Calle Corrientes: sobre la zanja de Rosas, con el Jardín de Evita y algo más
Construida sobre una zanja defensiva del poblado, Corrientes es una calle con identidad propia en la cual su arquitectura tiene mucho que contar.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Corrientes es una calle distinta. Por historia y ubicación. Rinde homenaje a esa provincia argentina, fundada en 1588 por el adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, a quién le llamó la atención que había zonas donde el río Paraná formaba corrientes muy intensas debido a las puntas de tierra. La ciudad fue bautizada “Ciudad de Vera de las Siete Corrientes” y con el tiempo quedó simplemente “Corrientes”.
La calle corre paralela a la avenida Alem y sigue la traza que originalmente tenía la llamada zanja de Rosas, una construcción defensiva mandada a realizar en 1834 por Juan Manuel de Rosas. Tomó luego el nombre de Independencia hasta que en 1918 adoptó la actual denominación.
Las viviendas tan queridas
“La arquitectura es testigo insobornable de la historia: trasciende a su tiempo, se vuelve testigo de una época”. Octavio paz
Sobreviven en su recorrido unas pocas casonas de principios de siglo. Quedaron condenadas desde el momento en que el terreno que ocupan vale mucho más que la propiedad. Por eso las que quedan, las que sobreviven y se adaptan a nuevos usos dan testimonio de una época, de una calidad de la mano de obra de la construcción, de detalles ornamentales, de carpinterías artesanales.
En una clase sobre arquitectura, un alumno preguntó, maravillado por ese tipo de viviendas, porqué ya no se construye de esa manera. La respuesta es una: cada estilo tuvo su época y si tiempo, como la moda, como la música.
Son fachadas terminadas con revoques que parecen hechos a máquina, cargados de molduras, cornisas, medallones, con estéticas propias del renacimiento italiano.
La modernidad en un estilo
Tampoco falta el art decó, un estilo que tuvo un desarrollo enorme en la ciudad, con una variedad de propuestas que llama la atención, por la calidad de cada diseño y por el uso barrial del estilo que en las décadas del 20 y del 30 fue sinónimo de modernidad, lujo, velocidad y diversión. Geométrico y abstracto, con escalones, triángulos, guardas y volúmenes escalonados fue un primer paso para salir del estilo italianizante, tan popular en la época.
Un art decó que sumó además la propuesta náutica, las llamadas casas barco, inspiradas en los trasatlánticos de la época, con balcones curvos y barandas de cromo o aluminio, menos decoradas, más cercanas al estilo moderno propuesto por la escuela alemana Bauhaus.
Tres Esquinas
“La arquitectura se ocupa de la casa ordinaria y corriente, para hombres normales y corrientes. Deja de lado los palacios. He aquí un signo de los tiempos”. Le Corbusier
La esquina es siempre un lugar distinto de la manzana, un hito, el encuentro de dos calles, una referencia. En Corrientes se ven ochavas curvas, casas pensadas para comercio, en algunos casos manteniendo la carpintería original. Pero además, con detalles que sorprenden y maravillan descubrir.
En este caso, dos singularidades, en parte ajenas a una fachada casi despojada de ornamentos. Se trata de dos mascarones, dos esculturas decorativas. Por un lado, una figura monstruosa, con la boca abierta, grandes bigotes y caracolas en las orejas. Una guirnalda parece estar a punto de ser engullida por el monstruo.
La otra es una mujer, de mirada adusta, sobre un recuadro decorativo. Dos detalles que suelen pasar inadvertidos.
Inmóvil y en silencio
En este caso la curiosidad está arriba, en el remate, donde asoma un ave blanca, quieta y solitaria.
La escultura representa a una garza, habitante de lagunas y esteros, ave zancuda que se alimenta de peces y ranas. Su quietud no debería llamar la atención ya que es una de las estrategias que utiliza para cazar: permanecer inmóvil por horas hasta detectar la presa y entonces actuar con un movimiento muy rápido del cuello. La Inteligencia Artificial permite imaginar una visita real.
