o para los inversionistas que se integran en pooles de siembra”.

   —Cada vez se consume menos carne vacuna en la Argentina. ¿Eso es bueno o es malo?

   —A ver. Hay que rescatar otra cuestión. Más allá de la carne vacuna, que ha caído el consumo (NdR: 47 kilos por habitante por año; Ref: 64 K/H en el año 2000 y 90 K/H en 1978), lo cierto es que estamos en 115/120 kilos en proteína animal por año.

   “Hay que mirar el combo, porque han subido mucho el cerdo y el pollo. Para los productores ganaderos ojalá se consuma más, pero insisto: globalmente el consumo de proteína es muy bueno”.

   —¿Por qué continúa la percepción de que la carne vacuna es cara? ¿O es cara?

   —Vuelvo a la ideología. Yo no sé si la carne es cara o barata, pero sí sé que es muy difícil convivir con un 50 % de inflación (anual), lo que genera que el bolsillo de los argentinos rinda cada vez menos. Todo está caro en la Argentina. 

   —¿Le preocupan los movimientos veganos?

   —No. Sí me preocupa la agresividad de querer imponer una idea. Quienes no somos veganos ni vegetarianos entendemos y convivimos perfectamente. En la sede de la Rural a veces se hacen grafitis ofensivos y demás. Eso no está bien.

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