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Menos nacimientos, menos alumnos: prevén una fuerte caída de la matrícula primaria en Bahía Blanca

Una investigación proyecta que la ciudad perderá cerca de 7400 estudiantes del nivel primario en los próximos años. Especialistas sostienen que el escenario exige adaptar las políticas educativas a una nueva realidad demográfica.

Foto: archivo La Nueva.

Cada vez nacen menos chicos en Bahía Blanca. Ese fenómeno, que ya se refleja en las estadísticas demográficas, empezará a sentirse con fuerza dentro de las aulas en los próximos años. Si las tendencias actuales se mantienen, para 2028 la ciudad tendrá unos 7400 alumnos menos en el nivel primario que en 2023, una caída del 26 % que supera el promedio nacional y que obligará a repensar el sistema educativo.

La proyección surge de una investigación realizada por Francisco Sáenz, becario doctoral del CONICET y auxiliar docente del Departamento de Física de la Universidad Nacional del Sur, junto con Valentina Viego, quien es doctora en Economía.

El trabajo analiza los nacimientos registrados en cada departamento del país y estima cómo evolucionará la matrícula escolar. "Lo que hicimos fue tomar datos de RENAPER y del Ministerio de Capital Humano para proyectar cuántos estudiantes habría en unos años en el nivel primario para cada uno de los departamentos del país", explicó Sáenz a La Nueva.

El investigador detalló que el cálculo parte de una relación directa entre los nacimientos y la escolaridad: "Tenemos como una ventana entre los niños que nacieron hace seis y doce años; todo ese rango son quienes compondrían hoy la matrícula escolar primaria en cada departamento".

Los resultados muestran que nuestra ciudad atraviesa una situación más pronunciada que la media argentina. "Para el caso puntual de Bahía Blanca proyectamos entre 2023 y 2028 una caída porcentual del 26 %, más alta que el promedio nacional. Estamos hablando de un total de 7426 estudiantes menos en el nivel primario, lo que equivaldría con una proyección lineal a 407 cargos docentes menos o a 291 aulas menos", explicó.

El investigador aclaró que no se trata de un escenario hipotético a largo plazo, sino de una transformación que ya comenzó. "En Bahía Blanca en los últimos ocho años se redujo a la mitad la cantidad de nacimientos", contó. Esa tendencia, sostuvo, se observa en prácticamente todo el país, aunque con distinta intensidad.

Según el estudio, entre 2023 y 2028 Argentina perderá más de un millón de estudiantes de primaria. "Estamos hablando de una diferencia de cinco años, de 1.063.000 niños menos en edad escolar", señaló Sáenz. Si se mantuviera la estructura actual del sistema, esa baja implicaría "una reducción de 45.000 aulas y de 71.000 cargos docentes".

Para el investigador, el fenómeno tiene una particularidad inédita. "Nunca había pasado esto antes, salvo cuestiones muy puntuales como plagas, períodos de hambruna o guerras. Ahora parece un fenómeno global", afirmó, al explicar que la caída de la natalidad atraviesa a países con realidades económicas y sociales muy diferentes.

Detrás de este cambio conviven múltiples causas. Para Sáenz, no existe una única explicación. "Hay distintas hipótesis que se han desarrollado desde la academia. Algunas atribuyen en gran parte al éxito de la ley de Educación Sexual Integral, que logró disminuir de manera muy significativa el embarazo adolescente. Otras corrientes también han mostrado el efecto que tiene la realidad económica sobre la planificación familiar". A eso, agregó, se suman cambios culturales que modificaron la manera en que las familias proyectan tener hijos.

El quiebre, precisó, se produjo hace poco más de una década: "Hasta el año 2015 veníamos con incrementos consistentes en la natalidad y, a partir de ahí, comienza a caer cada año de manera muy significativa".

Sin embargo, el investigador advirtió que el descenso de la matrícula no necesariamente debe traducirse en cierres de cursos o recortes de personal. "Si es un problema o una oportunidad, va a depender totalmente de la creatividad de quienes estén desarrollando la política educativa", dijo.

En ese sentido, sostuvo que el escenario podría aprovecharse para fortalecer la calidad de la enseñanza. "No es que una baja en la tasa de natalidad debería implicar de manera lineal una baja en los cargos. Se podría expresar también como una oportunidad para mejorar la calidad educativa", afirmó.

Entre las alternativas mencionó la incorporación de parejas pedagógicas, el refuerzo de equipos de apoyo y una mayor asistencia a estudiantes y docentes. "Lo que tenemos que evitar es que sea una excusa para disminuir el presupuesto educativo. Lo importante sería ver cómo reasignar ese presupuesto de la manera más inteligente posible para lograr la mejora de la calidad educativa. Ese es el gran desafío que tenemos hoy por hoy", manifestó.

Además, Sáenz advirtió que el ritmo de la caída demográfica exige respuestas rápidas. "Hablamos de que las políticas educativas tienen un tiempo de desarrollo de unos diez años aproximadamente. La natalidad argentina no nos está dando tiempo para poder adaptarnos. Hay que tomar decisiones ya", sostuvo.

Como complemento de la investigación, el equipo desarrolló un mapa interactivo que estará disponible en los próximos días y permitirá visualizar la evolución de la natalidad y de la matrícula escolar en los más de 500 departamentos del país. "Estas herramientas son importantes para mediar entre la investigación, el ámbito académico y el ámbito político", explicó Sáenz, quien consideró que facilitar el acceso a la información puede favorecer "la toma de decisiones basada en datos".