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Fotos en el cementerio, la FM preferida, el postre y la vuelta olímpica: Provincia y sus cábalas

El seleccionado de tercera categoría bonaerense fue campeón en San Luis. Con cuatro bahienses, y el aporte del tresarroyense Saccone, terminó invicto. 

Fotos; prensa Río de la Plata y FBPBA.

Provincia de Buenos Aires, con cuatro bahienses  y un tresarroyense que juega en la liga, se hizo fuerte en San Luis y conquistó el Campeonato Argentino de Tercetos en tercera categoría, un título que quedará en las retinas de los propios jugadores.

Ganó los 6 partidos que disputó, en la fase de grupos a San Luis (15-6) y Mendoza (15-9); en octavos a Corrientes (15-6), en cuartos a Tierra del Fuego (15-2), en semifinales a Santa Fe (15-3) y en la final a Entre Ríos (15-9).

Rubén Trellini, Juan Carlos Gómez, Julián Saccone, Sergio Bazán y el entrenador, Guillermo Fabiani, se mostraron sólidos de principio a fin, siendo la unión grupal el principal argumento del éxito.

Otro halago más y van...

En un deporte donde la experiencia se construye con el paso del tiempo, Rubén Trellini logró algo que ni él mismo se permitía imaginar. Con 80 años -y a meses de cumplir 81- volvió a disputar un Campeonato Argentino como jugador, cerrando un capítulo de película.

“Ni en el sueño más recóndito podía pensar en algo así”, confesó. Y no es una frase hecha; después de décadas ligado a las selecciones, su rol parecía estar del lado de la conducción. Pero no fue así. 

“La incertidumbre sobre el físico, el rendimiento y la exigencia de un torneo nacional a mi edad había que considerarla. Nada que ver con aquel joven de 21 años que, en 1967, cuando jugué un Argentino junto a mi padre (Nello) con la confianza intacta. Era todo un desafío”, afirmó.

“Y salió bien. El fundamento de cualquier éxito está en el grupo; así  de sencillo. Me ayudaron a lograrlo. Tenemos una base sólida, con jugadores que se conocen y asimilan lo bueno y lo malo. Esa continuidad fue clave para superar obstáculos. En el Zonal, Sergio Bazán fue clave en partido ante Dorrego.

Si no entraba no ganábamos y si no ganábamos estábamos lejos de esto. Fue importante porque se bancó ser suplente sin chistar”, señaló.

En paralelo, el torneo en San Luis fue también un espacio de reencuentros. Viejos rivales, dirigentes, jueces y compañeros de otras épocas se acercaron a saludarlo. 

“En todos lados encuentro gente que fue parte de mi historia; eso suma mucho a la emoción”, contó.

Esa emoción tuvo su punto más alto en el partido decisivo ante Entre Ríos. En medio de la tensión, Trellini cometió dos errores que él mismo calificó como “insólitos”. 

La bronca lo llevó a querer salir de la cancha. Pero lo que vino después marcó el espíritu del equipo.
Sus compañeros -y el DT Fabiani- no dudaron. Lejos de pensar en un cambio, lo sostuvieron.

“Una mano más”, pidió. Y esa confianza cambió el rumbo.

El equipo inició una remontada que quedará en el recuerdo. De una situación adversa (6-9) se sumaron puntos clave, con un cierre (15-9) en el que el “Flaco”  volvió a ser decisivo.

“Ahí está la demostración de lo que significa el grupo; el talento de Pochi, la efectividad de Julián... Todo el mundo aportó”, sintetizó.

El final, con lágrimas incluidas, no fue solo por otro título conseguido.

“El abrazo con ‘Barri’, la emoción por el respaldo dirigencial desde la ABB y la Federación; de los nuevos y la anterior. De mi familia, mi señora e hijos que son el sostén de mi carrera. Más no puedo pedir”, aseguró.

Pochi: “Es lo máximo que me podía pasar”

“Es el primero y lo tomo con una alegría inmensa”, dijo Juan Carlos Gómez.

Después de 25 años en las bochas, el logro llega como coronación de una trayectoria construida desde abajo. 

“Para mí es el máximo. Yo me considero jugador de tercera y esto es lo mejor que me podía pasar. No fue fácil, el camino se hizo largo, pero más allá de ir ganando o perdiendo, lo vivimos siempre con alegría”.

Y en ese disfrute aparecieron también cábalas, anécdotas y rituales.

“Sintonizamos una FM (97.5) durante los viajes y como se ganó decidimos no  cambiar. Hacíamos kilómetros, se perdía la señal, era todo ruido y no se tocaba el dial. Estàbamos aferrado a cualquier detalle que sumara para bien”, sintetizó.

No fue la única. El lugar donde se alojaban, el pequeño pueblo de San José del Morro, también dejó su marca. Con apenas 158 habitantes, el cementerio que parecía más grande que el propio pueblo, se convirtió en escenario inesperado. 

“La puerta del cementerio, siempre abierta, pasó a ser parte del ritual. Fotos grupales, bromas y hasta promesas que rozaban lo insólito. Dijimos que si llegábamos a semifinales íbamos a entrar de noche… pero al final quedó en chiste porque Ricardo Espinoza se enojó y dijo que si entrábamos al cementero de noche, él agarraba el auto y se venía para Bahía, jajaja”, contó Gómez.

"También entrábamos a la iglesia para aportar una oración. Teníamos el día bastante ocupado entre cábalas y partidos", contó.

Lo cierto es que cada detalle sumaba, desde las risas hasta los momentos compartidos en la oscuridad cuando se cortaba la luz en el hospedaje.

Y las cábalas clásicas, como repetir comidas. Un postre en particular -flan con dulce de leche- se convirtió en parada obligada. 

