Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Semana Mundial del Parto Respetado: el derecho a decidir cómo atravesar el nacimiento

La iniciativa busca visibilizar la importancia de una atención centrada en las necesidades y decisiones de la persona gestante.

La iniciativa fue impulsada en 2004 por la Asociación Francesa por el Parto Respetado

La Semana Mundial del Parto Respetado se lleva a cabo del 13 al 19 de mayo y busca visibilizar la importancia de una atención centrada en el bienestar físico y emocional de la persona gestante y su familia durante el embarazo, el parto y el postparto.

La iniciativa fue impulsada en 2004 por la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR) y, desde entonces, promueve un modelo de atención basado en el respeto por los tiempos biológicos, el acceso a información clara y la toma de decisiones informadas.

Según un informe, el parto respetado garantiza el derecho de cada persona gestante a recibir información adecuada, elegir cómo transitar el nacimiento, estar acompañada y evitar intervenciones innecesarias.

Además, contempla prácticas fundamentales para la salud de la mamá y el bebé, como el contacto piel a piel inmediato, el inicio temprano de la lactancia y la no separación innecesaria del binomio.

De acuerdo con UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el parto respetado —también denominado parto humanizado— incorpora de manera explícita las opiniones, necesidades y valoraciones emocionales de las personas gestantes durante el embarazo, el parto y el posparto.

El modelo también promueve el respeto de los tiempos biológicos y psicológicos de cada persona, la autonomía en la toma de decisiones y la libertad de elegir quién acompañará el proceso. Especialistas remarcan que no implica dejar de lado la atención médica, sino complementarla con un enfoque centrado en los derechos y necesidades de quien vaya a parir y a nacer.

Cinco prácticas que transforman la experiencia del nacimiento

En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, el Dr. Hernán Jensen, miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), y la Dra. Cecilia Baston, coordinadora de Internación Conjunta del Sanatorio Otamendi, destacaron cinco prácticas que ganan espacio en las maternidades.

Parto en el agua

El parto en el agua permite atravesar el trabajo de parto —y en algunos casos el nacimiento— dentro de una bañera con agua tibia.

"El agua ayuda a relajar los músculos, aliviar el dolor, facilitar el movimiento y reducir intervenciones médicas en la persona gestante", explicó Jensen, quien además señaló que "para muchas mujeres, parir en el agua es una forma de vivir el nacimiento de manera más consciente y conectada con el cuerpo".

Internación conjunta

La internación conjunta busca evitar separaciones innecesarias entre el recién nacido y su familia, promoviendo un vínculo continuo desde el nacimiento.

El objetivo es favorecer la comprensión de las necesidades del bebé, fortalecer la confianza y fomentar la participación activa de madres y padres en el cuidado desde los primeros momentos de vida.

Contacto piel a piel

Otra práctica cada vez más extendida es el contacto piel a piel inmediato tras el nacimiento, colocando al bebé directamente sobre el pecho de la madre.

"El contacto piel a piel es una práctica recomendada con evidencia que permite el inicio del vínculo y la lactancia, además de favorecer la adaptación a la vida extrauterina", sostuvo la Dra. Baston.

La "hora sagrada"

La llamada "hora sagrada" corresponde a la primera hora de vida del bebé, en la que se prioriza el encuentro íntimo entre madre e hijo evitando intervenciones innecesarias.

Según Baston, durante ese período "el bebé manifiesta conductas innatas que le permiten vivir esta experiencia en un estado de alerta ideal", lo que favorece el apego y el inicio de la lactancia.

Acompañamiento continuo

El acompañamiento durante el trabajo de parto y el parto también forma parte de los derechos garantizados.

"Ya sea la pareja, una amiga o un familiar, la presencia de una persona de confianza puede marcar una gran diferencia", indicó Jensen, quien remarcó que el acompañamiento "disminuye el miedo y mejora la experiencia del parto".

Una ley que respalda estos derechos

En Argentina, estos derechos están respaldados por la Ley Nacional N° 25.929 de Parto Humanizado, sancionada en 2004 y reglamentada en 2015.

La normativa reconoce el derecho de las personas gestantes a recibir un trato digno y respetuoso, ser informadas sobre cada intervención, transitar un parto natural respetando sus tiempos y elegir libremente quién las acompañará.

Además, en 2020 la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionó la Ley N° 6365 de Parto Respetado y Atención Perinatal, que regula las condiciones necesarias para garantizar estos derechos tanto en el sistema público como privado.

Entre otros puntos, la legislación establece que toda persona gestante tiene derecho a:

- Ser informada y participar activamente en las decisiones sobre su cuerpo y su parto.

- Elegir quién la acompañará durante el trabajo de parto, el parto y el posparto.

- Recibir un trato digno, sin violencia verbal, física ni simbólica.

- Evitar intervenciones innecesarias, como cesáreas o episiotomías sin justificación médica.

- Mantener el contacto piel a piel y favorecer la lactancia desde el nacimiento.

- Permanecer junto a la persona recién nacida durante la internación, salvo que requiera cuidados especiales. (NA)