"Por suerte no tengo empleados": la frase de comerciantes en Villa Rosas

3/8/2020 | 06:30 |

En un recorrido realizado por La Nueva., dueños de locales, en su mayoría no esenciales, expresaron las dificultades de poder pagar impuestos y alquileres, y los grandes aumentos de precios en los productos que comercializan.

Fotos: Pablo Presti - La Nueva.

Por Sofía Frugoni / sfrugoni@lanueva.com

   Los comercios no esenciales fueron de los más golpeados por la pandemia del coronavirus. Atrasos en los pagos de impuestos y alquileres, sumado a la sensación constante de incertidumbre, pero siempre con las ganas de salir para adelante.

   Comerciantes de Villa Rosas, de la zona de Avenida Arias al 2.100 y 2.200, coincidieron en estos puntos y agregaron uno más: la "suerte" de no tener empleados. Muchos aseguran que esto hubiese complicado mucho más la situación económica.

   "Es una salvación no tener empleados", le contó a La Nueva. María Laura, dueña de una marroquinería que lleva adelante junto a su esposo que la ayuda con los pedidos a proveedores.

   Su local estuvo inactivo durante 2 meses, en los cuales, gracias a las buenas ventas que tuvieron en febrero y marzo, pudieron pagar las cuentas correspondientes. "Sabíamos que estábamos todos en la misma, tratando de salir adelante", indicó.

   Ellos le tenían miedo a la reapertura, pensaban que sería duro, pero la buena respuesta por parte de la gente del barrio los sorprendió, ya que tienen bastante movimiento en el local.

   "Tratamos de dar una mano a los comerciantes, por ejemplo, haciendo envíos a domicilio sin cargo", detalló María Laura. Sin embargo, los precios de la mercadería subieron entre un 20 y un 30 %; de hecho hubo marcas que tuvieron que dejar de comercializar.

   En ese sentido, explicó que intentan buscar alternativas de calidad que se adecuen al presupuesto de los clientes, tal como vender billeteras que no excedan los $ 1.500.

   "Por suerte no tenemos empleados", expresó Daniela, dueña, junto a su familia, de una librería que estuvo cerrada durante 20 días.

   De hecho, el local se cerró antes de que se decrete la cuarentena obligatoria, ya que se dio en la época del comienzo de clases y la gente se amontonaba demasiado para comprar los útiles escolares.

   Durante el cierre, los dueños decidieron "llevarse la librería a casa" y comenzar a trabajar con cadetes para poder pagar impuestos y alquileres.

   A su vez, se les presentó la oportunidad de mudarse de local. Antes, estaban en un espacio chico y la semana pasada reinauguraron el comercio en un lugar "tres veces más grande", según contó Daniela.

   "Me lo ofrecieron porque sabían que yo estaba esperando que se desocupe y nosotros somos de los que hay que ir para adelante, sin importar la circunstancia", agregó.

   Por otro lado, detalló que todas las semanas aumentan los precios de los productos que venden, pero intentan poner algún descuento o promoción. Sin embargo, la mercadería tampoco abunda ya que muchas fabricas están cerradas o trabajan con menos empleados.

   Natalia y su marido son dueños de una bicicletería que mantuvieron cerrada durante 40 días hasta que se les permitió abrir porque uno de sus servicios es el taller. La llevan adelante desde hace 20 años, sin empleados.

   Si bien son dueños del local, el pago de los impuestos se les complicó y en ese sentido ella expresó que les hubiera gustado tener alguna ayuda estatal: "No me refiero en lo económico, pero sí en el tema impuestos, quizás prorrogando los vencimientos o quitando algunos. Pagamos lo mismo que si hubiésemos estado trabajando", explicó.

   Con respecto al movimiento, Natalia contó que sus principales clientes son los chicos debido a la venta de bicicletas, pero últimamente no se vende tanto por ellos sino más bien por la gente que las usa como medio de transporte para, por ejemplo, ir a trabajar.

   En esa zona de Villa Rosas también hay varios locales de indumentaria y zapatería, uno de los rubros más golpeados por el COVID-19, entre ellos el de Karina.

   "Nos atrasamos con los impuestos y eso que no tenemos empleados, porque sino hubiéramos tenido que cerrar", contó y agregó que el dueño del espacio le hizo un descuento en el precio del alquiler.

   El comercio se pudo mantener gracias a la venta online ya que estaban acostumbrados a vender por Facebook y también implementaron la venta por WhatsApp. Sin embargo, las compras no fueron muchas y en su mayoría se dieron por la clientela fija.

   "Tuvimos mucho aumento en la mercadería y todo sigue aumentando cada semana", explicó. Por ejemplo, hay calzas que vendió a $ 700 cuando en realidad el precio de costo era $ 890 y no pudo traer más esa marca.

   El local trabaja, en su mayoría, con talles especiales que Karina no está pudiendo comercializar porque los precios no son buenos.

   "No pretendo ganar mucho este año, pero quiero mantener el negocio, quiero subsistir", sentenció.

   Diogo y Soledad son de los pocos empleados que hay en el sector comercial de Villa Rosas. Él trabaja en una verdulería y ella en una óptica.

   "No es que no vendemos nada, pero se nota que el trabajo está quedado, se vende bien pero no es lo mismo que antes", explicó Diogo, a pesar de ser un comercio esencial.

   De hecho, destaca la suerte de poder ser del rubro de alimentos ya que no tuvieron que cerrar en ningún momento. Es por esto que siempre pudieron pagar sus impuesto y él pudo tener su sueldo pago.

   Soledad, por su parte, estuvo sin trabajar durante poco más de un mes ya que el rubro en el que atiende no tenía permitido abrir. Ese tiempo les complicó mucho la situación, sobre todo, explicó, en el tema sueldos.

   Al reabrir no tuvieron problemas con los precios de los productos, sin embargo ahora empezaron a notar los aumento e intentar buscarle la vuelta con las promos, ya sea por pago en efectivo o algún 2x1.

   "El movimiento es muy poco, hay días que viene mucha gente pero más que nada para hacerle algún arreglo a sus anteojos", describió Soledad.

   Poco a poco el sector comercial de Bahía Blanca vuelve a ver aunque sea un poco de luz luego de mucho tiempo sin poder abrir. Todos tratando de salir adelante para mantener sus fuentes de ingresos, la cual para muchos, es la única.

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