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Murió a los 97 años Julio Le Parc, maestro del arte óptico y cinético

El artista mendocino murió en París, donde vivió desde 1958. Dejó un legado inmenso en el arte óptico y cinético.

El artista Julio Le Parc, pionero del arte óptico u of Op Art (Optical art), frente a su obra "Deplacement du spectateur" en el Palais de Tokyo, en París. (Foto: AFP/Pierre Verdy).

Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes y reconocidos en el mundo, murió este sábado a los 97 años en París, la ciudad donde vivió y trabajó durante más de seis décadas.

Su salud venía deteriorándose en los últimos años y, según confirmó su hijo, el cantante Yamil Le Parc, al diario La Nación, el artista “luchó hasta el final” y estaba ilusionado con la gran retrospectiva que iba a inaugurar el 11 de junio en la Tate de Londres.

Le Parc estaba internado desde hace dos días en el Hospital Americano, en las afueras de París. “Murió de viejo. Hacía un mes que no podía comer. Habrá velorio, pero todavía no sabemos cuándo”, dijo su hijo.

LA obra "Alchimie 550" de Julio Le Parc en el Grand Palais Ephemere e d Paris, en 2024. (Foto: REUTERS/Benoit Tessier).
El creador mendocino, nacido el 23 de septiembre de 1928, fue un pionero del arte óptico y cinético, y dejó una huella imborrable con sus obras que exploran la luz, el color, la interacción y el movimiento.

“Optimismo siempre”, repetía Le Parc, una frase que lo acompañó hasta sus últimos días y que resumía su mirada sobre la vida y el arte.

Un legado monumental: de Mendoza al mundo

Le Parc nació en Palmira, Mendoza, en una familia humilde. Hijo de una costurera y un empleado ferroviario, vivió una infancia en una casa sin agua corriente y descubrió en Buenos Aires un universo de oportunidades. Estudió en la Escuela Manuel Belgrano y en la Pueyrredón, aunque de adolescente abandonó la academia por un tiempo, rebelándose contra la rigidez de los planes de estudio.

Después de cumplir con el servicio militar, trabajó como portero en el Teatro Colón y colaboró en el Teatro de los Independientes. Más tarde, volvió a la escuela de Bellas Artes, donde presidió el movimiento estudiantil que impulsó cambios en la educación artística.

En 1958, tras quedar impactado por una muestra de Victor Vasarely en el Museo Nacional de Bellas Artes, Le Parc decidió viajar a Europa. Consiguió una beca y se instaló en París, donde formó el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV) junto a otros artistas argentinos y franceses. Desde allí, revolucionó el arte contemporáneo con experimentaciones ópticas y cinéticas, y promovió la interacción del público con las obras.

“Todo eso venía de la Argentina”

Le Parc nunca olvidó sus raíces. “Cuando me fui a los 30 años de Buenos Aires, ya estaba formado. Una manera de ser, mi carácter, mi manera de reaccionar ante las cosas o de relacionarme con la gente, o de llevar adelante con obstinación algo que pensaba que podía tener algún resultado… Todo eso venía de la Argentina”, recordó alguna vez.

Su historia es la de un artista que, con materiales simples y una mirada audaz, transformó la relación entre el arte y el público, y llevó el nombre de la Argentina a lo más alto del arte mundial (TN)