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Un Licenciado en Ciencias de la Computación, con el mejor promedio

Manuel Lagos fue el egresado más destacado de la 417ª Colación de Grados. La entrega de diplomas se realizó en el Aula Magna, de avenida Colón 80.

Un total de 203 egresados de 53 carreras recibieron su diploma en el acto, que se dividió en cuatro turnos. Fotos: Prensa UNS

Un flamante Licenciado en Ciencias de la Computación resultó el mejor promedio en la 417ª Colación de Grados de la Universidad Nacional del Sur.

Manuel Lagos obtuvo 9,79 puntos de promedio y se convirtió en el egresado más destacado del acto que tuvo lugar ene el Aula Magna de avenida Colón 80.


Manuel Lagos junto a su madre y abuela del corazón.

El listado completo es el siguiente: 

Doctor en Química: Fernando Javier Lorenzo, Hugo Sebastian Steingruber y Verónica Volpe.

Magíster en Ciencias Agrarias: Daiana Susana Huespe.

Ingeniero Agrónomo: Juan Francisco Alconcher, Iñaki Antía, Sebastián Cameroni, Manuel Cutrin, Juan Segundo Favre, Milagros González, Gustavo Emanuel Gonzalía, Tomás Méndez Díaz, Franco Pallavicini, Lucas Rangone Bonetto, Giuliano Sensini y Martín Vayra.

Ingeniero en Sistemas de Información: Martina Asteasuain, Ignacio Joaquín Dotta, Genaro Martín García, Matías Luciano García, Thomas Maximiliano Mintzer y Juan Ignacio Sánchez.

Licenciado en Ciencias de la Computación: Simón Ezequiel Fredes Hadad, Manuel Lagos y Laureano Ramírez.

Licenciado en Filosofía: Haedo Guadalupe Thogersen.

Licenciado en Letras: Verónica Mariel Sacristán.

Profesor en Historia: Juan Valentín García Dómina y Sebastián Rodríguez.

Profesor en Letras: Lucas Nicolás Quiroga y Patricia Luján Wilhelem.

Ingeniero Químico: Matías Jesús Cepeda, María Paz de Angelis, Juan Cruz Garro, Lara Magalí Liendaf, Carola Otero, María Victoria Széliga y Melina Weingart.

Ingeniero en Alimentos: Agustina Percaz.

Licenciado en Ciencias Ambientales: Alejo Matías Recio y Juan Zerfus.

Licenciado en Química: Camila Alejandra López Fuentes.

Profesor en Química: Cintia Verónica Ils.

Profesor en Química de la Enseñanza Media: Viviana Magdalena Vidal.

Técnico Químico Universitario: Alma Nazarena Araneda, Tabita Mariana Buzzai Cavasin, Cielo Berenice Costantino, Facundo Nicolás Lema, Juan Pablo Mielgo, Brisa María Rodríguez, Denisse Rodríguez y Agustina Soledad Schwaller.

Magister en Ingeniería Eléctrica: Leandro Ezequiel Borgnino.

Especialista en Gestión de Recursos Humanos: Maite Iñurrategui, Mariel Stefanía Lacamoire y Flavia Elizabeth Martín.

Especialista en Economía y Gestión de los Servicios de Salud: María Eugenia Mena Dusserre.

Contador Público: Candela Sol Agüero, Pablo Ezequiel Aldarez, Macarena Alonso, Evelyn Sofía Delmau, Marcos Federico Dumrauf, Giuliano Costanza Flores, Franco Gilioli, Manuel Hirigoyen, Karen Leonhardt, Camila Lombardi, Martina Inés López, Franco Raúl Marozini, Giuliana Denise Monti, Valentina Mailén Mosconi, Camila Murillas, Marco Muñoz Abdala, Mariano Gastón Riquelme Ludwig, Ayelén Ada Florencia Sosa, Giuliana Lucía Verdinelli y Milagros de Andrés.

Licenciado en Administración: Aldana Belén Fogelman, Jerónimo Guillermo Frizza Salinas, Guido Goldberg y Constanza Pelegrina Carrin.

Licenciado en Ciencias de la Educación: Ailen Pilar Bigi, Isabella D’Aloisio, Abril Rasmunsen y Anabella Marisol Traverso.

