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Lucas Vogel, el inventor del “bicho bolita”, sueña en grande con la 5 de Bella Vista

El “Pulpo” gallego piensa y declara como jugador profesional y, tras erigirse en figura en el 2-0 sobre Libertad, fue mucho más allá del fútbol y sus deseos personales.

Fotos: Emilia Maineri-La Nueva.

Le busqué la vuelta y el momento, pero no lo quiso manifestar abiertamente. En realidad lo dio a entender con otras palabras, pero yo se lo dejé en claro minutos después del 2-0 de Bella Vista sobre Libertad, ayer en la Loma: “Jugaste el mejor partido del año”-

Cerró los ojos y casi en voz baja, Lucas Vogel, el “pulpo” del mediocampo Gallego, el que llega a todas y contagia entusiasmo y fervor, largó un “Eso dicen”.

Sin dejar de lado su genio introvertido y en un bálsamo casi infinito de humildad, el 5 albiverde mandó un mensaje: “Si cuando termina el partido todos te vienen a saludar y vos sabés que dejaste el alma en la cancha, es por algo. No sé si fue mi mejor actuación de la temporada, creo que la mejor está por venir”.

Seguro de sí mismo, se metió de lleno en el juego del equipo: “Nos diferenciamos bastante a los otros equipos de la Liga del Sur. No tiramos pelotazos, intentamos ir por abajo, tratamos de articular las líneas y no quedar pasados del balón, sin dejar de lado, por supuesto, el corazón y el espíritu de lucha que identifica a muerte a este club y a estos colores”.

“Bella Vista es así, una familia, y a los que se sumaron para este torneo le hacemos sentir eso, que acá se juega dejando la piel y con un total y absoluto sentido de pertenencia”, graficó el capataz del “Gallego”, que a los 22 años no deja de soñar.

“Me ilusiono con llegar al fútbol grande, y para eso entreno a consciencia, descanso y me alimento bien y voy al gimnasio para complementar. El progreso está en la mentalidad de cada uno, y para crecer necesito multiplicar esfuerzos y contar siempre con la ayuda de mis compañeros”.

--Te desempeñas en el mismo puesto que tu tío, Nestor Fabián Vogel, un emblema de Bella Vista.

--Sí, de mi tío recibo consejos y de mi papá (Jorge Oscar, lateral derecho que jugó en Liniers hasta los 20 años) heredé el temperamento.

“Con mi ´viejo´, después de cada partido, nos reunimos a analizar y a debatir sobre mi actuación y la del equipo, porque nos gusta y porque siempre, de esas charlas informales, surge algo coherente y positivo para futuros compromisos”.

--Del famoso “bicho bolita”, ¿siguen hablando?

--Ja, ja, por supuesto. Me dice que me sale bien.

--No sé de qué se trata, ¿lo podrías explicar?

--El nombre es un invento que surgió en una de las tantas conversaciones con mi papá, que ya hacía el “bicho bolita” en la Liga Comercial. Cuando vos retrocedes y sentís el contacto del delantero en tu espalda, te tirás y te enroscás con la cabeza entre las piernas. Fantasmeas un poquito, pero no deja de ser foul. Es una enseñanza que me quedará grabada para siempre.

“Más allá de eso, veo fútbol todo el día, desde que me levanto hasta que me vuelvo a acostar. Es otra forma de perfeccionarme, miro partidos de Champions, Premier League, Liga de España y fútbol argentino, aunque ahora me copé con videos de youtube sobre movimientos tácticos, ocupamiento de espacios, modos de presión, etc…

--Ahhh… Bien. ¿Y preferís un Boca-River antes que un Barcelona-Real Madrid?

--En juego prefiero un Barca-Real, pero no hay mejor adrenalina que un Superclásico argentino. Además, estoy en Bella Vista desde los 4 años, amo el fútbol nuestro, la pasión, lo extremadamente sentimental, lo que se vive antes y después de cada encuentro.

--Fuera del fútbol, ¿qué?

--Por ahora nada, la cabeza en la pelota, aunque no descarto empezar a estudiar algo referido a lo deportivo, puede ser psicología o manager. Soy un convencido de que la cabeza del jugador debe estar ocupada, es la única manera de crecer en lo profesional y en lo personal.

--Bueno, Bella Vista ya está entre los cuatro de arriba.

--Sufrimos algunos contratiempos, pero nos encontramos en un gran momento. Siempre creímos tener equipo para más, y este partido ante Libertad fue clave para seguir confiando en lo que somos y en lo que pretendemos. Todos los partidos van a ser de sangre, sudor y lágrimas, y Bella Vista está acostumbrado a eso.