Turismo: el nuevo perfil cambia estadías largas por escapadas en búsqueda de bienestar
“La profundización de la brecha socioeconómica ha provocado la transformación de los hábitos de consumo”, dijo Mariano Rossi, director de Viajes La Nueva. Las visiones desde Bahía, Monte Hermoso y la Comarca Serrana.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“El sector no vive una mera reconversión, sino una reestructuración económica; es decir, de las clases sociales, que son las que marcan qué tipo de turismo o cantidad de volumen de este sector que se moverá”.
Así lo explica Mariano Rossi, director de Viajes La Nueva., al afirmar que, más allá de un simple cambio de temporada, el escenario turístico se encuentra atravesando una profunda transformación en el consumo.
Mientras que las clases media-alta y alta mantienen sus costumbres, el impacto es crítico en los sectores de menores ingresos. “El turismo social tiende a la baja al existir una brecha importante entre las clases sociales”, sostiene Rossi, en diálogo con este medio.
“Las clases medias bajas y bajas no pueden viajar, no solamente a nivel internacional, sino tampoco por el país. Y aquellos que logran hacerlo, optan por un estilo gasolero con un gasto muy bajo y hasta gestionan sus propias vacaciones para abaratar costos”, amplía.
Asimismo, señala que esta dualidad se refleja en el ritmo de los destinos. Durante el último verano —añade— los fines de semana en lugares como el balneario de Monte Hermoso explotaban de gente, pero durante la semana la afluencia caía de manera drástica.
“La tendencia actual se inclina hacia períodos más cortos, de 4 o 5 días, aprovechando la accesibilidad de las aerolíneas low cost hacia destinos tradicionales como son los casos de Salta, Bariloche o El Calafate”, describe.
Uno de los puntos más desafiantes es el costo de nuestro país para el turista (tanto interno como externo). En este sentido, Rossi advierte que sentarse en un restorán a almorzar o a cenar es mucho más caro aquí en comparación con otros países.
Esta distorsión de precios ha hecho que muchos argentinos consideren al exterior como una opción competitiva. “Si para irme hoy a una playa del Caribe tengo un presupuesto de entre 3 y 3 millones y medio de pesos con todo incluido, no es muy difícil sacar cuentas para tomar una decisión”, calcula.
Según el prestador turístico, ante la escasa diferencia de costo con los destinos nacionales de alto nivel muchos optan por el esfuerzo del ahorro para un viaje internacional.
Otro punto de cambio: el crecimiento de la oferta de departamentos frente a la hotelería tradicional, que se debe, principalmente, a un cambio cultural y a los gustos de los viajeros al momento de elegir cómo alojarse.
“El rol de los feriados largos son fundamentales porque ayudan a distribuir la demanda”, manifestó Rossi.
Los factores clave que explican esta tendencia son la comodidad y las preferencias. “Muchos turistas perciben que en un departamento están más cómodos que en un hotel. No se trata necesariamente de que haya más o menos turistas en total, sino de una evolución en la forma en que las personas deciden vivir su experiencia de viaje”, asegura.
También incide la relación costo-beneficio: “Un factor determinante es que los viajeros encuentran esta mayor comodidad pagando lo mismo que lo harían por una habitación de hotel. Asimismo, repercute sobre la dinámica familiar, ya que el formato de departamento facilita que las familias se organicen de manera independiente, en especial cuando planean estadías de una semana”, indica.
También comenta Rossi un tema colateral de la observación: “Hay un impacto en la industria. Se advierte una falta de construcción e inauguración de nuevos hoteles, ya que el mercado está siendo captado por los alquileres temporarios por día”, señala, así como que esta situación podría terminar perjudicando a la hotelería tradicional en plazas con gran oferta, como Mar del Plata, Bariloche o Salta, debido al profundo cambio en la cultura de viaje.