“Ganábamos y volvíamos a comerlo. Cenábamos en un lugar e íbamos por el postre a la terminal, porque fue el primer sitio donde comimos y pedimos eso. De ahí en adelante fuimos todos los días; si hasta el presidente de la Confederación Argentina nos preguntó qué estábamos haciendo ahí, porque nuestro destino, para las comidas, era otro (risas)”, resaltó.

Tras el torneo nacional, Pochi recibió una grata noticia.

"Ahora puedo decir que soy jugador de segunda categoría, me ascendieron. Estoy emocionado porque nunca pensé que podía jugar a ese nivel", finalizó.

Julián, el bochador

El título nacional dejó muchas historias dentro y fuera de la cancha, y una de las voces protagonistas fue la de Julián Saccone, bochador del equipo campeón, quien logró el primer título nacional de su carrera en mayores.

“En lo personal lo tomé con una alegría inmensa. Es mi primer título argentino en mayores y algo que uno busca durante muchos años”, expresó

A sus 22 años, el jugador oriundo de Tres Arroyos y radicado desde hace algunos años en Bahía Blanca donde juega para Progreso y Río de la Plata, destacó el crecimiento en su carrera.

“Ya había jugado argentinos en menores y había ganado uno en Sub 12, pero este es distinto. Es otro nivel, otra exigencia”.

Saccone también habló sobre su rol dentro del equipo, uno de los más exigentes.

“Uno tiene la presión de pegar siempre. Cuando errás, sentís que tenés que responder enseguida. Pero hay que estar tranquilo, porque en algún momento el palo llega y ahí cambia todo”, señaló.

Su rendimiento fue clave en momentos decisivos, con impactos limpios que inclinaron partidos.

“A veces un buen palo te abre el camino o te deja ganando la mano. Eso es fundamental. Nos divertimos mucho, disfrutamos cada partido más allá de cómo venía el resultado. Era un lujo el grupo; todos buena gente, sin egoísmos. Eso se nota dentro de la cancha”, remarcó.

El camino al título no fue sencillo. Santa Fe apareció como uno de los rivales más exigentes.

“Sabíamos que eran muy fuertes. Arrancó parejo, pero después jugamos a gran nivel los tres y pudimos sacarlo adelante con bastante margen”, explicó Saccone.

En la final, en cambio, el desarrollo fue distinto.

“Con Entre Ríos empezamos mejor, pero después se complicó. Tuvimos algunos baches, aunque lo pudimos corregir a tiempo y la tremenda frialidad y experiencia de Rubén Trellini hizo la diferencia. En lo personal me genera admiración, no tengo palabras para describirlo de otra manera”, puntualizó.

"Barrilete" remonta vuelo

El entrenador Guillermo Fabiani valoró especialmente lo que significa haber logrado el título argentino con un equipo integrado mayoritariamente por jugadores de Bahía. 

“Es mi primer argentino como técnico. Había ganado provinciales, pero esto es algo muy importante, más por el esfuerzo que implica competir a este nivel”, señaló.

“Es un equipo de amigos. Para mí eso es clave, porque permite hablar de frente, corregir y sostener una idea. Un grupo bien armado es el mejor jugador que podés tener”. 

En ese sentido, explicó que eligió a los jugadores por conocimiento y confianza en lo que podían aportar dentro y fuera de la cancha.

En lo deportivo, el DT remarcó momentos clave, como la decisión de mantener en cancha a Rubén en un pasaje complicado del partido ante Entre Ríos en la final.

“Pidieron el cambio, pero él mismo dijo que aguantaba una mano más. Con su experiencia terminó siendo decisivo. Mi postura era dejarlo en cancha, porque Bazán, el suplente, no había jugado y no sabía cómo podía responder. Igual era una mano más y si no se sumaba algo se iba a modificar", resaltó.

También valoró el aporte de todo el plantel, incluso de quienes no tuvieron tanto protagonismo. 

“Todos entendieron su rol y sumaron cuando les tocó”, subrayó.

Por último, Fabiani valoró el esfuerzo que implica un torneo de estas características, con largos traslados y jornadas exigentes.

“Son muchos kilómetros, poco descanso y mucha presión. Por eso, además del juego, lo humano fue fundamental. Si la gente se conoce es más llevadero el día a día, donde los estados de ánimo van cambiando y hay que estar atento a cada detalle”, resumió

Sergio Bazán, clave en el Zonal

Sergio Bazán destacó la importancia del grupo en la consagración del título argentino, remarcando que la unión y el compañerismo fueron claves.

“Se armó un grupo muy bueno, sin egoísmos. Eso es lo más importante en estos torneos”, sostuvo.

Aunque no siempre le tocó estar dentro de la cancha, su aporte fue determinante en momentos clave del camino al campeonato.

“A uno le puede tocar jugar o no, pero siempre hay que estar preparado. Cuando entré, en el Zonal ante Dorrego con el partido empatado en 12 tantos, por suerte pude aportar para el equipo. Esa clasificación fue vital. Y en el Provincial viví una situación parecida. Ahora, en el Argentino, no hizo falta, porque tengo unos compañeros que son fenómenos”, resaltó.

Bazán también valoró la experiencia de competir a nivel nacional.

“Es distinto a todo, los partidos son muy exigentes y no te podés equivocar porque lo pagás caro”.

En ese sentido, resaltó el nivel de los rivales y la concentración que demanda cada jugada.

Finalmente, subrayó que más allá del título, lo que queda es lo vivido.

“Se disfrutó mucho dentro y fuera de la cancha. Es algo que va a quedar para siempre, que no lo voy a olvidar jamás. No sé si me tocará ser parte de otro seleccionado, pero esta experiencia vivida es un tesoro que guardo en el cajón de mis recuerdos”, finalizó.