Profesor de Educación Primaria: Estefanía Civaroli.

Licenciado en Economía: Guillermina Noemí Ballesteros, Juan Martín Banderet, Agustina Cané, Renata Coletta, Celina Costa, Arceo Octavio D’Amico, Lucas Alberto Fernández, Zoe Lavigne y Ricci, Ailén Agustina Panis y Camila Abril Sandoval.

Licenciado en Física: Cesar Carlos Ventura.

Licenciado en Geofísica: Oriana Belén Menghini y Lucas José Ocampo

Ingeniero Electricista: Gonzalo Iván García.

Técnico Universitario en Sistemas Electrónicos Industriales Inteligentes: Augusto Long, Matías Ignacio Paredes y Franco Szczytow.

Doctor en Geología: Giselle Choque.

Especialista en Derecho Empresario: Carla Paola Pons.

Especialista en Derecho Penal: Fernando Gabriel Delgado y Elisa Trinchin.

Especialista en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia: Pillmaiquén Lirio González.

Abogado: Exequiel Gerardo Aguiar, Rocío Gimena Aquino, María Isabel Arias, María Guadalupe Berne, Camila Botero, Abril Luisa Canitrot, Axel Nahuel Cenzual, Constanza de Mónaco, Francisco Diego Jordán, Araceli Denise Lambertini, Guido Pereyra, Bianca María Pinotti Lescano, Nahuel Darío Rodríguez, Pamela Palmira Sepúlveda, Martín Tellería y Martina Serena Yametti.

Licenciado en Seguridad Pública: Luciano Antonio D’Isanto, María de los Ángeles Fernández Lana, Carlos Donato Abdón González, Yamila del Rosario Luján, Solange Andrea Medina, Roberto Orlando Olave, Carmen Olivera, Sonia Soledad Palacios y Claudia Elizabeth Ramos.

Arquitecto: Florencia Hilén Báez, Alma Cataldo, Mercedes Sáenz, Melisa Aldana Schapper y Rocío Squadroni.

Licenciado en Oceanografía: Juana Ariela Pereyra.

Licenciado en Turismo: Catalina Alonso Pisto, María del Cielo Cernadas Arduin, María Victoria Giampieri y Bianca Rastelli.

Profesor en Geografía: Juana Victoria Buscarini y Carlos Ezequiel González.

Licenciado en Ciencias Geológicas: Valentín Alfano e Ignacio de Lera.

Técnico Universitario en Medio Ambiente: Gianella D´Annunzio y Abril Maldonado.

Doctor en Biología: Exequiel Gonzalo Alonso.

Doctor en Geografía: Belén Moretto.

Doctor en Letras: Macarena Junquera.

Bioquímico: Ana Laura Canelo, María Dolores de Marco, Bruno Oscar Maser, Germán Nicolás Pereyra y Sofía Elisabet Pérez.

Farmacéutico: Micaela Abad, José León Duarte, Johanna Vanesa Farret Urruti, Gimena Moretto, Gabriel Eduardo Román, María Jimena Serris y Mirta Adriana Vera.

Licenciado en Ciencias Biológicas: Amaury Hevia y Abel Eduardo Pontoriero.

Enfermero: Carola Danesa Altamirano Oyarzo, Claudio Imanol Barrías, Valentina Contreras, Brenda Itatí Espinola, Luana Milena Sacne y Mayra del Carmen Vilte.

Licenciado en Enfermería: Katia Yasmin Ramírez Cisterna, Jennifer Soledad Rivas, Jesica Yamila Roldán, Noelia Natalí Splett y Agustina Belén Weisser Chávez.

Técnico Universitario en Acompañamiento Terapéutico: María Victoria Antinori, Karen Soledad Carreño, Valentina Oriana Fernández Tejada, María Laura Gutiérrez Dávila, Noah Kailani Maisterrena, Josefina Pascal Jiménez, María José Saizar y Leonel Salas Kent.

Ingeniero Civil: Camila Campagne, Luis Ariel dal Piva Schwab, Mohamed Yamil Hossin Direne, Ángel Estévez y Camila Pelizario.