En una mirada de faros largos, el actual conflicto en Medio Oriente —que se renueva día a día, más allá de un eventual acuerdo de paz— podría afectar la conectividad aérea y el costo del combustible. “¿Cancelación de vuelos? Existe la posibilidad de que grandes líneas decidan hacerlo si la situación geopolítica no se regulariza. Habrá impacto en la conectividad global, ya que el tema del combustible repercute directamente en la capacidad de mantener las rutas habituales”, expresa Rossi.
“Esto provoca no poca incertidumbre en los pasajeros. El panorama, sumado al contexto de guerra, influye en la toma de decisiones de los viajeros. Por ejemplo, quienes planean viajes a Europa pueden verse desalentados, o repensar los planes ante el temor de que estas complicaciones afecten su itinerario”, explica.
“De todos modos, y aunque actualmente estos factores generan dudas, existe la expectativa de que la situación se solucione y se regularice en el corto plazo”, dijo.
De allí que, para el director de Viajes La Nueva., el vaso medio lleno se encuentra en el cambio de mentalidad de la sociedad: “Hoy se lo toma como algo habitual y como una necesidad que antes no existía. Uno necesita vacaciones, necesita descansar. Veo el vaso lleno ahí: en el cambio del descanso de las personas”, afirma.
Gentili: “El turismo no escapa a la caída del consumo”
Entre la caída del consumo y la falta de incentivos nacionales, destinos emblemáticos —como Monte Hermoso— deben agudizar el ingenio para atraer visitantes más allá de la temporada estival.
En ese sentido, el director de Turismo del partido de Monte Hermoso, Franco Gentili, señaló que la actividad turística está atravesando una crisis profunda, y que los números a nivel local, provincial y nacional son negativos desde hace al menos dos años.
“La Argentina hoy no es competitiva en términos de precios para el turismo interno. Además, no contamos con fomentos o incentivos por parte del Gobierno nacional, como lo fueron en su momento el Previaje o los viajes de fin de curso en la provincia de Buenos Aires, que inyectaban dinero directamente en las economías regionales”, agregó.
—Ante este panorama de bajo consumo, ¿cuál es el diferencial de Monte Hermoso para seguir siendo un destino elegido?
—A pesar de la crisis, la gente nos sigue eligiendo, especialmente en la temporada estival. Hemos trabajado fuertemente en la promoción para consolidarnos como un destino nacional y estamos viendo un crecimiento en el turismo federal, con visitantes que llegan desde La Pampa, Neuquén, Mendoza y Córdoba. Sin embargo, el gran problema sigue siendo la caída del consumo, una realidad de la que el turismo no escapa.
—¿Cómo se adaptan a la nueva tendencia para vacacionar?
—Es algo que venimos notando desde la pospandemia: la gente ya no se toma 10 o 15 días, sino que opta por fines de semana o escapadas. Los findes largos son ahora la gran apuesta de los destinos de cercanía para sostener la temporada media y baja. Por eso, nuestra política es marcar agenda durante todo el año. Invertimos recursos en eventos, promoción y comunicación para que Monte Hermoso esté siempre presente en la mente del turista.
—¿Qué acciones concretas están realizando para romper la estacionalidad?
—Nuestra mayor apuesta es la realización de eventos programados entre los meses de marzo y diciembre. El calendario fuerte comienza con Monte Sabores, un evento gastronómico que ya va por la quinta edición y marca el inicio de nuestro año de trabajo.
“Por ejemplo, solo en mayo tuvimos cinco o seis actividades en cuatro fines de semana, incluyendo rural bike, una liga nacional de hockey y el festival de las artes. El objetivo es generar movimiento económico constante; que la gente venga, vaya a un restaurante o tome un café”.
—¿Hay nuevos proyectos en carpeta para los próximos meses?
—Sí, estamos trabajando con mucho ingenio debido a la situación económica. Para agosto planeamos un nuevo evento vinculado a la cafetería, panificados, chocolate y alfajores, productos que son muy importantes aquí. También estamos proyectando las vacaciones de invierno y la tradicional Fiesta de la Primavera.
—¿De qué se trata el proyecto de regionalizar el turismo, como alguna vez lo han planteado?
