El Museo Carlos Gardel rescató una pieza única: la fonola Aconcagua
“Se trata de una maquinaria que se destaca por su rareza y complejidad mecánica”, dijo el Ing. Elec. Carlos Benítez, director de la institución.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“Se trata de una pieza excepcional, ya que en el país actualmente existen dos en funcionamiento: una en la provincia de Córdoba y la otra es la que hemos reparado en Bahía Blanca”.
El Ing. Elec. Carlos Benítez, director del Museo de Radios Antiguas Carlos Gardel, se refiere a la máquina fonola, de marca Aconcagua de 16 bandejas transformada en una de 10 y rebautizada fonorockola Benschultt, que pasó a integrar el inventario de la institución de Laprida 268.
El trabajo reafirma el esfuerzo por preservar el patrimonio cultural y técnico de la ciudad y la región con este hallazgo que se destaca por su rareza y complejidad mecánica.
“La encontramos en un campo de la localidad de Saavedra. La retiramos de un museo de allí, que está a cargo de Mario Aller y quien la tenía por pedido de Paula Dupré. Ella fue quien finalmente nos la cedió”, relató Benítez sobre el estado original del equipo.
Esta marca tiene un valor histórico particular para la industria argentina, ya que se producía en la ciudad de Mendoza y, según el director de la entidad, “fue la única fábrica en la Argentina que las hacía en serie”.
Benítez explicó las diferencias fundamentales entre esta pieza y las versiones importadas que dominaron el mercado en las décadas de 1950 y 1960.
Sistema de bandejas múltiples
Mientras que las rocolas estadunidenses utilizaban una sola bandeja giradiscos que buscaba el disco seleccionado, la fonola Aconcagua posee un sistema de bandejas múltiples.
“La que tenemos es mucho más antigua. La original tiene 16 bandejas y nosotros pudimos arreglar 10”, detalló Benítez, subrayando que al insertar una ficha se activa directamente la bandeja teledirigida para la canción elegida.
“El proceso de reparación fue arduo debido a que son elementos muy viejos y con un mecanismo muy distinto a lo que es un Winco, lo que impidió restaurar las seis bandejas restantes, que fueron cubiertas estéticamente con una fotografía”, detalló.
La recuperación —que contó con el apoyo de Carlos Schultteis, quien también hace tareas de restauración— demandó dos meses, que incluyeron desde el traslado y el armado de una tarima especial hasta un profundo trabajo de carpintería y mecánica.
“Tuvimos que encolarla toda; estaba desvencijada y rota”, describió el director, quien también mencionó que fue necesario masillar la caja de madera, sellar grietas, pintar y reforzar la base con ruedas, ya que el mueble es muy pesado.
Para Benítez, este logro va más allá de la simple reparación de un objeto.
“Todo sea por la cultura técnica de Bahía Blanca y por la pasión nuestra de recuperar máquinas destruidas y arreglarlas para que la gente las conozca”, aseguró.
La fonorocola se presentó recientemente en Laprida 268 junto a una recopilación fotográfica de la secuencia de arreglo, que culminó con una demostración práctica. Quien descorrió la manta para inaugurar la máquina fue la reconocida locutora María Palma Nazzaro, a quien acompañó Raúl Degásperi.