Ingeniero Industrial: Candela Aranda, Antonella Butassi, Juan Ignacio Caivano, Camila Castellano, Alan Micael González Galarza, Bautista Heguy, Tomas Larrere, Juan Cruz Mondino, Pedro Salicioni y Julieta Nicole Tumoletti Farah.

Ingeniero Mecánico: Julián Darío Dimaschow Stábile, Santiago Pascuali y Francisco Jesús Patti.


Fernando Lorenzo recibió de manos del Doctor Daniel Vega el Premio “Fanny Fideleff de Nijamkin” al mejor doctorado en Química 2025, tras obtener 9,88 puntos de promedio.

"La universidad nos prometió una educación, pero lo que nos dio fue una comunidad"

Thomas Mintzer, Ingeniero en Sistemas de Información

Qué cosa increíble estar hoy acá. Si miramos hacia atrás, parece que fue ayer cuando entramos por primera vez a la universidad, perdidos, buscando un aula y cargando una mochila llena de expectativas y, por qué no, de bastante miedo. Hoy esa mochila pesa diferente. Está llena de noches en vela, de termos de mate, de materias que creímos que nunca íbamos a aprobar y de un crecimiento que va mucho más allá de un título universitario.

La universidad nos prometió una educación, pero lo que realmente nos dio fue una comunidad. Aprendimos tanto en las aulas como fuera de ellas: en los pasillos debatiendo antes de un examen, en las frustraciones cuando un proyecto no salía y en la euforia colectiva al ver nuestro nombre en la lista de aprobados. Nos transformamos. No somos las mismas personas que cruzaron esa puerta hace unos años; hoy somos profesionales con voz propia.

Este logro no es solo nuestro. Queremos agradecer a los profesores que nos desafiaron a pensar y no solo a memorizar, y que tuvieron la paciencia de guiarnos. Pero, de manera muy especial, gracias a nuestras familias y amigos. A quienes nos aguantaron el mal humor en las épocas de finales, a quienes nos prepararon un plato de comida cuando no teníamos tiempo ni de respirar, y a quienes creyeron en nosotros cuando nosotros mismos dudábamos. Este título también les pertenece.

Lo hermoso de este grupo es que somos un caos hermoso de distintas carreras. Acá hay futuros contadores y administradores que pasaron años estresados por un balance que no daba; arquitectos que no duermen desde el 2022 porque "hay que entregar una maqueta"; ingenieros que hablan un idioma que nadie más entiende; y licenciados en letras que tendrán que conseguir que los chicos de hoy lean.

Y ahora nos toca mirar hacia el futuro laboral que nos espera, ese maravilloso e incierto lugar donde, según los expertos, competiremos por un puesto de trabajo contra una inteligencia artificial que no duerme, no toma café y, para colmo, redacta correos mejor que nosotros. No se preocupen, amigos, porque si algo nos enseñaron estos años de carrera es a resolver crisis de último minuto con pura creatividad humana (y un poquito de pánico). Así que, mientras los algoritmos se encargan de las tareas monótonas, nosotros nos dedicaremos a lo que realmente importa: convencer a nuestros futuros jefes de que nuestro carisma, nuestra intuición y nuestra capacidad para improvisar cuando todo falla valen muchísimo más que un procesador de última generación. ¡Que tiemble ChatGPT, porque acá salimos los verdaderos profesionales!

Terminar la carrera no es llegar a la meta; es solo cambiar de punto de partida. Salimos a un mundo complejo, cambiante y lleno de incertidumbres. Empezamos sin IA, y miren donde estamos y a donde vamos, pero si algo nos enseñó esta casa de estudios es a adaptarnos, a cuestionar y a no rendirnos. No busquemos solo el éxito individual; usemos lo que aprendimos para generar un impacto real a nuestro alrededor. Así que felicitaciones, graduados. Lo logramos. Muchas gracias.

"Toda la vida voy a estar agradecida con la universidad"

Abril Rasmunsen, Licenciado en Ciencias de la Educación

Es un gran honor y una gran responsabilidad estar acá como representante de nuestras graduadas y nuestros graduados.

Y es un gran desafío, porque esta representación implica intentar recopilar todas nuestras voces sobre lo que significa haber sido estudiantes de la Universidad Nacional del Sur y, sobre todo, ser hoy graduadas y graduados de la universidad pública.

