Los preparativos para otra pelea de fondo
La columna política del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.
Ante una coyuntura por demás complicada, aparece un amplio sector poblacional con síntomas de adormecimiento, casi podría decirse que “sobreviviendo” al impacto del rumbo económico adoptado por el Gobierno libertario.
Esa situación crítica podría ser una foto real ubicada en la antesala donde se encuentra la provincia de Buenos Aires, producto de políticas de ajuste fiscal que, en principio, no ofrece soluciones concretas, sino que parece agravar cierto clima de malhumor social y con serias dificultades para llegar a fin de mes.
Por si faltaba una cápsula adicional al formulario de quejas, días atrás la comunidad educativa volvió a movilizarse contra la motosierra de Javier Milei por el cumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario Federal.
Son tiempos de extrema polarización entre la avanzada reeleccionista presidencial y la competencia que pueda plantear el peronismo buscando enderezar su destino para transformarse nuevamente en una alternativa de poder rumbo a 2027.
En ese contexto, cualquier diagnóstico preliminar indicaría que el gobierno libertario no goza de buena salud, al atravesar una profunda crisis económica y un fuerte deterioro político, mientras se multiplican las sospechas de corrupción en su círculo íntimo y de presunto enriquecimiento ilícito de funcionarios de la Casa Rosada.
En esa geografía de proximidad, el gobernador Axel Kicillof viene consolidando desde la Provincia un discurso cada vez más crítico hacia el mileísmo, mientras el PJ kirchnerista procura una etapa de reconstrucción interna que le permita plantear una renovación política y generacional de cara al futuro, además de volver a sintonizar con las necesidades de sectores productivos además del movimiento obrero.
Por eso toda -o casi toda- decisión institucional profundiza la tensión actual entre La Cámpora, el kicillofismo y el massismo. Incluso, no pocas definiciones mediáticas de espadas del kirchnerismo duro que llevan como bandera central el pedido de liberación de Cristina Fernández son interpretadas como “tiros por elevación” hacia el mandatario provincial y su armado interno que busca construir autonomía dentro y fuera del PJ bonaerense.
En pocos días, el Gobernador tiene en agenda concretar una mini gira relámpago por algunos municipios de la Sexta, junto a ministros e intendentes territoriales para avanzar con la ejecución de obras de infraestructura a nivel seccional.
En términos políticos, Kicillof también busca protagonizar un escenario de confrontación discursiva, tanto con el Presidente -definido como parte de la ultraderecha neoliberal- como con el expresidente Mauricio Macri, quien es visto como un conservador tradicional proveniente del sector privado.
Tanto en el palacio gubernamental platense como en ciertos corredores legislativos no pocos imaginan políticamente una potencial pelea electoral de fondo entre Kicillof y un Macri que viene subrayado algunas discrepancias con el Gobierno libertario y tiene fondos asegurados para mover la maquinaría electoral del PRO.
A priori parece ser una lectura razonable. “Después del Mundial de fútbol, no descarten una potencial emigración de dirigentes violetas, otra vez, hacia el círculo amarillo”, proyectan en las diagonales.
Otro asunto que ganó volumen entre las góndolas de la oposición parlamentaria después de varios meses de incertidumbre y precariedad institucional, fue la designación del exdiputado Emiliano Balbín como nuevo presidente de la Unión Cívica Radical bonaerense, tras llegar a un acuerdo de unidad entre todos los sectores partidarios internos.
Ante todo, la consagración representa un triunfo para el interior bonaerense y una señal de vigor para la Sexta Sección. Con ese movimiento, el sudoeste recupera una centralidad estratégica en la mesa de decisiones del centenario partido, elevando el perfil de sus demandas territoriales por sobre la tradicional lógica del Área Metropolitana.
Esa designación, además, fortalece los liderazgos locales y regionales, y promete ser un espaldarazo para los intendentes, legisladores y concejales seccionales. “Vamos a construir una alternativa de poder en cada rincón de la Provincia”, dijo el flamante titular del radicalismo provincial, aclarando en una línea por qué caminos transitará su gestión.
Por cuerda separada, después de reclamar por la autarquía presupuestaria y económica del Poder Judicial y la cobertura de cargos ministeriales vacantes, la Corte bonaerense decidió hacerle algún guiño de aproximación a la gestión Kicillof.
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dijo que el envío de pliegos a la Legislatura lo va a definir el Gobernador de acuerdo a “los criterios de oportunidad, mérito y conveniencia“.
Claramente, éste no es el mejor momento de comodidad política. Algunos puntean el segundo semestre como fecha probable para cubrir cuatro sillas disponibles.
Casi al mismo tiempo, la Junta Electoral presentó ante el Ejecutivo un anteproyecto para instar al palacio legislativo a debatir la modificación de los plazos electorales, probablemente porque sospechan de alguna estrategia oficialista para impulsar un eventual desdoblamiento de los comicios previstos para el año próximo.
Es decir, para que los comicios bonaerenses -en los que se elegirá nada menos que los cargos de gobernador y vice, legisladores, intendentes, concejales y consejeros- se realicen un día diferente a las elecciones nacionales. Nada es casual.