Legumbres: el otro lado del récord hacia una campaña histórica
Por su capacidad para mejorar la fertilidad del suelo, se trata de cultivos fundamentales para la sustentabilidad de los sistemas agrícolas de los lotes argentinos. Informe de la BCR.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Para la campaña 2025/2026, la producción de legumbres en la Argentina podría alcanzar las 1,37 millones de toneladas. El dato no es menor: se trata de un récord para, al menos, el último lustro.
¿El marco? El sector atraviesa un momento de auge productivo y estratégico, con cultivos considerados fundamentales para la sustentabilidad de los sistemas agrícolas en base a su capacidad de mejorar la fertilidad del suelo y de reducir la dependencia de insumos sintéticos.
Así surge en el último informe elaborado por los economistas Giuliana Dellamaggiore, Bruno Ferrari y Emilce Terré, del área de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Las legumbres son cultivos pertenecientes a la familia de las leguminosas que se cosechan por las semillas comestibles y se caracterizan por el alto valor nutricional y su contribución a la seguridad alimentaria.
Según el ciclo productivo de cada cultivo, la oferta de legumbres en el país se distribuye de manera regional. El poroto —principal legumbre estival— se concentra en el norte del país, mientras que las legumbres invernales presentan una distribución más diversificada: el garbanzo se localiza mayormente en el norte y en el centro, en tanto que la arveja y la lenteja predominan en la región pampeana.
En las últimas cinco campañas, el poroto concentró —en promedio— el 72 % de la superficie sembrada de legumbres a nivel nacional, seguido por el garbanzo y la arveja, ambos con una participación del 12 %, y, en último lugar, la lenteja, con el 4 %.
Tras registrar niveles excepcionalmente altos de siembra de legumbres en la campaña 2024/25, la 2025/26 se perfila con un leve retroceso del 0,41% en la superficie sembrada, de acuerdo con las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), dependiente del ministerio de Economía de la Nación.
No obstante, las 952.100 hectáreas continúan siendo un registro elevado (por encima del promedio del último lustro). Para la campaña 2025/26, el área sembrada de poroto alcanzaría un récord histórico (679.000 hectáreas) tras un leve incremento interanual.
Asimismo, la arveja y la lenteja registran aumentos interanuales del 27 %, alcanzando 136.100 y 40.000 hectáreas, respectivamente. En el caso de la lenteja, se aproxima a los máximos de la campaña 2021/22. En contraste, el garbanzo exhibe una caída interanual del 36 %, con una superficie estimada en 97.000 hectáreas.
La producción
En términos de producción, la Argentina registra un volumen promedio anual cercano a un millón de toneladas de legumbres. El poroto se posiciona como la principal legumbre producida, seguido por arveja, garbanzo y lenteja.
En continuidad con la expansión observada en la campaña anterior, el ciclo 2025/26 asoma como récord en términos de producción. Este desempeño estaría impulsado, principalmente, por el poroto y la lenteja, que alcanzarían sus máximos históricos del último lustro, llevando el volumen total de legumbres a ubicarse en niveles un 24 % superiores al promedio de las últimas cinco campañas.
Según proyecciones de la SAGyP, la producción de arveja y lenteja registraría incrementos interanuales del 40 %, alcanzando 370.000 toneladas y 43.000 Tns. respectivamente, mientras que el garbanzo mostraría una contracción del 37 % (con un volumen estimado en 122.000 toneladas).
Para el poroto, si bien las cifras oficiales aún no se encuentran disponibles, la aplicación de los rendimientos promedio del último quinquenio sobre el área estimada permite proyectar una producción superior a 835.000 toneladas.
Las exportaciones del complejo de legumbres aportan —según la Bolsa de Comercio de Rosario— más de 400 millones anuales de dólares.
De la producción total de legumbres en la Argentina, en promedio, se destinan 580.000 toneladas al comercio exterior, mientras que el resto se orienta al consumo interno. Si bien este último resulta relativamente bajo —cercano a 0,8 kilos por persona por año, frente a un promedio mundial de 8 kilos—, el mercado presenta un amplio potencial de expansión, sustentado en los beneficios nutricionales de las legumbres como fuente de proteína vegetal.
La concentración
Según datos de SAGyP, la legumbre de mayor consumo interno en la Argentina es la lenteja, que concentra el 60 % del total, seguida por la arveja (23 %), mientras que el garbanzo y el poroto representan —en conjunto— el 17 % restante.
Respecto al consumo externo, consideradas en conjunto, las exportaciones argentinas de legumbres registraron en 2025 un aumento interanual del 32 % en términos de valor, ubicándose 4 % por encima del promedio de los últimos cinco años medido en dólares.
Este desempeño permitió revertir la racha de tres años consecutivos de caídas y recuperar niveles cercanos a los observados con anterioridad a la sequía de 2023. En términos de volumen, el tonelaje exportado (591.436 toneladas) creció un 24 % respecto de 2024 y se situó levemente por encima del promedio del último lustro.