Ahí es donde me propuse enfrentar este desafío buscando alguna especie de hilo conductor entre nuestras experiencias y nuestras trayectorias que sin duda han sido muy variadas. Y me encontré muchas cosas que nos unen a todos los que estamos acá presentes.

En primer lugar, nos une el hambre de conocimiento que nos hizo empezar a embarcarnos en esta aventura que fue -y es- convertirnos en profesionales. La búsqueda de saber, de querer conocer, de crear, de transformar.

Nos une la incertidumbre y las ansias de lo que fue ir convirtiéndonos en adultos. A algunos de nuestros colegas se les sumó una doble dificultad: venir de sus casas fuera de Bahía y aprender a defenderse solos, con todo lo que la palabra implica. A otros, el peso de ser primera generación de universitarios, con miedos y expectativas -propias y ajenas-. Otros, tener que sostener una familia y un -o más de un trabajo- mientras transitaban la carrera.

También nos une el deseo de salir de nosotros mismos, de vernos diferentes, de aprender con otros, de conocer otras realidades, de traer logros a nuestras familias, de compartir con amigos, el placer de aprender a pensar, construir valores, de entregar un pedazo de nuestro corazón en cada nueva interacción.

Hay otra cosa que también nos une: el haber elegido la universidad pública.

Y no es una decisión aleatoria. Haber elegido esta institución para desarrollarnos implica creer en lo comunitario, lo colectivo. En lo que alguien hizo antes que yo y en lo que voy a dejar para los demás.

No tengo dudas de que, a lo largo de nuestras trayectorias, pudimos entender, reconocer y vivir el valor de nuestra universidad: esta convicción de su prestigio, de su compromiso, del lugar que ocupa en nuestras vidas y del lugar en el que nos posiciona hoy como profesionales.

Es gracias a la universidad, a nuestros docentes, compañeros, familias, amigos, que somos lo que somos hoy.

Y como digo que hay muchas cosas que nos unen, más de las que creeríamos, me voy a permitir ser autorreferencial, pero es que tengo muchas cosas que agradecerle a la universidad.

La universidad pública, específicamente la Universidad Nacional del Sur, me dio formación, que hoy se convierte en título de grado. 

Me dio becas de investigación, para despertar una pasión que no conocía. Me dio viajes de estudio y a su vez la posibilidad de un intercambio. Con ello, me permitió tener mi primer viaje en avión y entender el valor de nuestra universidad en el mundo, el vínculo que tiene con nuestra sociedad y el lugar que nos da como estudiantes en todas sus decisiones. 

Me acercó también a mi trabajo actual, mediante el cual sigo explorando y desarrollando mi formación, pero, sobre todo, me dio las herramientas para sostenerlo y crecer sin límites.

En pocas palabras, nos dio posibilidades de conocer y crecer, de sentirnos parte de un presente en el que podemos crear, en el que somos productores de conocimiento. Reconocernos sujetos activos es reconocernos como sujetos políticos. Nos permitió y permite ser parte de algo mucho más grande, de ser parte de su historia. 

Y esto es mucho más de lo que yo había podido imaginar antes de empezar a estudiar. Toda la vida voy a estar agradecida con la universidad.

Y eso sé que también une a todos nosotros.

Por todas estas razones, y por las alegrías que nos ha dado esta universidad, mi deseo hoy es invitarlos a defenderla siempre. Usemos nuestra convicción como motor y con responsabilidad. Defendámosla para que las personas que vengan de ahora en adelante no tengan lo mismo que nosotros, sino que tengan más, muchísimo más, porque la universidad es de todos y lo público permite que todos veamos el sol. Muchas gracias.

"Este título es un logro profundamente colectivo"

Carmen Olivera, Licenciatura en Seguridad Pública

Es un honor inmenso estar hoy acá, en representación de mis compañeros y compañeras de la Licenciatura en Seguridad Pública de la Universidad Nacional del Sur. Si miramos hacia atrás, a aquel primer día en que nos inscribimos y prendimos la pantalla por primera vez, parece que hubiera pasado una eternidad, y a la vez, un suspiro. Hoy cerramos una etapa, pero lo que nos llevamos grabado en el pecho nos va a acompañar toda la vida.

