Bahía Blanca: primer monumento (en vida) al general José de San Martín
La fundación del fuerte en 1828 fue el primer homenaje en vida que tuvo el general José de San Martín.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Pocos hombres de nuestra historia han sido tan reconocidos como el general José de San Martín. Por cientos se multiplican en nuestro país y América monumentos en su nombre, como así también en ciudades como Nueva York, Tokio, Viena, Berlín, Bruselas y Beijing, entre otras.
El reconocimiento a su figura comenzó a fortalecerse en 1880, con la repatriación de sus restos y la historiografía publicada por Bartolomé Mitre, que lo convirtió, merecidamente, en el Padre de la Patria. Ya en 1862 se había colocado en la actual plaza San Martín de Buenos Aires la primera estatua en su memoria, traída desde Francia, obra de Louis Joseph Daumas.
Sin embargo, el primer homenaje realizado al Libertador no fue en su memoria ni en un aniversario de su fallecimiento: le fue realizado en vida, el año que, exiliado en Francia, celebró sus 50 años de vida. Ese reconocimiento corrió por cuenta del coronel Ramón Estomba en abril de 1828, cuando al establecer el fuerte fundacional de Bahía Blanca, al que tenía instrucciones de llamar Nueva Buenos Aires, decidió bautizarlo como Fortaleza Protectora Argentina.
La designación de Protectora fue tomada por Estomba en referencia al título que se le había asignado en 1821 a San Martín en Perú, cuando se lo nombró Protector de la libertad de ese país, cargo que ejerció durante dos años.
Estomba llevaba siete años presos en las casamatas del Callao, prisionero de los realistas, cuando San Martín lo liberó y lo sumó a su ejército.
Luego de imponerle el nombre al fuerte, que es el que figura en el acta fundacional de nuestra ciudad, Estomba le escribió al ministro de Guerra, Juan Ramón Balcarce, dando cuenta de su decisión y mencionando que de esa manera el el lugar era “un monumento en vida al Padre de la Patria”.
El general al bronce
También fue San Martín el prócer elegido como parte de las celebraciones del centenario de la revolución de Mayo. Más allá de que San Martín no tuvo participación alguna en los hechos de 1810, el 25 de mayo de 1910 fue inaugurada la estatua que hasta hoy se ubica en el parque de Mayo, la primera en su tipo colocada en nuestra ciudad.
Finalmente, en 2006 y por iniciativa del Instituto Sanmartiniano, el Concejo Deliberante promulgó la ordenanza por la cual se declaró a Bahía Blanca como ciudad Sanmartiniana.
Al margen
Una de las historias más singulares de la vida de San Martín fue sin dudas el cruce de los andes, verdadera epopeya llevada a cabo en 1817 y magnificada hasta lo increíble. Fue tal su hazaña que no faltan quienes hasta ponen en duda que se haya verificado, una leyenda urbana comparable en parte a la que cuestiona la verdadera llegada del hombre a la luna.
Lo particular del caso es que San Martín no cruzó los Andes una sola vez, sino que lo hizo en ocho ocasiones. Tres en 1817, dos en 1818, uno en 1819, uno en 1820 y un último en 1823, un año antes de comenzar su exilio.