Es ídolo en Boca, se retiró en Olimpo y hoy sostiene “Sentimentalmente sigo ligado al club y a Bahía”
Carlos Navarro Montoya atajó 13 partidos en el aurinegro, fue hace 19 años y acá dejó el fútbol a causa de una grave lesión. Tiempo después, cuando el equipo había bajado al Federal A, estuvo cerca de venir a dirigirlo. La historia del “Mono” desde distintos ángulos.
Nació en Medellín (Colombia) porque su padre, también arquero, estaba jugando en ese país, regresó a la Argentina cuando recién había aprendido a caminar y se crió en el barrio porteño de Floresta. Cumplió etapa por etapa en las formativas del club Vélez Sarsfield y su único sueño cuando se convirtió en futbolista profesional era “poder atajar en Boca”.
“Es que mi ídolo, desde siempre, fue el `Loco´ Gatti, con quien compartí plantel y a quien tuve que reemplazar en aquel equipo de la temporada '87-'88 que dirigía José Omar Pastoriza”, certificó Carlos Fernando Navarro Montoya en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
La historia del “Mono” como golero de elite, que arrancó en 1984 y culminó 25 años más tarde, puede tener como punto de partida cualquiera de los momentos cumbres que supo transitar en su carrera, aunque su idolatría en el mundo Boca y los lazos afectivos que todavía lo unen con Olimpo y nuestra ciudad fueron los tópicos de una charla de casi una hora que también rozó su faceta como entrenador y la participación de la Selección Argentina en el último mundial.
Suele reiterar que el destino le marcó un antes y un después en el fútbol, y ese destino estuvo vinculado a Bahía Blanca, a la que suele venir dos por tres o se entera de rebote de lo que pasa acá porque sus hijos, que estudiaron en el colegio Del Solar cuando el vino a reforzar al aurinegro en Primera (2007), se hicieron de grupos de amigos bahienses con los todavía hoy permanecen en contacto.
El 8 de abril de 1984, un técnico surgido en Bella Vista y en la Liga del Sur, Alfio Basile, lo hizo debutar en la mayor de Vélez: “"Pibe, el domingo preparate que sos titular", le manifestó “Coco” días antes del triunfo ante Temperley, 1-0 en El Fortín.
Y 23 años después, el 12 de septiembre de 2007, con 41 abriles y atajando para Olimpo, una lesión improvista (rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha), en un acción fortuita con el bahiense Rodrigo Palacio en la Bombonera y ante Boca, lo llevó a culminar con su prestigioso curriculum deportivo en ese preciso momento.
“Esa fue la única lesión grave de mi carrera, y me hizo reaccionar, decir basta, y darle la oportunidad a Olimpo (sostuvo 13 cotejos oficiales en menos de un semestre) de que busque otro arquero en mi reemplazo”, declaró quien disputó 400 partidos en el xeneize, convirtiéndose en el quinto futbolista con más presencias en la historia de la institución y el arquero que más encuentros disputó en la Bombonera a lo largo de la historia.
Tras conocerse el diagnóstico y mientras buscaba fecha para la operación, el “Mono”, frente al presidente olimpiense de aquel entonces, Jorge Eduardo Ledo, dejó una frase inolvidable: “Como no puedo jugar no vale la pena seguir cobrando un sueldo”, y en enero de 2008 rescindió contrato (que caducaba en junio de ese mismo año) con Olimpo.
“Basile no solo me subió a Primera, también me contuvo y me mantuvo, lo que no es poco decir. El, Toto Lorenzo y Pastoriza son los que hicieron mucho por mi vida y mi formación”, fue otro de los “bocados” que metió antes de enfocarse en su faceta como DT (Chacarita, Guadalajara de España y Ramón Santamarina, este último en la primera parte del Federal A que se está disputando).
“Quiero mucho a Bahía, estoy en permanente comunicación con ex compañeros y auxiliares del club de aquella época; además porque a mi y a mi familia nos han tratado de maravilla”, remarcó.
Hoy, el único vínculo que mantiene con Boca es como hincha, más allá de haber sido Director General del Departamento juvenil e infantil con la dirigencia anterior (ciclo de Daniel Angellicci) y de tener una relación de respeto y afecto con las actuales autoridades.
Cuenta con otro récord: 180 partidos seguidos en el arco boquense.
--Volviendo a Olimpo, ¿tuviste la oportunidad de venir a dirigir en algún momento, ya en la era Dagna de presidente?
--Sí, en algunas ocasiones mantuvimos largas charlas con Alfredo, sobre todo cuando el equipo ya había bajado al Federal A. En un momento estuvimos cerca de que se concrete, pero no se dio y fue una pena. No quiero sonar demagógico , pero Olimpo ocupa un lugar muy importante entre mis afectos.
--¿Es una posibildad que ya quedó descartada?
--No, soy entrenador y estoy abierto a propuestas que, incluso, por ahí no imaginás o no son de clubes que están en el pedestal más alto del fútbol argentino. Además, Olimpo está ligado a mis sentimientos. Te digo más: por estructura, historia y popularidad, tendría que estar, mínimo, en una Primera Nacional.
“Por más que se haga todo bien, tengas el respaldo y la contención necesaria, no es fácil salir del Federal A. Mirá el torneo de Primera de AFA, son 30 equipos, y algunos de ellos cuentan con menor potencial y prestigio que Olimpo”, remarcó.
Jugó con Maradona, calificó a Messi como un genio súper mundial y dijo que la “Scaloneta se convirtió en la mejor Selección de toda la historia”.
Cuando su figura era furor en la década del `90, se habló mucho de su imposibilidad de atajar en la albiceleste por tener un pasado de 3 partidos en la Selección de Colombia (eliminatorias de México '86).
“Sentí una profunda frustración. Más teniendo en cuenta que tuve la posibilidad de ir a dos mundiales: Con Coco Basile en el ´94 y con Daniel Pasarela en el ´98. En aquel entonces, por reglamento, no se pudo avanzar, aunque mi caso modificó la regla y es por eso hoy muchos futbolistas que jugaron para una Selección hoy lo pueden hacer para otra”, contó.
“Pero bueno, como dije al principio, yo al fútbol no le puedo reprochar absolutamente nada. Me dio demasiado. Y por otro lado, tengo que ser absolutamente sincero: cuando era chico, yo soñaba con ser el arquero de Boca, como el `Loco´ Gati, no soñaba con jugar en la Selección argentina”, valorizó quien de purrete también aspiraba a estudiar Historia y convertirse en maestro y profesor.
“Me hubiera gustado, por supuesto, atajer en la Selección, porque hubiera podido completar los distintos niveles de competencia en un momento, donde para muchos, era el mejor arquero del mundo. Pero bueno, no lo pude cumplir”, cerró el fanático de los libros y las películas.
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