Este título que hoy nos entregan es un logro profundamente colectivo. Detrás de cada uno de nosotros hay una red de contención invisible pero indestructible. Nuestras familias. Esas que nos bancaron los días de mal humor antes de un final, las que nos brindaron el silencio en la casa para que podamos concentrarnos, las que nos cebaron mates mientras la pantalla de la computadora nos iluminaba la cara, y las que convivieron con la incertidumbre y el miedo cotidianos de nuestra profesión. Este logro les pertenece tanto a ustedes como a nosotros. Gracias por ser nuestro refugio y por no dejarnos bajar los brazos.

Para la gran mayoría de los que nos graduamos hoy, este camino tuvo una doble exigencia, un doble orgullo: el esfuerzo diario de trabajar y estudiar, de ser policías y estudiantes universitarios al mismo tiempo, sosteniendo una carrera a la distancia.

Sabemos perfectamente lo que significa salir de una guardia agotadora, de patrullar las calles, de poner el cuerpo frente al conflicto social, y —en lugar de volver a casa a descansar— prender la computadora para cursar o rendir un parcial. Transformamos los comedores de nuestras casas, las cocinas o los rincones de una dependencia policial o un patrullero en aulas virtuales.

Nos devoramos apuntes en PDF con los ojos cansados, pero con la cabeza despierta. Entendimos en carne propia que la seguridad no es solo una cuestión de fuerza o de reacción, sino de conocimiento, de estrategia, de empatía y de una profunda formación democrática. Elegimos el camino difícil: el de cuestionarnos, el de formarnos para gestionar el conflicto y el delito con herramientas científicas y humanas. Así quizás la sociedad deje de repetir “estudiá, no seas policía!”.

Andar este camino de manera virtual no nos hizo menos universitarios; al contrario, demostró el tamaño de nuestra fuerza de voluntad. Y todo esto fue posible por un pilar fundamental de nuestra patria: la Educación Pública.

No podemos, ni queremos, ser indiferentes al contexto en el que hoy nos estamos recibiendo. Nos toca graduarnos en una época sumamente difícil, marcada por la incertidumbre y por un doloroso proceso de desfinanciamiento por parte del gobierno de turno hacia nuestras universidades nacionales. Por eso, que hoy estemos acá, con aulas que se sostuvieron a pesar de todo, no es solo una celebración; es un testimonio de resistencia y de superación.

Hoy queremos agradecer especialmente a la Universidad Nacional del Sur. A sus docentes, directivos y trabajadores no docentes, que en este escenario tan adverso la siguieron remando para que las plataformas funcionaran, para que las clases se dictaran y para mantener la excelencia a la distancia.

Gracias por demostrarnos que el acceso al conocimiento es un derecho del pueblo. La Universidad Nacional del Sur nos dio el espacio para pensar la seguridad pública desde la justicia y el respeto absoluto a los derechos ciudadanos.

Compañeros, la responsabilidad que asumimos hoy es gigante. Llevar este título universitario no es un privilegio para guardarlo en un cuadro; es un compromiso ético con la sociedad que nos confía su cuidado. Nos formamos para jerarquizar nuestra profesión, para demostrar que detrás del uniforme hay profesionales capaces de entender la complejidad social, de liderar con el ejemplo y de actuar con la palabra y la ley antes que con la fuerza. 

Nos formamos en una universidad pública, laica, gratuita y de calidad. El verdadero deber empieza mañana: devolverle a los ciudadanos, con nuestro trabajo profesional, íntegro y humano, todo lo que el esfuerzo del pueblo argentino invirtió en nosotros.

Defendamos siempre este faro de luz que es la universidad pública. Felicitaciones, Licenciados. ¡Lo logramos!

"Hoy cerramos una etapa muy importante, pero también abrimos una nueva"

Agustina Weisser,  Licenciada en Enfermería

Muy buenas tardes a todos los aquí presentes, autoridades, docentes, familiares, amigos, a quienes nos acompañan a través de las plataformas virtuales y especialmente a mis compañeras y compañeros hoy graduados.

Es un gran honor estar hoy aquí y tener la oportunidad de compartir este momento tan especial con ustedes. Nos encontramos reunidos para celebrar uno de esos momentos que quedan grabados para siempre en la memoria y en el corazón. Un momento que durante mucho tiempo imaginamos, y que hoy finalmente se convierte  en realidad.