De acuerdo con la BCR, y en razón de las proyecciones de producción, el panorama venidero para las ventas al exterior es alentador en materia de disponibilidad de volúmenes para exportar según el producto.
El desempeño exportador, en tanto, mostró comportamientos diferenciados según el cultivo en 2025. En el caso del poroto, el aumento de la producción se tradujo en un crecimiento interanual del 54 % en las exportaciones medidas en dólares, aunque los valores aún se mantienen levemente por debajo del promedio reciente, brecha que podría cerrarse con el mayor volumen disponible en el corriente año.
Las arvejas registraron una evolución particularmente favorable, con un incremento interanual del 20 % y un récord de 59,6 millones de dólares exportados. En contraste, el garbanzo y la lenteja presentaron caídas interanuales: el primero redujo sus exportaciones en 6 %, aunque se mantiene 28 % por encima del promedio histórico, mientras que la lenteja mostró una contracción del 66 % (consistente con su mayor orientación al mercado interno).
Los destinos
Las legumbres argentinas, que llegan a casi 100 países anualmente, en las cuatro especies observan una elevada diversificación de mercados, con presencia comercial en casi 100 países y destinos diferenciados por cultivo.
En 2025 Italia se posicionó como el principal receptor de legumbres argentinas, concentrando el 8,7 % del tonelaje exportado. Le siguieron China, con una participación equivalente y España (7,6 %). En términos monetarios, Italia mantuvo el liderazgo con compras por 50,8 millones de dólares, seguida por España (45,3 millones de dólares) y Turquía (U$S 28,4 millones).
En 2025, Italia se posicionó como el principal comprador en valor y volumen, seguida por China y España.
En el caso del poroto, los principales destinos se concentran en Europa, el norte de África, Medio Oriente y América. En este contexto se destaca el cambio estructural en el rol de Brasil, que pasó de ser uno de los principales mercados a consolidarse como competidor directo: desde el año 2020, las exportaciones hacia ese país se redujeron a la mitad, con una merma cercana a los 42 millones de dólares, en un escenario de mayor producción local brasileña.
Las lentejas se destinan mayormente a América del Sur; los garbanzos a Europa, Medio Oriente y América y las arvejas a mercados más diversificados de Asia, América, África y Europa.
¿Cuáles son los desafíos y las potencialidades?
En 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proclamó el Año Internacional de las Legumbres y, en 2018, estableció el 10 de febrero como el Día Mundial de las Legumbres, reconociendo el rol de superalimento por su triple contribución: nutricional, ambiental y económica.
Desde el punto de vista nutricional, las legumbres son una fuente rica de proteínas y aminoácidos esenciales, aportan una cantidad importante de hidratos de carbono y micronutrientes, así como fibra alimentaria de calidad. Su bajo contenido en grasas se ha demostrado eficaz para mantener niveles bajos de colesterol y reducir la presión arterial.
Desde el punto de vista ambiental, las legumbres contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo mediante la fijación biológica de nitrógeno, presentan una baja huella hídrica y favorecen la biodiversidad agrícola.
En la Argentina pueden desempeñar un rol estratégico como cultivos de servicio, con potencial de expansión hacia el sur, asociado a sus menores requerimientos de agua y a su aporte a la diversificación de las rotaciones, lo que permite un manejo más eficiente de herbicidas y reduce el riesgo de resistencia de malezas.
Desde una perspectiva económica, el complejo de legumbres contribuye a fortalecer la resiliencia de las cadenas agroalimentarias y a garantizar el acceso a alimentos nutritivos con un uso eficiente de los recursos.
En nuestro país el principal potencial reside en el agregado de valor a través de la transformación industrial del grano en harinas, proteínas, fibras y almidones, con aplicaciones alimentarias e industriales. Asimismo, su incorporación como insumo en alimentos procesados permite acceder a mercados de especialidades, donde la diferenciación por calidad y valor nutricional mejora la competitividad del sector.
En 2019, la FAO proyectó un crecimiento sostenido del consumo de legumbres, impulsado por el aumento poblacional y los cambios en los patrones dietarios, particularmente en Asia y África, donde se concentra la mayor parte del consumo humano.
En línea con esta tendencia, el Consejo Internacional de Granos (IGC) anticipa para la campaña 2025/26 un incremento interanual del 15 % en el consumo mundial de lentejas, mientras que la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera) estima que el consumo global de legumbres alcanzará 8,6 kilos por persona por año en la próxima década. En este contexto expansivo, el IGC proyecta una producción récord de lentejas de 9,9 millones de toneladas para la campaña 2025/26.
Para capitalizar el potencial del complejo de legumbres, la Argentina —según la BCR— enfrenta desafíos estructurales y comerciales, entre los que se destacan la elevada dependencia de mercados externos volátiles, la escasez de herramientas de cobertura de precios y las restricciones en materia genética, que limitan los rendimientos y la incorporación de nuevas variedades. A ello se suma el desafío de reducir los costos de procesamiento que restringen la competitividad de estos productos frente a las fuentes tradicionales de proteína.