Once estaciones para vigilar el agua y ganar tiempo frente a las emergencias
La nueva red hidrometeorológica monitoreará las principales cuencas que desembocan en Bahía Blanca y enviará datos en tiempo real a un centro regional de monitoreo.
Las imágenes de la inundación que golpeó a Bahía Blanca quedaron grabadas como una de las mayores tragedias ambientales de la historia reciente de la ciudad.
Pero además de evidenciar la enorme vulnerabilidad de las áreas urbanas frente a eventos extremos, dejaron una enseñanza que hoy guía buena parte de las políticas públicas vinculadas al ambiente: ya no alcanza con actuar cuando ocurre una emergencia; es necesario anticiparse.
En un escenario en el que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de lluvias torrenciales, crecidas repentinas y otros fenómenos extremos, la capacidad de observar el territorio en tiempo real adquiere un valor estratégico. La información se transforma en una herramienta tan importante como la infraestructura.
Con ese objetivo, la provincia de Buenos Aires avanzó con la licitación de un Sistema de Monitoreo y Alerta Hidrometeorológico destinado a controlar permanentemente las principales cuencas que desembocan en Bahía Blanca.
La iniciativa prevé la instalación de once estaciones distribuidas en las cuencas del Napostá Grande, Sauce Chico y Saladillo. Cinco serán estaciones hidrometeorológicas y las seis restantes medirán el nivel de los cursos de agua mediante sensores de radar. A ellas se sumará una cámara de vigilancia para observar en forma permanente uno de los sectores considerados críticos.
Los equipos registrarán variables como precipitaciones, temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad y dirección del viento, además de la altura del agua en arroyos y ríos.
Toda esa información será transmitida las 24 horas hacia un Centro de Monitoreo Regional que funcionará en Bahía Blanca.
Para el presidente de la Autoridad del Agua, Damián Costamagna, el proyecto responde a una política de alcance provincial.
"Este sistema de alerta temprana forma parte de un plan integral que tenemos en la Provincia de Buenos Aires para contar con una red de monitoreo y alerta en todo el territorio", sostuvo.
Del pronóstico a la anticipación
La diferencia entre un pronóstico meteorológico y un sistema de alerta hidrológica es sustancial.
Mientras un pronóstico informa que pueden producirse lluvias intensas, un sistema de monitoreo como el que se instalará en la región permite conocer qué está ocurriendo efectivamente en las cuencas: cuánta agua cayó, cómo evolucionan los caudales, a qué velocidad aumentan los niveles y cuánto tiempo podría tardar esa masa de agua en llegar aguas abajo.
En otras palabras, transforma miles de datos dispersos en información útil para quienes deben tomar decisiones durante una emergencia.
El propio proyecto contempla que esos registros se integren con modelos predictivos capaces de generar alertas tempranas mediante el análisis permanente de la información obtenida por las estaciones y otros modelos hidrológicos.
Una ciudad más resiliente
Los especialistas coinciden en que el cambio climático no significa únicamente un aumento de la temperatura promedio. También implica una mayor variabilidad atmosférica, con lluvias más concentradas, tormentas más intensas y eventos extremos cuya ocurrencia resulta cada vez más frecuente.
Por ese motivo, organismos internacionales impulsan que las ciudades desarrollen estrategias de adaptación basadas en tres pilares: infraestructura, planificación territorial y sistemas de alerta temprana.
Bahía Blanca comienza ahora a incorporar este último componente.
La ubicación de las estaciones fue definida junto con especialistas de la Universidad Nacional del Sur y personal de Defensa Civil, buscando cubrir los puntos estratégicos de las tres cuencas que confluyen sobre la ciudad.
El monitoreo beneficiará a más de 350.000 habitantes de Bahía Blanca, Ingeniero White, General Daniel Cerri, Villa Bordeu y Villa Olga. Además de asistir a los organismos de emergencia, la información también podrá ser consultada por la comunidad a través de la plataforma de la Autoridad del Agua.
La información puede salvar vidas
Desde la Autoridad del Agua aclaran que ninguna tecnología puede impedir que se produzcan lluvias extraordinarias o crecidas.
Lo que sí puede hacer es ofrecer tiempo para emitir alertas; para organizar operativos; para evacuar sectores vulnerables y para proteger infraestructura crítica, entre otras situaciones.
Ese margen puede marcar la diferencia entre una emergencia controlada y una catástrofe.
"Va a contar con 11 puntos de medición permanente, las 24 horas, reportando a un Centro de Monitoreo Regional que estará en Bahía Blanca", explicó Costamagna.
Una inversión en adaptación
La obra demandará una inversión superior a 1.400 millones de pesos, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y tendrá un plazo de ejecución de 18 meses. La licitación recibió dos ofertas y, si los plazos administrativos se cumplen, algunas estaciones comenzarían a instalarse durante el próximo año.
"El año que viene ya vamos a poder ver algunas estaciones instaladas y reportando información", anticipó Costamagna.
Más allá de la tecnología y de la inversión, el proyecto refleja un cambio de paradigma. Después de décadas en las que la respuesta frente a las inundaciones se concentró casi exclusivamente en construir obras hidráulicas, la gestión moderna del riesgo incorpora una nueva variable: conocer el comportamiento del ambiente en tiempo real para actuar antes de que ocurra la emergencia.
En un contexto donde el cambio climático obliga a repensar la relación entre las ciudades y su entorno natural, monitorear el agua deja de ser una cuestión técnica para convertirse en una política ambiental esencial.