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Inaugura la Bienal Nacional de Arte en el Museo de Arte Contemporáneo

Organizada por 2Museos, la muestra abre hoy a las 19 en el Museo de Arte Contemporáneo y podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 6 de septiembre.

Ayer fue la visita guiada en Museo de Arte Contemporáneo. Inaugura hoy.

Hoy, a las 19, el Museo de Arte Contemporáneo (Sarmiento 450) inaugura la Bienal Nacional de Arte 2026, organizada por 2Museos —Bellas Artes y MAC— bajo la órbita del Instituto Cultural de la Municipalidad de Bahía Blanca. La exposición podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 6 de septiembre.

El eco de un sonido que jamás se produjo, título que da nombre a esta edición, propone un eje tan simple como incómodo: cita, versión y copia no son categorías estables. Lo que en un contexto se lee como homenaje, en otro puede leerse como plagio; lo que se presenta como origen puede ser apenas un eco. Toda creación es en parte colectiva: nada se crea en el vacío, y repetir y variar son operaciones básicas y fundantes tanto del arte como de la vida cotidiana.

Homenaje, devenir, apropiación crítica, plagio o tradición: la Bienal Nacional de Arte 2026 reúne proyectos que habitan esa zona de inestabilidad, sin resolverla. Obras donde la autoría es un efecto, no un origen; donde la cita y la invención remiten una a otra.

La convocatoria, abierta entre marzo y mayo, recibió 242 proyectos de artistas y colectivos de 22 provincias y 84 ciudades de todo el país: desde San Salvador de Jujuy y Resistencia hasta Río Grande, pasando por Mendoza, Neuquén, Rosario, Bariloche, Mar del Plata, Córdoba, La Plata, Buenos Aires y, por supuesto, Bahía Blanca. El jurado —integrado por Mariana Pellejero (artista, Mar del Plata), Federico Ruvituso (director del Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Pettoruti”, La Plata) y Celeste Caporossi (galerista y gestora cultural, Bahía Blanca/Villa Ventana)— seleccionó nueve proyectos para exhibir en el MAC y otros tres que se desarrollarán como acciones y talleres durante los meses de la muestra.

Entre instalación, escultura, pintura, robótica, cerámica, archivo y performance, las obras elegidas abordan la memoria, el territorio, la reconstrucción, el vínculo entre naturaleza y tecnología y las formas que hoy toman la copia y la circulación de las imágenes. Varias proponen, además, que el público participe activamente de la experiencia.

Los nueve proyectos seleccionados para la muestra son:

Mi cama y la catástrofe, de Silvina Lischinsky (Bahía Blanca)

Ensayo para filtrar un río, de Erick Pertile (Puerto Tirol, Chaco)

Proyecto biomímesis, de Milagros Waigadt (Costa Grande, Entre Ríos)

Monumento a Dan Flavin (Acto I), de Fran Stella (Olivos, Buenos Aires)

Movimientos de mínima materia, del Colectivo La copia —Montaldo, Fernández y Pontón— (San Fernando, Buenos Aires)

Rescate, del Colectivo SinSaberlo —Fasani, Toro, Barbará, Galante, Conde, Vega, Murat, Galassi y Rodrigo— (Buenos Aires y Bahía Blanca)

Cornucopia [ATLAS], de Laura Ojeda Bär (CABA)

Mesita, de Franco Palioff (CABA)

Carro Blanco 1990-2003-2026, de Pilar García y Valentín Quintaié (Mar del Plata)

Las acciones y performances que acompañarán la muestra son:

Contraimagen, de Flor Capella (CABA)

Gente que dice que no sabe dibujar, de Pablo Ramborger (La Plata)

Sin título, de Paula Giorgi, Agustina Girardi y Corina Arrieta (La Plata)

Un anticipo de lo que se verá en sala

Dos de los proyectos tienen firma bahiense y vuelven, desde poéticas distintas, sobre la catástrofe climática que atravesó la ciudad en marzo de 2025. Rescate, del Colectivo SinSaberlo —que integran, entre otros, las bahienses Andrea Fasani y Patricia Galassi—, parte de la imagen de las bibliotecas inundadas para pensar la cita como un acto de salvataje: los libros, portadores de la memoria de un pueblo, aparecen convertidos en cerámica o cubiertos de barro, mientras la escritura, al copiarse y reescribirse, insiste en sostener esos fragmentos frente a su posible pérdida.

Mi cama y la catástrofe, de Silvina Lischinsky, dialoga con dos hitos del arte contemporáneo: el Carro blanco de la argentina Liliana Maresca (1990) y Mi cama de la británica Tracey Emin (1999). Trasladadas al presente bahiense, esas poéticas adquieren una dimensión situada: la cama deja de ser un espacio de confesión íntima para convertirse en un territorio sepultado por el residuo de la ciudad, donde la vulnerabilidad psíquica y la territorial se funden en una misma catástrofe.

En un guiño que parece confirmar el eje de esta edición, otro de los proyectos seleccionados cita la misma obra de Maresca. Carro Blanco 1990-2003-2026, de Pilar García y Valentín Quintaié (Mar del Plata), reúne en una vitrina el material de archivo sobre la pieza original y una reconstrucción realizada a partir de esos registros —dos tiempos de una misma obra puestos a dialogar—, para pensar el papel de los archivos y las instituciones en la construcción de la memoria del arte.

Entre las propuestas que invitan a la participación, Monumento a Dan Flavin (Acto I), de Fran Stella, cita los monumentos de las vanguardias del siglo XX pero reemplaza su monumentalidad por una estructura de materiales de descarte, frágiles y cotidianos: a lo largo de la muestra, las intervenciones del público completan —y transforman— la cita en una cartografía abierta de deseos y propuestas.

MAC, Sarmiento 450, Bahía Blanca. Entrada libre y gratuita. Más información acá.