La tercera esquina muestra una intervención poco feliz en la planta baja, resignando el revoque original símil piedra, quebrando la unidad del conjunto, un error desde el punto de vista patrimonial, anulando además el atractivo contraste entre el color miel del revoque y los paños rojos del ladrillo.
Un detalle adicional: allí funcionó, en las décadas del 30 y del 40, la sucursal Nº 26 de la carnicería La Negra, propiedad de la compañía Sansinena que tenía su planta frigorífica en General Daniel Cerri.
Evita en el jardín
En 1948 llegó a la ciudad María Eva Duarte, primera dama, mujer del presidente de la Nación, Juan Domingo Perón. En la agenda de un día de estadía le tocó inaugurar y ser la madrina del Jardín de Infantes Nº 1, Corrientes 316, el primero estatal. La mujer llegó al lugar acompañada de funcionarios municipales, legisladores y del arzobispo Germiniano Esorto. Participó del izado de la bandera, recorrió las aulas y finalmente se sentó en una mesa con niños, uno de los cuales le recitó una poesía.
El edificio tenía su historia. Diseñado por el arquitecto José Baüerle fue sede del Colegio Alemán, que funcionó en el lugar hasta 1945. Luego el inmueble fue expropiado por la provincia. Con el tiempo, en la casona se sumó el Jardín de Infantes Nº 2. Cuando el lugar quedó chico, el Nº 1 se mudó a la casona que todavía ocupa en Juan Molina 661.
La casa de los gringos
“Ninguna casa se animaba a la calle, la higuera oscurecía sobre la ochava, los portoncitos –más altos de las líneas estiradas de las paredes—parecían obrados de la misma sustancia infinita del tiempo”. Jorge Luis Borges
Hubo muchas, quedan pocas. A principios del siglo XX fue habitual que los inmigrantes construyeran sus viviendas siguiendo todos los mismos lineamientos. Se las denominó casas de los gringos, según se solía mencionar a los italianos, casa de patios o, más popular, las casas chorizo.
Aparecen sobre la línea municipal con un paredón, un patio delantero dónde iba el limonero o el naranjo, y la casa recostada sobre una de las medianeras, alineadas sus piezas, con salida cada una a una galería, al fondo la cocina y el baño, en el segundo patio el gallinero y la huerta. Las que están cuentan mucha historia barrial.
La vereda irrespetuosa
“A lo largo de una cuadra los diferentes edificios hablan distintos idiomas de tiempo, de épocas, de modas, y permiten ver, como en los estratos de tierra, los cataclismos que ha sufrido”. Ezequiel Martínez Estrada
Una característica de cada cuadra es contener distintas propuestas que conviven, las marcas que va dejando el tiempo, los estilos que se alternan, los detalles que resultan gratos descubrir.
Casas rosadas, el uso del color, el aire colonial.
Flores de cemento decorando lo alto, cerca del art nouveau.
Juego de balaustradas, de madera y de material, la barandilla formada por pequeñas columnas moldeadas (balaustres).
Final
Corrientes es una calle de mucho tránsito vehicular. Ese movimiento constante muchas veces se traslada al caminante, que apura también el paso. Entonces se vuelve difícil mirar, descubrir o disfrutar. Así muchas veces pasa desapercibida la arquitectura, que es un arte público, que está en la calle, expuesto y a la vista. Hay que aprovecharlo, como hecho artístico pero también como una manera que tiene la ciudad de contar su historia.
La Yapa
La cercanía del arroyo Napostá y una insuficiente instalación pluvial deriva en inundaciones. La imagen es de 1962.
Corrientes y Belgrano, quinta la Sara, típica forma de fortín, legado de otros tiempos, demolida.
Las puertas, esa maravilla que siempre vale la pena mirar.