"Sueños en señas", el puente para acortar distancias y sumar empatía
El proyecto que se inició hace más de 10 años llegó a las escuelas y la comunidad en general, y se expandió hasta los niveles nacional e internacional, con la participación en recitales. El desafío es seguir su camino y compromiso en la ciudad.
Por Natalia Miguel
Hacer puente y caminar hacia la inclusión es el mayor propósito del grupo “Sueños en señas”.
Inició su actividad en 2015, llevando a las escuelas, a los eventos oficiales y a la comunidad en general, un valioso recurso para derribar la barrera de quienes presentan diferentes situaciones de audición.
La hipoacusia, sordera o deficiencia auditiva, es un trastorno sensorial que consiste en la incapacidad para escuchar sonidos, y que dificulta el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación.
En este contexto, desde este grupo que nació en Punta Alta y se proyectó hacia otras localidades de la región, incluso a nivel nacional e internacional, se busca un mundo más inclusivo: “Creemos en eso y trabajamos para lograrlo”.
“Hace más de 10 años lo hacemos en forma voluntaria y vamos a las escuelas para enseñarle a los chicos la interpretación de los himnos con la lengua de señas, además de ofrecerles charlas de concientización. En particular, fue un anhelo cumplido por mi realidad personal. Soy maestra jardinera y no ejerzo por mi problema de audición (presenta hipoacusia), por lo cual se vio trunca mi carrera. La idea es 'hacer puente' para derribar todos los obstáculos que se nos presentan en la vida cotidiana”, dijo Karina Veñy, impulsora del proyecto.
Comentó que, primero, se llevaron adelante talleres municipales gratuitos, con la apertura a la comunidad. “Siempre fue buena la respuesta de la población porque hay muchas personas que tienen familiares con estas situaciones y no cuentan con los recursos para acceder a talleres arancelados. Así fue como apliqué las fases didáctica y pedagógica y se brindaron los contenidos para mantener diálogos básicos”.
En forma paralela se formó un coro, comentó Veñy, “uno de los pocos que existen en el país, como otra forma de generar inclusión. De esta manera, participamos en recitales con Axel, Soledad Pastorutti y Patricia Sosa”
“Luego nos frenó un poco la pandemia, como a todos, y más tarde, los encuentros del nivel municipal no tuvieron continuidad, como tampoco nuestra intervención en los actos oficiales. No obstante, tratamos de mantener vigente la propuesta y visitamos las escuelas y otras instituciones que así nos requieren, siempre dentro de nuestras posibilidades, sabiendo que somas todas voluntarias. No somos una organización no gubernamental ni tenemos personería jurídica. Hacemos todo ad honorem, con mucho esfuerzo y también con un gran compromiso y dedicación”, mencionó.
Interpretación
La lengua de señas (y no lenguaje de señas, aclaró) no es universal, sino que cada país tiene su propia interpretación ya que depende de las raíces del idioma de cada uno, sostuvo, al tiempo que remarcó que sí existe un alfabeto para todos, que prácticamente no se utiliza, y algunas palabras que fueron pasando de idioma a idioma, como las señas del silencio y mundo.
“Además, hay regionalismos. Nuestro país, que es tan grande, y limita con otras culturas, tiene transiciones en las comunidades de las fronteras. También hay convencionalismos, que son las señas que se forman en base a la necesidad de formar algo en un determinado lugar. Se trata que sea lo más federal posible dentro del país”, explicó.
Insistió, al mismo tiempo, en la importancia de que los más chicos accedan al recurso para convivir de una manera más amena con la población adulta, incluso con sus abuelos o adultos mayores cercanos que por una cuestión biológica suelen perder la audición.
“No es que de un día para otro tendrán que utilizar la lengua de señas, pero sí hay muchas herramientas de la cultura sorda que pueden implementarse en los más jóvenes y en la tercera edad. Como aprendizaje, contamos con gente grande en los talleres que asisten por la necesidad de realizar ejercicios de memoria. Hay que tener en cuenta, en este punto, que la lengua de señas no se puede escribir, solo se aprende por memoria y por motricidad fina. Entonces ayuda en la capacidad motora de las manos y en los hemisferios cerebrales. Aporta a nivel cognitivo y lo principal en la comunicación”.
“Siempre brindamos los talleres con el corazón porque son realmente muy positivos para las personas desde muchos puntos de vista. Sería además interesante que se pueda aplicar en las escuelas como materia. De hecho, hay provincias que ya lo hicieron, una vez que se promulgó la Ley General de Lengua de Señas, que invita a incorporar el recurso en las escuelas y a que haya más intérpretes en lugares públicos, como hospitales, policía, bomberos y atención al público”.
Recordó, por otro lado, que hace poco tiempo, estuvieron presentes en la Casa del Docente para enseñar la nueva versión del Himno Nacional Argentino y “siempre mantenemos las expectativas para ampliar nuestra actividad hacia otros espacios, sosteniendo el firme propósito con el cual se generó a nivel local, que es acercar el mundo de los oyentes con el mundo de los sordos, impulsar empatía y acortar distancias”, dijo Veñy, quien también forma parte del grupo Metamorfosis, que funciona en el edificio del ex Sanatorio Punta Alta.
“Ambas actividades comencé a llevarlas adelante cuando se me presentó un problema de salud y necesitaba ocupar mi tiempo y darle un sentido valioso al camino recorrido. Me ayudó a superar cada una de las instancias del cáncer y, por eso, en particular, tienen una gran importancia e implican para mí un gran desafío y compromiso”.
Nuevo taller
Veñy comentó en el próximo mes de agosto ofrecerán un taller de LSA en la biblioteca de la Sociedad de Fomento Barrio Parque San Martín (9 de julio 1051).
Se tratará de un curso arancelado de 3 meses de duración.