Llegar hasta aquí significó mucho más que aprobar exámenes o cumplir con un plan de estudios. Fue aprender a seguir adelante cuando aparecían las dificultades, levantarnos después de cada tropiezo y confiar en nosotros mismos incluso en los momentos de mayor incertidumbre.

Cada uno de nosotros recorrió este camino de manera diferente. Algunos debieron dejar sus hogares y adaptarse a una nueva ciudad. Otros combinaron el estudio con el trabajo. Muchos atravesaron situaciones personales difíciles, momentos de cansancio, dudas y sacrificios. Pero hoy, más allá de nuestras historias individuales, compartimos una misma alegría: haber llegado hasta aquí. 

Y por eso este logro no pertenece únicamente a quienes hoy recibimos un diploma. Este logro es también de todas las personas que caminaron junto a nosotros. A nuestras familias, por ser nuestro refugio en los momentos difíciles, por alentarnos cuando las fuerzas faltaban y por creer en nosotros incluso cuando nosotros mismos dudábamos. Su amor y sacrificio fueron esenciales para que nos encontremos hoy aquí.

A nuestros amigos y amigas, que comprendieron nuestros horarios imposibles, y que celebraron cada pequeño avance como si fuera un logro propio. A nuestros compañeros y compañeras, con quienes compartimos horas de estudio, nervios antes de los exámenes, trabajos interminables, mates, risas y también frustraciones. Gracias por la solidaridad, por los apuntes compartidos, por las palabras de aliento y por demostrar que el camino se vuelve mucho más llevadero cuando se transita acompañado. Muchos de ellos se transformaron en amistades que llevaremos con nosotros para toda la vida.

A nuestros docentes, por transmitirnos conocimientos, pero también por enseñarnos a pensar, a cuestionar, a crecer y a comprender la responsabilidad que implica la profesión que hemos elegido.

Y hoy también quiero recordar especialmente a quienes nos acompañaron durante este recorrido y ya no están físicamente con nosotros. Aunque sus lugares permanezcan vacíos, su amor, sus enseñanzas y su recuerdo viven en cada uno de nuestros logros. Estoy segura de que, de alguna manera, también forman parte de esta celebración.

La universidad nos deja mucho más que una formación profesional. Nos deja experiencias, amistades, aprendizajes y valores que nos acompañarán para siempre. Nos enseñó que el conocimiento tiene verdadero sentido cuando se pone al servicio de los demás y cuando contribuye a construir una sociedad más justa, más inclusiva y más humana.

Por eso, en un día tan especial como este, es imposible no reconocer el enorme valor de la universidad pública. Porque detrás de cada graduado hay una historia de esfuerzo, de sueños y de oportunidades. Gracias a una educación pública de excelencia, el sueño de muchos se hace posible.

Hoy cerramos una etapa muy importante, pero también abrimos una nueva. A partir de ahora llevaremos con nosotros la responsabilidad de ejercer nuestras profesiones con ética, compromiso y sensibilidad.

Que nunca olvidemos el camino recorrido, las personas que nos ayudaron a llegar hasta aquí y los sueños que nos impulsaron a seguir adelante. Felicitaciones a todas y todos los graduados por este logro tan merecido.

"Seguramente han sido años de mucho esfuerzo personal y familiar"

Raúl Menghini, decano de Ciencias de la Educación 

Finalmente, llegó el día! Pasó la evaluación de la última materia, pasaron los bocinazos, los carteles, las fotos con compañeras/os, amigas/os y familia, las corridas por las calles, los festejos, etc. Y hoy siguen festejando, pero en este acto institucional, con otras características y otra liturgia.

Cada festejo con bocinazos nos recuerda que alguien se recibió, que llegó a la meta. Le recuerda a la sociedad que la universidad está viva, cumpliendo una función social fundamental. Estos días cuando pregunté a las alumnas qué les decían los bocinazos que escuchábamos, dijeron: “Hay futuro”, “la acompañan”. Los acompañaron durante la carrera y también en la última materia y hasta hoy aquí. 