—Es una decisión de nuestro intendente, Hernán Arranz, para darle más fuerza al sudoeste bonaerense. Estamos impulsando un proyecto de turismo gastronómico regional para mover la producción local de los distintos municipios y generar lazos de promoción conjunta. Queremos fortalecer la región para que, tanto el sector público como el privado, puedan hacer frente de mejor manera a las temporadas bajas.
“Más servicios Premium”
Maximiliano Brunengo, presidente de la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Servicios de Sierra de la Ventana, Villa La Arcadia y Saldungaray (Camcotisas), afirma que, hoy, viajar representa una necesidad social y de repercusión sobre la salud.
“La gente siente que le hace bien salir de su lugar de confort y, si no puede irse siete días, reparte ese tiempo en diferentes escapadas durante el año”, dice.
Brunengo, quien es Técnico Superior en Turismo por la Universidad Abierta Interamericana de Buenos Aires (ex Cesyt), señaló que la situación económica y los nuevos hábitos de consumo están moldeando la temporada en la Comarca Serrana, donde predominan más servicios premium y una búsqueda constante de tranquilidad.
Respecto de la actual temporada señaló que el movimiento fuerte se concentra principalmente en los fines de semana y, sobre todo, en los fines largos. “Por ejemplo, el finde del 1 al 3 de mayo fue tranquilo. Normalmente, en fechas de tres días solemos tener una llegada masiva de gente donde la ocupación alcanza casi el 90 %”, sostiene.
—En cuanto al alojamiento, ¿qué demanda el turista que llega a la zona?
—Lo que más está funcionando son las cabañas que ofrecen todos los servicios. Específicamente en esta temporada, las primeras que se ocupan son aquellas que cuentan con spa y pileta climatizada. El turista busca comodidad y servicio completo.
—¿Se nota un cambio en el comportamiento del gasto?
—Hay una realidad y es que el consumo interno ha bajado; el turista últimamente se trae casi todo lo que va a consumir. Por eso, lo que más solicitan son cabañas que tengan cocina propia porque arriban con la mayoría de los productos desde sus lugares de origen y no consumen tanto dentro de la comarca.
—Otro cambio es la duración de las estadías. ¿Ya no se ven vacaciones de una semana o de quince días?
—No. Las estadías largas son cada vez menos frecuentes y ahora predominan los viajes cortos de tres o cuatro noches. Incluso en momentos clave como Semana Santa o el verano, nos sorprendió ver que la gente alquilaba solo por dos días, algo que antes no pasaba porque se tomaba el período completo.
“Creo que esto responde tanto a los costos y al nivel de ingresos, como a una tendencia donde se prefiere repartir las vacaciones en varias salidas cortas a lo largo del año en lugar de una sola prolongada”.
—Con el actual contexto económico, ¿la opción de viajar al exterior compite directamente con un destino como la Comarca Serrana?
—El turista que elige la sierras es muy particular, ya que busca tranquilidad, seguridad y naturaleza para alejarse del tumulto de personas. No creo que se pueda comparar directamente con viajar al exterior, porque aunque a veces los costos son competitivos, irse afuera requiere estadías mucho más largas que no se resuelven en tres o cuatro días. Aquí la gente llega buscando un respiro rápido y cercano.
—A pesar de estos cambios, ¿logran que el turista regrese?
—Sí, tenemos una estadística con un porcentaje alto de turistas que vuelven y son habitués. Tenemos mucha gente de la región que viene por dos o tres días, y muchos visitantes de CABA y del Gran Buenos Aires que vienen una vez al año, pero lo hacen religiosamente todos los años. Siempre sienten que les quedó algo por hacer o simplemente regresan por la paz que genera el entorno desde Tornquist hasta Villa Ventana, algo que consideran impagable.
—¿Qué rol juegan los feriados puente en esta nueva dinámica turística?
—Son fundamentales porque ayudan a distribuir esa demanda. Este año, por ejemplo, casi todos los meses tienen un fin de semana largo, lo que permite que la gente no se agolpe en una misma fecha, sino que vaya repartiendo sus viajes.