TGS ya encargó varios equipos clave para su megaproyecto en Bahía
La compañía ya emitió las órdenes de compra de los equipos críticos para el proyecto que unirá Vaca Muerta con Bahía Blanca.
El megaproyecto con el que Transportadora de Gas del Sur (TGS) busca aprovechar los líquidos contenidos en el gas de Vaca Muerta y exportarlos desde Bahía Blanca comenzó a sumar algunos de los componentes que demandan mayores plazos de fabricación.
La compañía ya emitió las órdenes de compra de todos los equipos considerados críticos y, según confirmó su CEO, Oscar Sardi, los proveedores comenzaron a fabricar turbinas y módulos que formarán parte de las futuras instalaciones.
Se trata de un nuevo avance para una inversión superior a los USD 3.000 millones, que conectará la producción de la Cuenca Neuquina con Bahía Blanca mediante un poliducto y sumará en esta ciudad infraestructura para fraccionar y almacenar los productos antes de su exportación.
El proyecto también muestra un importante grado de avance comercial. TGS ya tiene contratado prácticamente el 93% de la capacidad prevista y espera completar durante las próximas semanas los acuerdos correspondientes al 7% restante.
Sardi brindó estas precisiones durante su participación en el AmCham Energy Forum 2026. Allí explicó que la compañía terminó primero el diseño y la ingeniería y luego avanzó en las negociaciones con los productores de Vaca Muerta.
“Ya con esto el proyecto está lanzado”, sostuvo el ejecutivo, quien inmediatamente confirmó que las órdenes de compra de todos los equipos críticos ya fueron emitidas y que los fabricantes se encuentran trabajando en su producción.
La iniciativa tendrá un plazo de ejecución estimado de entre 45 y 46 meses y permitirá recuperar componentes de alto valor presentes en el denominado gas rico, entre ellos propano, butano y gasolina.
TGS calcula que, una vez que todo el sistema esté operativo, podrá alcanzar una producción cercana a 3 millones de toneladas anuales de líquidos. De acuerdo con Sardi, esa actividad podría generar para el país más de USD 1.200 millones anuales en ingresos y divisas.
Cinco segmentos
La dimensión del proyecto queda reflejada en los cinco grandes segmentos en los que TGS dividió las obras.
El primero contempla unos 100 kilómetros de nuevos gasoductos paralelos a la infraestructura existente en cercanías de los productores. Esto permitirá separar las corrientes de gas seco y húmedo y, a la vez, contar con mayor flexibilidad ante inconvenientes en alguno de los ductos.
El segundo comprende la ampliación de las instalaciones de procesamiento. TGS dispone actualmente de una planta de acondicionamiento con capacidad para 28 millones de metros cúbicos diarios.
Dos módulos existentes serán reconvertidos y se incorporarán otros dos, con lo cual la capacidad total llegará a 43 millones de metros cúbicos por día.
El tercer segmento será especialmente relevante para Bahía Blanca. Un nuevo poliducto conectará Tratayén con esta ciudad y transportará la mezcla de hidrocarburos recuperados en Vaca Muerta.
Aquí se desarrollará el cuarto componente: una planta (frente a la actual) que permitirá fraccionar y separar cada uno de esos productos.
El quinto y último segmento corresponderá al almacenamiento, paso previo a la salida de los líquidos hacia los mercados externos. “Desde ahí se va a hacer la exportación”, sintetizó Sardi.
La magnitud de las obras también tendrá impacto laboral. TGS proyecta alrededor de 4.000 empleos directos y más de 16.000 indirectos durante la etapa de construcción.
En paralelo, la empresa avanza con otra obra estratégica vinculada al crecimiento de Vaca Muerta: la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, que ya alcanzó un 30% de ejecución.
Sardi dijo que los trabajos se desarrollan en numerosos frentes a lo largo de unos 1.000 kilómetros y ratificó el objetivo de tener la ampliación terminada el 1 de mayo de 2027, antes del próximo invierno.