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Una multitud se emocionó con los Granaderos y cantó la Marcha de San Lorenzo en la Plaza Rivadavia

Los bahienses acompañaron el desfile, aplaudieron a los soldados, participaron del solemne arriado de la bandera y compartieron con ellos charla y fotos.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

La tarde tuvo un protagonista indiscutido en pleno centro de Bahía Blanca, donde los Granaderos a Caballo, con sus uniformes y la solemnidad que los caracteriza en cada una de sus apariciones públicas, despertaron aplausos y admiración a su paso por las calles céntricas de la ciudad.

La formación recorrió a pie y rodeó a la Plaza Rivadavia, avanzando hasta el mástil principal, frente al municipio. Allí se realizó el arriado de la bandera argentina, acompañado por una retreta -interpretada por la banda Puerto Argentino, a cargo del Mayor Escobar-, marcha solemne que marcó uno de los momentos más emotivos.

La multitud acompañó el ceremonial y respondió con aplausos a los Granaderos, que luego continuaron su recorrido hasta el monumento principal.

En ese lugar se entonó la Marcha de San Lorenzo y el teniente Andrés Pereyra tomó la palabra para acercar al público parte de la historia y la actualidad de una institución estrechamente ligada a la figura del general José de San Martín.

Pereyra recordó que el 3 de febrero de 1813, en el combate de San Lorenzo, tuvo lugar el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo.

Aquel enfrentamiento, librado a orillas del río Paraná, quedó como uno de los episodios fundacionales de la historia de la unidad y como el único combate que los Granaderos libraron en suelo argentino.

La historia continuó luego por los Andes. En enero de 1817, los Granaderos participaron del cruce de la cordillera, una de las grandes operaciones militares de la campaña libertadora concebida y conducida por San Martín.

La expedición continuaría después por Chile y Perú, en el proceso de liberación sudamericana que tuvo también su capítulo decisivo en la entrevista entre San Martín y Simón Bolívar.

Tras las campañas independentistas, el Regimiento fue disuelto y, décadas más tarde, volvió a ser recreado en 1903 por iniciativa del entonces presidente Julio Argentino Roca. Desde entonces, retomó su papel como escolta presidencial y unidad de ceremonial de Estado, además de mantener viva la tradición y los valores asociados a San Martín.

Actualmente, su histórica sede se encuentra en Palermo y constituye también un lugar abierto al público. Allí se conserva, entre otros elementos vinculados con la historia sanmartiniana, el sable corvo del Libertador.

Pero más allá de los datos históricos, la jornada permitió ver a los Granaderos en una faceta especialmente cercana. El Regimiento cuenta actualmente con seis escuadrones, cuatro montados y dos a pie.

Los escuadrones Ayacucho y Chacabuco cumplen funciones de guardia y escolta presidencial en la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, respectivamente.

Los cuatro escuadrones montados, en tanto, tienen sus propias características. Junín y San Lorenzo cuentan con caballos Silla Argentino; Riobamba se distingue por sus queridos caballos criollos; y Maipú monta ejemplares Cuarto de Milla, reconocidos por su potencia y versatilidad.

“Estamos al servicio de la Nación para todos”, expresó Pereyra al invitar al público a acercarse a los integrantes del Regimiento.

Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió.

Después de la ceremonia, los Granaderos se distribuyeron por la plaza para evitar que todo el público se concentrara en un mismo lugar y permitir que cada vecino pudiera tener su momento de encuentro. Hubo preguntas, conversaciones, saludos y muchas fotografías.

Por un rato, la Plaza Rivadavia dejó de ser solamente un espacio de paso y se convirtió en un escenario donde la historia se hizo presente.

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