Los bocinazos pueden ser entendidos como un ritual de pasaje, con cierta marca de identidad en la comunidad universitaria: dejan de ser estudiantes y se transforman en graduados, profesionales. Dice la IA que en este ritual “amigos y familiares manchan al egresado (con harina, huevos, pintura) y lo pasean en auto o camioneta tocando bocina para anunciar el logro a la comunidad”. Y agrega que “En ciudades universitarias, los estudiantes que terminan su carrera realizan caravanas por el centro tocando bocina. Anuncian a la sociedad que hay un nuevo profesional”.

Bocinazos, rituales, anuncios, logros. En definitiva, cada bocinazo puede ser interpretado también como un acto de resistencia, la respuesta colectiva, política, pública, ruidosa, marcada por la alegría y el festejo, frente a aquellos que quieren ahogar y acallar a las universidades públicas. Festejo que se expande socialmente, para recordar a todos lo que implican los estudios universitarios y obtener un título profesional; y también recordar a las autoridades nacionales el valor que todos los argentinos le otorgamos a la universidad como institución fundante y pilar de la sociedad, como institución pública, democrática, gratuita, inclusiva que forma a las/os profesionales que necesita para su desarrollo (en la salud, en la educación, en la justicia, las obras de ingeniería, la informática, etc, etc.). 

Y este acto institucional es continuación de aquellos festejos y bocinazos de la aprobación de la última materia. Realizadas las revisiones de la historia académica de cada una/o, ahora la universidad está en condiciones de certificar el título que van a recibir en unos minutos. Día de fiesta institucional, colectivo, público, por los logros individuales, pero también por los logros institucionales: porque la universidad sigue formando e investigando y por ello también es un acto de resistencia institucional, que demuestra que ha valido la pena el uso de los recursos públicos que se han afectado a la formación de profesionales y a la formación de ustedes en particular.

La colación de grados se convierte en un acto que implica un cierre y una apertura. Fin y comienzo. Están en un momento de bisagra entre darle cierre a esta etapa de formación inicial y comenzar una nueva etapa en lo laboral o continuación de los estudios. También es un momento ideal para tomarse un minuto, hacer memoria y volver al momento en que eligieron la carrera (o cambiaron), los motivos, los deseos, las expectativas. Desde ese entonces hasta hoy seguramente recuperan algo de aquellas motivaciones iniciales, pero es muy posible que hayan ido incorporando otras al ir conociendo los gajes de la profesión. 

En ese recorrido por la vida estudiantil, vendrán a la memoria las primeras clases, los primeros aprobados y desaprobados, el estudio con otras/os, las noches sin dormir, las actividades personales y sociales suspendidas con motivo del estudio, el apoyo de la familia y amigos, los compañeros/as que no lograron concluir los estudios, etc, etc. Seguramente han sido años de mucho esfuerzo personal y familiar, y allí familia y amigos haciendo el aguante y traccionando por la expectativa de llegar a este momento, porque seguramente ustedes y sus familias entendían y entienden lo que representan los estudios universitarios y un título universitario, en términos de la llamada “movilidad social ascendente”, de oportunidades laborales que se abren, de posibilidades de realización personal y laboral. Ojalá que el título y la profesión que han elegido les permita tener un privilegio que muy pocos ciudadanos tienen: trabajar de lo que cada una/o quiere o eligió, y poner todo el deseo y energía en ello para crecer y lograr un pleno desarrollo personal y profesional.  

Pero además de un título y/o con motivo del título, se llevan un cúmulo de aprendizajes, amigos, los tiempos compartidos con compañeras/os y docentes, todo lo relativo a la vida universitaria. Entraron a la UNS y luego de algunos años salen transformados, porque la universidad transforma, hace que todos cambien de forma (en conocimientos, en actitudes, en habilidades, destrezas, etc.). Los transformó a ustedes y también a las/os que abandonaron los estudios y no llegarán a recibir el título. Y aquí quiero destacar el valor que tiene el paso por los estudios superiores, aunque luego no se pueda avanzar y no se llegue al título. La inversión puesta en esos estudiantes también valió la pena porque algo se han llevado en términos de formación; lo poco o mucho que hayan estado estudiando seguramente los ha transformado, y esa inversión (que no se puede cuantificar) también tiene un impacto social importante. 

