Bomberos...
Hoy, cuando los incendios amenazan convertir al planeta en una inmensa bola de fuego, ser bombero implica asumir riesgos cada vez mayores.
Periodista, conductor y realizador televisivo, columnista en medios de difusión nacional. Nativo de Coronel Dorrego, alterna residencia entre Sauce Grande y Capital Federal. Conduce el ciclo ESAS PEQUEÑAS COSAS en BVC Bahía Blanca.
De pibe los admiraba, siempre quería ser bombero. El cuartel estaba a la vuelta de casa en Coronel Dorrego. Los veía pasar en la autobomba cada vez que sonaba la sirena. Conocía a los que iban a bordo, vecinos del pueblo que dejaban el trabajo y salían disparados a calzarse el traje antiflama y el casco. Arriesgaban la vida, sin horarios ni honorarios, simplemente por los demás. ¡Casi nada!
En ellos veía la solidaridad en estado puro, algo que en el mundo de hoy, dominado por el sálvese quien pueda, es cada vez más difícil de encontrar.
Hace poco volví a cruzarme con esta vocación. Filmé dos capítulos de nuestro ciclo de TV dedicados a hombres y mujeres que hacen del servicio voluntario una forma de vida: los bomberos de La Boca, primer cuartel en la Argentina; y luego los bomberos de White, uno de los decanos del interior del país.
Hoy, cuando los incendios amenazan convertir al planeta en una inmensa bola de fuego, ser bombero implica asumir riesgos cada vez mayores. Exige más tiempo, más capacitación y disponibilidad permanente.
Los satélites MODIS y VIIRS, de la NASA, detectan en tiempo real, durante las 24 horas del día, focos de incendio en cualquier punto de la Tierra. Observar el mapa impacta y preocupa.
Se estima que hay entre ocho y diez mil incendios activos de manera simultánea en el planeta. En conjunto, consumen cada año entre 330 y 431 millones de hectáreas, superficie equivalente a casi el 3 % de las tierras continentales de la tierra.
El fin de semana leí en el diario El País, de España, el reportaje al escritor estadounidense-canadiense John Vaillant, autor de un libro sobre el poder devastador de los nuevos incendios de sexta generación. Así se denomina a los fuegos forestales extremos que liberan tanta energía que modifican la atmósfera de su entorno y superan la capacidad humana de extinción. Su advertencia es contundente: debemos repensar nuestra vida desde la perspectiva del fuego.
En el mismo edición del diario, la actriz y cantante francesa Marion Cotillard, ganadora del Oscar por su interpretación de Edith Piaf en “La vida en rosa”, sostiene que "perder el interés por el cambio climático es una auténtica locura".
El escritor Vaillant remata el reportaje con una reflexión tan inquietante como necesaria:
"Debemos implicarnos y apoyar a dirigentes que reconozcan el cambio climático como la verdadera amenaza existencial. En Europa quizá menos, pero en Norteamérica nos han vendido la idea de que cualquiera que intente imponerte un límite está, de algún modo, recortando tu libertad. Es algo patológico y diseñado por neoliberales para que consumamos tantos recursos como sea posible y ganen tanto como puedan. Y acabará con nosotros. De hecho, ya lo está haciendo".
Está claro que este problema que acecha a la humanidad no se resuelve de manera individual con un aire acondicionado entre cuatro paredes.
(La ilustración de portada muestra el mapa actualizado con los focos en rojo de incendios de todo tipo en el planeta registrados por un satélite de la NASA en tiempo real)