Pero, si bien es cierto que transforma, además requiere que cada una/o se deje transformar, que sea un sujeto activo de esa transformación, porque resulta imposible imponerla por la fuerza. Como dijo Paulo Freire: “Nadie educa a nadie; los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo” (con la mediación de docentes, compañeras/os, no docentes, bibliotecas, equipamiento, etc.). Entonces se trata de una transformación compartida, que requiere de cada una/o y de la propia institución. 

Seguramente los estudios les han brindado una mayor comprensión de la realidad en general y en particular de aquello a lo que se dedicarán, y esto ha sido a partir de las leyes, teorías, principios enseñados y aprendidos, así como a las habilidades técnicas y sociales, destrezas, actitudes, valores que han estudiado y practicado en estos años, porque el aprendizaje es mucho más que un cúmulo de contenidos teóricos a los que hoy se puede acceder de manera autónoma por internet, inteligencia artificial, redes; pero esa información no se convierte mágicamente en aprendizaje, si no es con un trabajo intelectual sostenido, individual y colectivo, de búsqueda, análisis, síntesis, comparación, , experimentación, aplicación, apropiación, etc. 

Los problemas y necesidades que atravesamos como sociedad demanda de profesionales que puedan trabajar en equipo, aportando cada una/o lo específico de su formación. Seguramente algo de esto ya lo han aprendido en los estudios, pero ahora vienen tiempos de ponerlo en práctica en los lugares donde trabajen. Hoy más que nunca debemos trabajar juntos frente a problemas complejos que nos aquejan, problemas que solo se pueden abordar y solucionar a partir de un equipo. 

En estos momentos de Mundial de Fútbol, nada mejor para comprender lo que supone el trabajo en equipo. Así, se pueden observar países en los que hay varias personalidades/jugadores destacadas y otros países donde “hay equipo”, que no representa solamente la sumatoria de las individualidades. Algunos hablan de un método Scaloni: se valora y se escucha a las personas, pero se promueve un ambiente que prioriza al equipo, lo colectivo, el clima y convivencia entre jugadores de distintas características de personalidad, físicas y técnicas, con vistas a una estrategia de juego que permita alcanzar los resultados esperados. Esperamos que ustedes también puedan jugar un gran partido en equipo, trabajar poniendo lo mejor de su formación al servicio de los demás, teniendo en cuenta lo que implica hacerlo en equipo. 

Ojalá que al poner todos estos años en una balanza, sean muchas más las cosas positivas que las negativas, y queden allí los mejores recuerdos, aprendizajes, situaciones, anécdotas, compañeras/os, docentes, etc. Que queden en ustedes las mejores marcas del paso por la universidad, a manera de tatuajes invisibles, pero que quedan bien grabados en nuestro interior.

Pero como ustedes también saben, han cerrado lo que denominamos “formación inicial”, que es la base para habilitarlos al trabajo y también para avanzar en la formación continua, que podrá tener distintos formatos, modalidades, momentos, etc. de acuerdo a sus intereses y necesidades profesionales. Tómense tiempo para analizar diferentes ofertas académicas y realizar las mejores elecciones para continuar la formación. No compren formación express, propuestas rápidas y títulos de dudosa calidad. En este sentido, sepan que la UNS sigue siendo su institución formadora de referencia y los espera para sus distintas ofertas de posgrado y está abierta para escucharlos para el diseño de nuevas propuestas. 

Ustedes llevarán de aquí en adelante el sello identitario de la UNS, sello que exhibirán cada vez que escriban y presenten el curriculum. Deseamos que puedan honrar la formación en los lugares que les toque actuar y puedan colaborar creativamente en la solución de los múltiples problemas que tenemos, en particular los relativos a la defensa de los derechos más elementales para todos, de manera que ayuden a construir una sociedad más justa e igualitaria. 

Confiamos en que con el ejercicio profesional puedan colaborar a consolidar una mejor democracia para todo el pueblo argentino, poniendo el saber construido al servicio de la sociedad, en particular de aquellos sectores más postergados con quienes la democracia sigue teniendo una inmensa deuda. 

Gracias por haber elegido formarse en nuestra Universidad Nacional del Sur. Han transitado por ella y esperamos que sean muchos más lo que sigan transitando y egresando de la universidad pública. 

Felicitaciones para cada una/o y para sus familias, y a festejar!